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martes, 25 de octubre de 2016

Dolor de estomago

Este día  ha sido muy extraño. No me han dado ganas de levantarme temprano. Cuando se fueron los niños, yo me metí en la cama de regreso. Pensaba que la luz me despertaría, y que como otros días, a las 9 estaría con el ojo bien abierto. Sin embargo ahora fue diferente. Cuando me di cuenta ya eran las 10 de la mañana, y yo todavía tenía sueño, me despertó la luz, pero no estaba descansada. Habían pasado demasiadas cosas y mi cuerpo todavía estaba cansado, pese a que ya la luz llenaba mi habitación. Mi estómago me duele, señal de coraje, de que algo sucedió que no me deja descansar o relajarme. Empecé a hacer un recuento del fin de semana. Me he desvelado hasta las 2, algo poco común en mí, yo necesito dormir a la hora y el tiempo correspondiente para descansar. El domingo amanecí a la hora de siempre, todavía no había luz, y yo ya estaba despierta haciendo valijas, tal vez el nervio de tomar un avión y de hacer varias cosas antes de dejar esta ciudad, me despertaron muy temprano. Eso se sumaba al excesivo cansancio que yo cargaba en mi cuerpo. 

Al revisar el dolor de estómago, recordé la triste historia de una conocida. Su marido la dejó. Ella se casó para toda la vida, y ahora él se justificaba de que ella no le dio nada y se merecía quedar sola, sin dinero y sin apoyo alguno. Ella no merecía más. Esa injusticia me aflige. Cómo puede un hombre despojar a su esposa de 30 años de lo que le corresponde? Qué clase de hombre niega el valor de tantos años de fidelidad? en mi intuición, comprendí que él está buscando una razón para dejarla, tal vez se haya enamorado de otra desde hace algunos meses o tal vez años, tal vez no encuentra el valor para dejarla y así prefiere decirle que ella es una mala mujer y ella merece ser dejada. 

También recordé mi propia situación, el verme rechazada por mis cuñadas, el descubrir lo feo que es viajar con personas que no te quieren, o que te envidian tanto, que prefieren ignorarte y tolerarte, hacer “como si” les importara estar contigo, cuando en su actitud son poco amables, son dobles y falsas. Cuando yo decido querer, la quiero para siempre, por eso elijo a mis cariños, para no gastar tiempo queriendo a la gente equivocada. Tal vez yo las idealicé y no quise ver que "a la cuñada se le envidia”, yo pensaba que ellas me querían por tener la cualidad de quererlas, pero me equivoqué y no lo comprendo. Eso también me desgastó mi energía. 

Después la electrónica. El GPS no funcionó y perdí mucho tiempo suponiendo que los mapas se habían actualizado y que llegaría yo al lugar indicado. Demasiadas cosas fuera de mi control, que me fueron mermando mi energía. 

El ver el poco apoyo que recibo de la gente para que mis proyectos funcionen. Eso realmente no es intuitivo. Eso es una receta del FengShui. El año 2016 promete que si decoras tu casa con ciertos objetos, atraerás la energía para realizar tus proyectos. Veo con tristeza que eso no se cumple, que son cuentos que pueden corresponder a cierta energía, pero que si la energía no está para mi, por más que me esmere, no la recibiré. Mi don es la intuición, los cuentos que ella me da, el lobulo frontal que se mueve cada vez que invento alguno, para sentirme tranquila, de que las cosas así son.

Así, al describir cada una de mis circunstancias, pude encontrar la unidad para cerrarme, para resolver lo que estaba en mis manos, para dar lugar a que las cosas empiecen a funcionar, para no sentir que “Dios me ha olvidado”. 

domingo, 10 de julio de 2016

SOMETIENDO A UN HOMBRE

10 julio

Un día más que amanece, mi cara y mi corazón con cierta sensación. La cara es aquello que el mundo ve, que está preocupada, que se refleja en la clavícula, que es el apoyo del hombro. Hoy tengo mucha responsabilidad por tener que dar la cara por quién me acompaña. Tengo un largo viaje por delante y mi corazón está preocupado, siento mucha ansiedad, mi estómago me pesa, como dice Eduardo Calixto, Neurólogo, "no son mariposas en el estómago, es la ínsula del cerebro que interpreta sensaciones, dolor, calor, caricias" Aquí es preocupación, ansiedad. Esa ínsula está viviendo, presintiendo mucha ansiedad, pero. ¿Qué problema puedo tener? Veo una carretera recta, sin problemas que llega al infinito, es sólo la incertidumbre por una nueva aventura. 

Quería verlo, pero tenía miedo, miedo a la incertidumbre de perder el control, de perderme e en la sensación, de entrar en el lugar equivocado. Pese a mi emoción de vernos, desde el día anterior, sabía que no nos veríamos, pero no me enojaba, era sólo una certeza fuera de mi control. Así sucedió, un accidente que nos impidió acercarnos. La imaginación femenina me llevó a muchas escenas, a diferentes resultados, pero nada trágicos, sólo una buena lección para un joven rebelde. Mi curiosidad me llevó a llamar. sin respuesta, mi intuición me decía que todo estaba bien, pero mi curiosidad insistía. Así tenaz obsesiva como suele ser una mujer, llamaba y buscaba, sin respuesta. "Está en la cueva" pensé. Esa famosa cueva que describió John Gray en su definición de las mujeres de Venus y los hombres de Marte. Entonces me remolqué a otro libro. "Seguir sin ti"  de Sylvia Salinas y Jorge Bucay. Es la historia de una mujer que recién divorciada, tiene citas con otros hombres, ella, como psicóloga renombrada, se comportaría a la altura de una profesional. Conoce a Diego, y él primero muy cercano, la engancha, pero se retira a su cueva, y allí permanece. Ella decide no buscarlo, pero ya está enganchada. La permanencia consistente de él en la cueva, la hace a ella terminar súper enamorada y a él, lejos de ella. 

Yo me pregunto, ¿En qué momento es que el hombre se "queda" para siempre en la cueva? ¿Cómo comprender que no es la cueva, sino soy yo quien ya no le interesa?  Para una chica es más fácil irse, simplemente ya no le contesta las llamadas, o siempre se negará a verlo. Pero cuando ella tiene cierto interés, curiosidad o se ha quedado en la mitad de algo ¿Cuando la curiosidad te llama a continuar en ese lugar y él ha decidido permanecer en su cueva?, ¿Cómo? ¿porque?  ¿Algo le pasó? ¿De qué me perdí? 

Mi mamá solía decirme  "no le interesás" para es enseñarme a distraer mi atención a algo que en verdad valiera la pena, pera mostrarme que si un hombre no te busca no pienses en él, pero de pronto volvía.  Hoy, eso me confunde más. Cuando a alguien le interesás te busca, está disponible, pero sí de pronto ya no está y tampoco se ha despedido, es una gran confusión. Lo más simple es despedirse francamente y decir "Gracias, fue un gusto conocerte" algo imposible en un hombre porque sabe que ella se tirará a las lágrimas, y le pedirá otra oportunidad. Y él con su cara tiesa, su sonrisa hecha un gesto de boca recta pensará "quien me manda andarme despidiendo, yo sabía que ella no lo aceptaría, ahora yo aquí en el tema de no quiero estar con vos, pero vos no lo has comprendido"  Asumo que por eso ellos deciden no despedirse y dejar enfriar la relación, pero no me parece justo. ¿Por qué ellos deben dejar y hacer? ¿por qué es su naturaleza? Justo ayer leía el génesis, me ha saltado la frase "de ahora en adelante como castigo por darle a Adán la fruta prohibida, te someterás a él". De esa forma es que Dios sembró en la naturaleza del hombre de ser el sometedor. Esa Eva vino a arruinar nuestra felicidad. Es verdad que los hombres y las mujeres pueden hacer lo que les plazca, que hoy con la libertad de género podés transformarte en hombre y ellos en mujeres, que hoy no hay reglas para las relaciones entre hombre y mujer, pero la eséncia es siempre eso. Aunque la mujer quiera someterlo, llegará el momento en que él diga, ."no gracias, mi eséncia, mi naturaleza, me dice que sos vos la que se someta" . 

No hay que hacerse tontas, no hay poder que transforme las leyes de Dios en la voluntad humana, creo que el problema es nuestro por entusiasmarnos, por poner el corazón y la emoción donde no hay el camino claro: si tiene buen principio, buen medio y buen fin entonces todo andará correctamente, entonces no habrá necesidad de arriesgar el corazón, ni de someterlo a él, al hombre de mis sueños, porque él solito saldrá de la cueva y regresará a mí. Esa es la única forma en que las cosas saldrán correctamente. 

Sin embargo a veces recuerdo en el significado yo siempre entendía que buen principio era empezar bien, buen medio era continuar bien, y buen fin era terminar bien. Eso es muy confuso. Los años me explicaron que buen principio es empezar las cosas con el valor que el mismo intento tiene, si rompe alguna regla, o alguna ley, es mal principio. Buen medio es el método en que se hace, nuevamente si rompe alguna regla o la conciencia se ve comprometida, o hay alguna duda, es mal medio. Buen fin es que el objetivo, tenga un sentido bueno para mí y para mi futuro, para ese momento de mi vida. Si el fin o el objetivo final es bueno, puedo arriesgar el corazón. 

Esa es la fuerza esencial de nosotras. Si vos tenés la curiosidad de someterlo porque no te presta atención, si ya has puesto el corazón y el sentimiento, y el hombre te encanta y no pensás dejarlo, la eséncia femenina es pensar en la regla Buen principio, buen medio y buen fin, para decidir si te quedas o te vas, si la obsesión tiene sentido, o mejor la dispersás en otros intereses.

jueves, 19 de mayo de 2016

ASERTIVIDAD

Ha pasado tanto tiempo sin escribir en este blog , que ya me siento una extraña. Leía algunos cuentos anteriores, y ya comprendo la razón por la que dejé de presentarme, en verdad las últimas historias fueron patéticas. Sin embargo no he estado ausente, estoy preparando un tema que en este momento me está preocupando.   Al estar en el día a día, he descubierto el tema de la asertividad. Es un tema diferente, especial, algo que yo no sabía que tuviera una técnica. Es aquello que nos hace mostrarnos socialmente correctos en cualquier situación, aquello que le permite a la persona hablar correctamente, sin ofender, en fin hay muchos matices, que en mi ignorancia social no sabía que existían.

Empece a observar el comportamiento  de las personas, y así comprendí que cualquier persona abstraída en el mundo virtual, empieza a carecer de las cualidades asertivas. Es tan complicado ser amable, que lo más fácil es permanecer perdido en este mundo frío y ausente, donde nadie ponga una cara desagradable ante lo que estamos expresando. Por ejemplo, me viene a la mente aquél vídeo de los Millenials o Generación Y en la que ellos dicen que no son malos por mirar exclusivamente la computadora, porque el mirarla también les da la capacidad de arreglar cosas y de esta forma interactuar con el mundo, que para ellos es suficiente. Sin embargo, no todo es una pequeña interacción, es la forma de presentarse, la manera de hablar, la cantidad de vocabulario y la forma de expresar algo que acaba de mirar o desea exponer. Aunque tenga el celular a la mano, tal vez no haya conexión, o suficiente batería y de esta forma tiene una herramienta más para interactuar;  es la práctica del ensayo y error, lo que te ayuda a ser asertivo, lo que permite al mundo fluir en la comunicación correcta y abierta. No es una sola interacción la que te ayuda a sentirte parte del mundo, es el día a día, es el repetir cada vez las mismas palabras las que hacen un mundo real un poco más ameno que el mundo virtual. Tal vez los chicos actuales piensen que eso es suficiente, pero el problema no es lo que ellos hoy piensen, tienen que prepararse para el mañana, y no creo que con la actitud virtual, moderna se consiga una interacción correcta. Es verdad que al hacer un negocio no es necesario tanto hablar ni decir, pero no todo son negocios, también existe sentimiento y persona. Detrás de ese negocio, hay una persona, una familia, que hoy a los jóvenes parece no importarles, pero que cuando se es grande o adulto, sí se valora, porque no todo es mi mundo y lo que a mí me llene, también está  la gente, que aunque puede que no sea importante ahora, pronto comprenderá este chico que es ella la que le pondrá la sal de la vida.

Es verdad que el mundo está cambiando, que lo que antes era algo bueno, hoy es algo simple,  o incluso inútil, pero estoy segura que regresaremos al punto en que se busca la corrección al hablar, y al intentar comunicarse con la gente sin lastimar, ni herir. Esto lo digo porque he leído intervenciones en páginas web, donde los comentaristas (porque ponen comentarios) dicen cosas tan ofensivas donde no les importa la forma ni el contenido, si la persona que lee se ofende no es su problema, es sólo el de la persona que lo ha leído . Eso no está bien uno debe cuidar no ofender a los demás. Eso es la asertividad, ir por el mundo siendo amable y a su vez aceptado.

Espero que mi cuento les agrade, les sea útil y que así encuentren un eslabón perdido que pudiera ayudar a cada uno a comprender cómo entrar en el mundo de los otros sin necesidad de hacer sólo una relación superficial, que es lo más común hoy en día. Nadie profundiza en las relaciones, no porque no le interese, sino porque no sabe cómo hacerlo, cómo ser parte del mundo porque es de flojera esmerarse por ser aceptado , cuando en el virtual, eso no es necesario.

En el tema de la asertividad buscó explicar la importancia de integrarse en el mundo en que nos movemos y el cómo no sentirse excluído por la discapacidad que el mundo virtual está sembrando. 

sábado, 29 de agosto de 2015

¿NECESITAMOS UN GURU?

Erase un día hermoso en que volví a ver la vida con claridad, en que todas mis angustias y dolores se quedaron en el pasado, se quedaron enterradas ahí, en donde ya no sirven. Con sonrisa hoy aliviada, me veo fortalecida con las embestidas que he tenido este año. He encontrado nuevas amigas, he reafirmado otras, y he despedido a muchas más. Con tristeza he visto cómo la gente que yo quería está muy lejos, está viviendo un duelo y a mi me ha sacado de su lado. Es más, yo no tengo ganas de cargar con esas penas. Es esa gente que pese a su edad, demuestra una inmadurez notable, perceptible, gente que no sabe cómo moverse en la tristeza, que al evadirla, se encuentra en un atolladero inmenso, tiene poses y actitudes tan desagradables, que en verdad enferman, que en verdad me proyectan mis propias debilidades. Lo triste es que era gente que yo admiraba, era gente que yo consideraba sabia, que en mis momentos de angustia y soledad, me ayudaron, me acompañaron, pero hoy la he visto en el piso, con ese rictus de dolor, de no saber qué se hace en ese mundo en el que han caído.

Hay tantas imágenes que vuelan en mi cabeza, tantas caras de tristeza y desventura, que no es fácil centrarse en una sola idea. Me lleva al punto de analizar su problema, su personalidad vacía. Posiblemente esa es la de los que una vez tuvieron dinero, y hoy no lo tienen, ven en sus hijos personas pobres y egoístas, así como eran ellos, y no han hecho más que imitar a sus padres. Ahora, esos padres adultos mayores, con nuevas necesidades, se encuentran con que sus hijos no los están acompañando, todavía se comportan como adolescentes siendo que ya no lo son, son hijos que en su egoísmo no quieren apoyar a sus padres, aquellos que una vez dieron todo por ellos, hoy se ven abandonados y empobrecidos; esa calavera es tan desagradable, ese vacío de no saber qué hacer sin lo que ellos conocían, es triste y deprimente.

También me he encontrado con gente nueva y creativa. Me encontré con un hombre que da clases de Krishna o algo así. En las empresas, a las personas les enseña a encontrar su centro, a ser mejores padres. Con este hombre empecé a tener una conversación muy profunda. De la nada comprendió mi punto y charlamos brevemente de lo que él consideraba espiritualidad. Yo le decía que mucha gente se estaba dedicando a ser guía, y que muy poca daba en el clavo, incluso hay tantos que quieren imitarlos y seguirlos que empieza a decretar  materialidad, mejor nivel económico y cosas por el estilo. Su respuesta  se centró en su conocimiento: "NO NECESITAS UN GURÚ PARA CONOCERTE, TAMPOCO UN PSICÓLOGO. NO PODÉS ESPERAR QUE EL PSICÓLOGO TE RESUELVA TUS PROBLEMAS, SI ÉL NO TE CONOCE. SOLO VOS TE CONOCES Y SOS VOS QUIEN TIENE LA MANIVELA QUE PERMITA ABRIR LA PUERTA DEL CONOCIMIENTO INTERNO." SIN EMBARGO YO NO ESTOY DE ACUERDO CON ÉL. ESTA ÉPOCA QUE PERSONALMENTE HE LLEVADO ME INDICA QUE UNO SIEMPRE NECESITA UN GUÍA, UNA PERSONA CON QUIEN ORALMENTE EXPRESAR LOS PENSAMIENTOS Y TODO AQUELLO QUE TENÉS DENTRO. NO PODEMOS ESPERAR QUE ASÍ SOLOS, SAQUEMOS LAS CAPAS DE GRASA QUE CUBREN LA CAPA DE CARNITA NUTRITIVA QUE NOS HARÁ CRECER. TODA LA GENTE, LOS MÁS ESPIRITUALES Y LOS PSICÓLOGOS MÁS EXPERIMENTADOS, NECESITAN QUIEN LOS GUÍE Y LES MUESTRE EL "ALTO".

CUENTA LA HISTORIA de un joven que en busca de espiritualidad no hallaba al maestro que le daría todos los conocimientos que él requería. Pasaron años hasta que  pudo encontrar a aquél maestro del que tanto se hablaba. Estaba en casa de ese maestro y éste lo invitó a tomar un té. Trajo dos tazas una vacía y otra llena. El joven intrigado preguntó por qué lo había hecho así.
- una es mía y la otra tuya - contestó el maestro -yo no conozco tus gustos, pero yo sí se lo que deseo.
Así al joven le sirvió una taza y le preguntó si deseaba azúcar, limón, crema o la forma precisa como el joven se sintiera halagado a su lado tomando thé. Después, el maestro en vez de poner la tetera en la mesa, procedió a servir más té en su propia taza colmada; el joven espantado, le hizo ver su error
-maestro, su taza ya está llena, ¿por qué le vierte más? Está tirando todo sobre la alfombra.
El maestro ignorando su comentario, siguió vertiendo el thé dentro de la taza. Cuando el agua de la tetera se hubo terminado, miró al joven con la taza y plato empapados y colmados.
-Esto es para demostrarte tu error joven buscador. Si tu taza esta llena, no podés ponerle más agua, primero te la debes tomar antes de agregarle más. Cuando tu taza está colmada, debes tomar un respiro, ver claro el mundo en que estás, y una vez terminada, entonces podrás nuevamente llenarla. Es lo mismo con los conocimientos, no los podrás aprovechar hasta que hayas aplicado los que ya has aprendido.

Este cuento, resume la idea que intentaba darle al maestro de espiritualidad que conocí. Muestra que aunque cada quien es responsable de sí mismo, siempre necesita de alguien que le indique, que es momento de detenerse a mirar el paisaje y de tomar su té para volverlo a llenar más adelante. Pero sólo exponiendose con la gente es como cada quien encuentra el momento de tomar su té. Cuando uno está metido en su labor y rutina, no tiene la capacidad ni la visión para detenerse a descansar y revisar cómo va quedando aquél emprendimiento. 

jueves, 30 de julio de 2015

ESCRIBIENDO, EXTRAÑANDO


No he podido dormir profundamente. Me he despertado a media noche al baño, así sentada mis ojos permanecían cerrados, estaba tratando de recordar el sueño que permanecía los últimos segundos en mi cerebro.

Era sobre mucha gente que me acompañaba a derruir algo. Tal vez a cerrar una puerta, pero es todo lo que puedo recordar. De ahí en adelante, todo el pensamiento fue un ir y venir sobre lo que pude haber hecho, sobre el cuento en proceso que no funciona, que no fluye, que no gira. Veo con tristeza que cada vez que quiero escribir, las ideas no fluyen como antes, que quiero hacerlo tan correcta y precisamente, que simplemente me pierdo en la elaboración. Tengo claro el tema, "el muelle derruído", pero mediante lo paso, y decido ponerlo en acción, termino en una bobada, en algo que no me agrada, en algo que no tiene un trasfondo ni un ejemplo claro y divertido que ilustre por que ya he visto o pasado como una escena de una película o una frase.

Extraño mi muso de inspiración. Hoy soy más sana, tener el pensamiento de esa persona realmente me hacía daño, me hacía permanecer en un pasado equivocado, en una actitud dañina que no me hacía progresar. Después pienso en buscar otro muso, pero descubro que caería en los mismos errores y problemática. Dice un dicho Zen que "hay que dejar libre el hoyo en el corazón". Cuando uno se ha liberado de algo que ya ha pasado de moda, hay que aguantar el deseo de ir a llenar esa falta, porque ella sería sólo algo igual a lo que acabo de sacar de allí. Hay que mirar con cuidado ese hoyo, y revisar con qué se va a rellenar, o si vale la pena dejarlo vacío, tal vez ese espacio haga falta para simplemente dar vista. Muchas veces rellenar el hoyo es como hacer una corona de espinas: las coronas se hacen de oro, de laureles o de flores, se colocan como un adorno para admirar, no para causar lástima. Por esa razón tengo que aguantar la curiosidad, el dolor y el ansia de no sentir esa falta que me genera esa sensación. Recuerdo cuantos tópicos tenía para escribir, a veces un poema, otras una frase o una expresión, tal vez una palabra en otro idioma que me hacía recordar algo que era significativo para mi. Pienso que tal vez fue un error sacarlo de mi corazón, porque hoy me siento vacía escribiendo cuentos insulsos sin un fondo profundo. Yo se que esos eran malos para mi, aunque sabía sacarles la parte más positiva y hacerlos divertidos. Pienso que el terminar aquello que era bueno, es un error porque a mi me hacía feliz.

También tengo presente intentar escribir personajes, el fondo psicológico que cada uno tiene podría ser tan importante para luego crear más obras, pero al releerlos, encuentro que todos son iguales, que esa proyección de mi misma es tan repetitivo que no genera ninguna novedad, que pudiendo ser ricos, son pobres porque son todos iguales, tal vez vestidos de diferente color, tal vez con algún tinte distinto, pero terminan todos en lo mismo, en aquello que debiera ser y no es, en lo que cada quien desea y termina en quimera o en un sueño lejano que lo hace a uno verse ridículo ante sus propios ojos. Esas quimeras que se dicen entre amigos tras una larga tarde de copas, cuando el alcohol ya ha dormido algunas neuronas y otras tantas están por zucumbir. Esos que hacen a los amigos pasar las horas riendo tan solo de imaginar que aquello fuera realidad, y que al dueño de ese sueño solo le hace entristecerse de ver lo lejano e imposible que ello está. Son esos sueños de los que termina el menos alcoholizado en forma filosófica diciendo "seguí adelante con esos pensamientos, no es tan malo soñar eso, porque algún día se hará realidad". Esos sueños que tan solo de recordar al día siguiente, no pueden más que sonrojarnos por que nos hemos puesto en evidencia, en ridículo por expresar aquello que mas profundamente deseamos. Es esa circunstancia en la que me encuentro ahora, incapaz de hacer nada de lo que hacía porque sólo me regresa al campo del que ya he salido, pero inmóvil para realizar algo nuevo, porque eso es sólo el recuerdo que ya no debería presentarse.

Es una situación en verdad .... ¿triste?, ¿desesperante?, ¿asfixiante?, ¿desafiante? Tiene tantos adjetivos y matices que por sí misma se vuelve confusa. Son esas circunstancias en que mejor quedarse sentado porque al calcular el camino que va uno a recorrer, se descubre en un lugar conocido y por lo mismo aburrido, poco alentador o motivante. Es el temor a hacer algo porque en algún momento, regresará a las mismas herramientas conocidas que en vez de resultar en algo diferente, terminará siendo otro más de lo que ya se ha visto o escribito. Es permanecer en el mismo cuarto, en el mismo escalón, es mirar aquella puerta a la que se aspira todavía lejana, sabiendo que si doy el paso que estoy pensando dar, no lograré subir muy alto, y prefiero quedarme; tal vez, esa actitud me ayude a subir como la espuma, tal vez me descanse y me de el ánimo para subir los escalones todos juntos de una vez para finalmente abrir la puerta que estoy deseando abrir. En apariencia, es una puerta que ya abrí, es un lugar en el que ya estuve hace unos meses, pero que al no saber qué hacer con esa información, y con ese lugar, me pareció aburrido y preferí regresar a donde yo ya conocía y ya era familiar. 

sábado, 10 de enero de 2015

UNA PARED INFRANQUEABLE

Yo lo venía contemplando desde hacía tiempo, yo esperaba con ansia, acercarme a ese hombre tan cálido. Aquella primera mjrada me había cautivado. Con su actitud tan segura, su caminar pausado, su pelo rizado, y su rostro desdibujado por una semi-penumbra que lo envolvía todo a su alrededor. El hombre, confundido al verme, me ha saludado al estilo europeo, con un beso en cada mejilla; yo a cada movimiento, me desarmaba, cada segundo quería que durara una eternidad....

Sin embargo no tengo ganas de escribir, no tengo deseo de hacer una larga historia, tediosa, que se ha quedado atorada en el tiempo, esperando una y otra vez repetirse. Cada día que pasa, espero, hago algún artilugio, deseo que el destino nos acerque, sin suerte. Nuevamente llega la noche y mis expectativas se van alejando, mi deseo se ve mojado en la soledad, para secarse en la espera. Ese hombre está más lejano que lo que puede estar la tierra del sol. Él es como el sol, su mirada pacífica, curiosa, divertida, traviesa, su actitud pausada y bienvenida, su tacto... oh, vamos, sólo acercarse, ya estoy temblando, desearía que más que dos besos en la mejilla, fueran 3 y 4, todos una y otra vez, repetidos, para que con toda la inocencia y decencia, pueda yo sentir su olor, palpar su piel con mis mejillas. Mi cuerpo se turba cada vez que recuerdo y revivo este encuentro. Un encuentro que ahí, perdido en un momento, en el tiempo se quedará.

Es cuando recuerdo que hay gente honorable, que no todos son sucios, ni malos amigos, embusteros, como tantos hombres que pasan a mi lado. Ellos, con mirada lasciva, con el deseo en la piel y su pantalón con un abultamiento notorio, se me acercan y, sin importar su estado civil, pretenden que me abra y pase todo lo que el cuerpo pide. ¿Será por eso que es este hombre tan deseable?. Con toda la honorabilidad de un caballero, me saluda, pero los sentidos no pueden disimular la atracción, y en sólo un leve contacto, nuestros vellos se erizan de emoción. Siento un leve acercamiento de su cuerpo, son sólo unos segundos, los que el cerebro necesita para estimular todas las terminales nerviosas; su respiración se acelera, y yo al separarme de su saludo social, me encuentro hecha un lío mi respiración entrecortada, mi sonrisa placentera, mi cuerpo en primera velocidad dispuesto para un buen arrancón...., para dejar todo en un amable distanciamiento social, para terminar cada quien por su lado  como corresponde a una sociedad formal que se saluda con amabilidad y sigue su camino como si ese encuentro no se hubiera llevado a cabo.  ¿Será que un hombre que se da a desear, al igual que una mujer, se vuelve más deseable? Yo siempre he sido difícil de complacer, no me permito mucho acercamiento, y así he notado que la insistencia por acercarse, se vuelve más intensa. Disfruto la mirada y la actitud latente de ese que no le he permitido más. En este momento, yo soy la que quiere acercarse, y al igual que yo lo he hecho cientos de veces, encuentro esa pared infranqueable que le permite a un hombre vivir a gusto con su conciencia, con la tranquilidad de saberse dominando sus pasiones, y poder mirar a su esposa e hijos con la claridad de unos ojos limpios.

No hay peor pecado que el que no se supera. Un hombre tan deseable y viril, sólo lo es porque sabe dominar sus instintos, sus deseos, porque con esta actitud su virilidad se hace más marcada y su personalidad más recia. Es normal caer en el pecado, caer en la tentación de dejarse seducir por la situación que lleva al cuerpo por las olas del deseo y buscar satisfacer el deseo más intimo. Podría asegurar que este hombre de labios y saludo invitantes, ha tenido alguna experiencia engañosa, aprovechando la distancia de su esposa, y la apertura de las mujeres. Él en un momento de locura se ha  permitido llevar por lo que el cuerpo pide y así tras una relación que no le llevó a ninguna ganancia, se prometió que nunca se repetiría. De esta forma al mirar algo lindo enfrente, reconoció el cuadro y decidió rechazarlo, al estar claro de las consecuencias. Sólo si ha vivido el engaño, y se ha arrepentido de él, puede tener el valor de sobreponerse a sus deseos y poner frente a sí esa pared infranqueable. Esa pared que me duele, que me lastima, pero que no debe moverse, porque la honorabilidad de una persona, amerita mirar de lejos y admirar todo lo que un gran hombre despierta.

sábado, 11 de octubre de 2014

SANTIAGO DE CHILE: UNA FUERTE EXPERIENCIA

Finalmente en Chile, aquí mirando la cordillera, en tres horizontes, aquello que limita y no permite ningún cambio, la modernidad de los edificios  que resumen a toda la población en un espacio reducido, y algunos árboles que intentan dejar algo del origen de lo que fue este lugar. Intentan dejar algo de frescura y área verde donde sólo debería haber  edificios, mayor ganancia para algunos. Sin embargo los límites de su cordillera, les recuerdan sus orígenes, su influencia germana que se refiere al orden y a la armonía, la incapacidad de hacer algo correctamente  sin necesidad de salirse de los límites latinos. Es todo en uno, es una ventana abierta, mostrando la primavera, el calor de un clima que se espera ardiente, y la cerrazón de aquello que no se puede cambiar, de aquello que debe aceptarse, porque así fue decidido.

Yo he llegado distraída, con la predisposición que me dieron:  "cuando vas de viaje,  hay que tomar pastillas de energía, para que  esté uno despierta, que esté una al tiro sin que alguien te vea la cara". Así, en cuanto me he instalado en el hotel, y notar mis deficiencias, me he recordado mis células chilenas, y de habla inglesa, todo aquello que me hiciera funcionar correctamente como local, en el ambiente a que he sido llamada; es tan importante que tus movimientos sean como del lugar. Sin embargo, me ha sucedido lo que nunca: me han robado la cartera. Un carterista especializado, me ha dado una nalgada, yo pensaba que era mi bolso que al movimiento me había golpeado, mi guardia baja no me permitió mirar más allá de lo que era mi imaginación. Sin embargo al intentar pagar, me he descubierto despojada de aquello que hacía unas horas, yo tenía en mi poder. Cuanta tristeza, yo siempre tan segura por la vida, siempre imperturbable, todo controlado, al recibir genes chilenos, me robaron. En el shopping, los guardias y la gente a la que preguntaba, todos ponían cara sin expresión, tal vez sea algo común, pero me hicieron creer que no lo es, su expresión era parca, simple, seria, como quien intenta dar tranquilidad a su interlocutor, o sea yo. Sólo me pregunto ¿qué tan común es que a una chilena le quiten la cartera de su bolso? ¿Estaría yo tan distraída que me vi presa fácil? Tal vez al atraer la seguridad de un local, mi persona guardó las antenas que un extranjero  lleva en cualquier lugar. El de mirar alrededor, y estar alerta. Sin embargo, yo no estoy acostumbrada a estar rodeada de gente, de salir en grupo, cambiando de un lugar a otro, esperando darle gusto a todos. Tal vez el hecho de estar en un espacio al que no estoy acostumbrada, me haya bajado las antenas. No es el adquirir seguridad de local, es el estar en un ambiente ajeno a mi seguridad. Mi seguridad es ir sola o con mi familia, yo estar al pendiente y que estén al pendiente de mi, un intercambio de miradas, que aquí no había, porque eran todos extraños a este lugar. Tal vez fuera yo la más segura, pero su compañía e incertidumbre bajaron mis antenas.

De pronto tengo que ir al baño, la manifestación más simple del miedo me tomó, y lo más básico de control se relajó. No pudo guardar lo que debe, lo que acostumbra, lo que le da seguridad. Mi cuerpo ha quedado expuesto, ante lo inevitable, el saber que la incertidumbre de un líder distraído, se me ha pegado, me ha traído la mala suerte de verme vulnerable y más simple víctima.

El ladrón respeta a los hombres viejos, pero no a las mujeres, piensa que un anciano es para cuidarse, y que  la chica que está con él, está tranquila porque se siente protegida por él, y por default la siente y la sabe vulnerable. No es el grupo lo que me bajó la guardia, es la visión del ladrón, que sabe que si el líder abuelo, no está al pendiente, le pasa la incertidumbre al ente más vulnerable del grupo, aquél que el menos respeta. Era un hombre joven  que está molesto con su madre a quien le tiene mucho enojo y a quien está acostumbrado a sacar la plata.  Un joven introvertido y observador quien su abuelo ha sido una figura importante, y a quien respeta, por lo que son las mujeres que lo acompañan, quien merecen su atraco.

Mis historias creativas solo sirven para darme tranquilidad, para mostrarme que siempre hay alguien adelante de mi, que aunque yo esté segura, tengo que compartir aquello que me sobra, aquello que tengo para mi. Aquello que he perdido debí regalarlo con desapego, desear que esa plata que se me ha hurtado,  se le haya dado un buen uso, y que yo no me quedo más pobre, sólo me da la oportunidad de encontrar el motivo de mi desvelo, para seguir adelante, compartiendo lo poco o mucho que pueda tener. Tal vez, sea un recuerdo de mi año 8, el año de recoger frutos, de compartir los frutos remunerados de mi ciclo de laburo que está por terminar. El año 8 es sólo de recibir plata, y efectivamente, la he recibido, y es para mi bien, compartirla, aunque sea obligada.

martes, 30 de septiembre de 2014

EL MOLINO DE VOLENDAM

Esta mañana ha sido especialmente difícil, me estoy acostumbrando a  sentirme sin un apoyo o sin mirar un camino directo. Así la reacción más lógica es la de sencillamente es ir enojada por la ruta, aventando el auto y solicitando el paso porque las cosas no son como uno espera, porque por más que uno se esmere, no hay vuelta para ningún lado, no hay camino opcional hacia otro sentido. ¿Por qué? ¿por qué por más que intento cambiar la ruta, el final tiene la misma cara?

La sincronicidad no se dejó esperar, de pronto me encontré con un accidente, dos mujeres detenían el tránsito, sus autos habían impactado y la una, desesperada le exigía, le demandaba a la otra la razón de su mal manejo, la razón que la había hecho que se accidentaran. Finalmente el enojo se dispersaba, pero más sincronicidad me mostraba el mundo que estaba atrayendo hacia mi, más mujeres enojadas, que manejando en sentido argumentativo, iban por la ruta, resaltando y llamando la atención de la policía. Ahí he comprendido la importancia de la sincronicidad. Cuando me he levantado molesta, enojada, colérica, he visto mi actitud proyectada en la sociedad que me rodea. He visto que tristemente, nadie gana al uno salir colérico al laburo, al uno poner un pie enojado en el mundo, el mundo sólo regresa lo que uno siembra, y por un sólo minuto o un par de horas, me ha mostrado aquello que he sembrado.

Yo sé que es complicado que alguien que me lea, comprenda a qué me refiero, porque no ha estado en mi auto conduciendo conmigo, ni tampoco ha visto con mis ojos, ni ha comprendido con mi cerebro aquello de lo que hablo.

Cuando el mundo vive en armonía conmigo, es sencillo que lo único que yo vea y lo único que detenga mi caminar y mi certeza en mi camino, sea solo como una película que me acompaña poniendo ejemplos de cada cosa que voy viviendo. El mundo alrededor, sólo me muestra lo que sucede cuando voy en cierto estado de ánimo. He visto, como en una película, aquello que he provocado.

Cuán distinto es cuando salgo feliz, salgo tranquila, salgo contenta, cuando el frío de la primavera me muestra que sólo en constante movimiento, conseguiré llegar salva a mi destino. Yo sé que esto es uno de tantos clichés, pero si todos los días sumo una sonrisa, el día que vea una lágrima, me disgustará de tal forma, que me llevará a buscar nuevamente la sonrisa.

Sin embargo, a veces esa sonrisa puede ser falsa. Porque aunque el sol brille, aunque mi sonrisa me ayude a caminar con mayor tranquilidad, y calma, eso no esconderá la triste realidad que me ha hecho amanecer enojada, molesta, angustiada. Esa realidad no me ha amanecido, no me ha seguido. No he visto una mujer llorando desconsolada, tampoco un hombre molesto porque no ha cerrado el negocio que esperaba, nada de esto ha sucedido. La sincronicidad sólo me ha llevado a la agresión, que es sólo el disfraz de la impotencia, de la tristeza de caminar sin conseguir, que aquéllo con lo que más lucho cada día, se mueva. Mi punto es el siguiente, mi actitud es la que ha hecho sincronicidad, más no mi realidad. Aquella realidad que cada día me acecha, no aparece en sincronicidad, el laburo diario, la carga diaria, ésa no se manifiesta. ¿Será que es sólo un camino? ¿Será que el destino final es muy diferente a lo que veo en la diapositiva que el día de hoy me está mostrando?

Esto es serio. La sincronicidad siempre me muestra una película, un camino de mi realidad, sin embargo hoy no la veo con esa claridad. Tal vez sea sólo una estación en el camino, o una razón, algo que tengo que aprender, pero no es real,  por eso no se muestra como tal. Quisiera saber cuánto tiempo durará esta batalla.

Cuenta la historia de un molino de viento, era Volendam, Holanda, aquellas hermosas planicies soleadas, ventosas, aquellos espacios eternamente planos, llenos de esa simple vegetación tan acuática. Volendam y el molino vivían juntos, el molino sacaba el agua que inundaba la ciudad. Las lluvias constantes, subían el nivel de las aguas del mar, de los mantos acuíferos y la única forma de mantener la ciudad seca y funcional, era usando un molino como éstos. Sin embargo, no todo era felicidad para el molino, éste envejecía: el tiempo y las temperaturas diversas, lo mermaban, primero las partes metálicas, no hay salvación para éllas con el viento salado del mar, con frecuencia se lo daba mantenimiento, los rulemanes seguían girando, dando lugar a que el trabajo se realizara. El molino se acababa, ahora ya no sólo eran las partes metálicas, ahora era también su sostén. Era un viejo molino de aquellos construidos con el nacimiento de Holanda. Sin embargo su trabajo no moriría. Ahora se había descubierto que su fuerza podría generar electricidad eólica e hidráulica, ahora su trabajo no era sólo de salvamento, su laburo era de apoyo y ayuda. Fue cambiado el viejo molino, fue construido uno en imitación a este hermoso y antiguo un emblema conmemorativo, pero en su lugar, fue suplantado por uno moderno y fuerte; por uno actualizado que hacía el laburo de tres de estos antiguos, así, la ciudad de Volendam podría seguir produciendo la subsistencia para todo el país. Todos ellos dependerían de la fuerza energética que esta ciudad proporcionara. De ese molino viejo por funcionar correctamente, por ser el motor para un desarrollo sustentable, que le dio iniciativas a muchas otras ideas a partir de la idea de un antiguo habitante que buscaba el bien para su ciudad.

Es una vida.

viernes, 13 de junio de 2014

UN RINCÓN EN EL TIEMPO

Veo una esquina, un rincón donde se juntan dos líneas. Todo empieza en una paralela, que termina en un giro, un giro que de quedare allí, no hallaré mayor salida, allí me quedaré sentada esperando a que algo vuelva a abrir ese paso. Queda poco tiempo y debo dar ese paso antes de que la esquina se cierre. Sin embargo la esquina es tan maleable como yo quiera, pero no. Es un laberinto que me ha llevado al camino equivocado y ahora debo buscar otro.

Hay una canción que dice "los caminos de la vida, no son lo que yo pensaba, no son lo que imaginaba" y no recuerdo más. Son aquelllas opciones que se nos presentan, que no sabemos la razón, pero allí están. Quiero saber la razón de mi cansancio excesivo. Leía en el libro de Dispenza, que al meditar uno puede entrar en el terreno zeta, o delta del sueño profundo si uno hace el suficiente esfuerzo, en este lugar ya no hay tiempo ni espacio, uno simplemente crea. Pero tal vez el cansancio excesivo sea sólo el resultado de crear demasiado, extenuar el cerebro y la creatividad, para lograr algo impresionante y bello. Cuando uno entra en este espacio, ya no hay tiempo, uno es parte de este juego, de este espacio y uno queda indefinidamente introducido en esto, hasta que algo te saca, algo te mueve a salir y a no poder continuar. Veo ese cuadro de Van Gogh, que son solo rayas horizontales, como olas del viento en color verde menta. Yo en cierto momento, mientras veo este cuadro, la ilusión óptica, me lleva a meterme en él. Asumo que esto le sucedió a Van Gogh al pintarlo, él simplemente se introudjo por una de las líneas, era como parte del viento, sus células quánticas se volvieron parte del mismo cuadro, y por esa razón es algo tan maravilloso. Por eso tenía la capacidad de pintar surrealismo, porque podía introducirse en su obra pintar desde dentro. Esa abstracción lo hacía cometer locuras, como cortarse la oreja. Tal vez no cabía en un cuadro y al intentar meterse, es que decidió cortarse; la oreja sobresalía demasiado y estorbaba para la creación del uno, de la obra total como tal.

Sin embargo, el volverse un quanto en el espacio, lo lleva a uno a crear, no a perderse en el tiempo y a drenarse formando parte de la ineficiencia, de la inacción y de no hacer nada al final. Pienso que el sueño de esa noche quiso comprender cómo ser parte del tiempo y  espacio, y esa fue la manifestación. El tiempo no corría, yo dormía como parte del espacio, intentando comprender una idea tan creativa como retadora de realizar. 

jueves, 5 de junio de 2014

UN CUENTO CUÁNTICO

Esta mañana fría, silenciosa, lejos del bullicio de una gran ciudad, aquí encerrada en este hermoso jardín, las ideas no surgen, los pensamientos de desahogo simplemente, viven en otro lado, no tengo mayor razón que el vivir día a día.

Estoy leyendo un libro llamado "DEJA DE SER TU" de Joe Dispenza. Este libro me atrajo por alguna razón intuitiva. Hace años que intento resolver un enigma, y vivo buscando una respuesta que me diga que aquello que veo no es de mi imaginación y que lo que digo no lo estoy inventando, sino que es real, que está fundamentado en algo que todavía no se ve, pero que existe.

Este señor habla de la física cuántica. Rompe la idea de Newton sobre que un protón gira alrededor de un núcleo. Aquí habla de que cada célula está llena de quantos, los protones pueden estar formados por miles de ellos, y no giran alrededor del núcleo, simplemente están, allí y se mueven a voluntad y energía. Yo haría un cuento de quantos como sigue:

Cuenta la historia de un ser tan diminuto, que nadie lo podía ver, el no sabía que nadie lo veía, el suponía que por el hecho de ser, de estar, y de moverse, todos sabían de su ínfima existencia. Era un ser minúsculo rebelde, sin reglas, sin condiciones. Su energía era simple, iba en forma de ondas, y cuando la energía se le terminaba, desaparecía en la nada, y aparecía en otro mundo a través de un túnel propio, que él se había inventado para seguir adelante. No había nada que lo detuviera, no había obstáculos. ¿Qué obstáculo tiene la energía? Ninguno. La energía va y se posesiona de los objetos, y allí en donde posa, se queda para hacer de ese objeto un algo. El ser diminuto, llamado quanto, ahora se había transformado en árbol, lo había hecho crecer, lo había vuelto un ser vivo fuerte y grandioso. Pero ahora seguía su camino en el espacio de la nada, ahora una persona había tocado el árbol y el quanto formaba parte de esa persona, la escencia del árbol era ya una pieza de esa persona que había pasado y entrado en contacto con el árbol. Era el momento de ésta de llevar una vida diferente, su espacio había alcanzado su estación. 

Este quanto, conformaba parte de la energía junto con los otros miles de millones de quantos que conformaban a esta persona. Ella ahora estaba feliz, se había llegado la hora de vivir una nueva etapa gracias al movimiento de los quantos." 

Las personas somos lo que pensamos y los quantos forman ese pensamiento, esa energía, en algún momento, si pensamos y encontramos el camino correcto con los pensamientos nuevos y diferentes, nos sucederá como la persona del cuento, su momento de vivir algo nuevo se lo dio el llegar al árbol. Los pensamientos del pasado, los que vivimos y sufrimos. los que conforman nuestra existencia, allí es donde nos estancan, pero los que superamos y olvidamos, nos sirven como una experiencia para poder crecer, construir el alma, a la persona maravillosa que vinimos a crear, al habitar este mundo.

Esto es un resumen práctico, simple de lo que la física quántica, según Joe Dispenza hace por nosotros. Nos convierte en aquello que queremos ser porque nuestros pensamientos energéticos allí es donde nos llevan.

Todavía sigo esperando encontrar la llave que me abra la puerta que estoy buscando, pero intuyo que estoy en el camino correcto. 

viernes, 23 de mayo de 2014

HERIDAS DE INFANCIA:TRAICION -INUSTICIA

Esta mañana el sueño no me suelta, hace horas que mis sentidos están despiertos, pero mis ojos quieren continuar cerrados, como una negación que se avecina. Es una situación muy triste y demandante pero que es necesario realizar. Son dos círculos que se presentan, es un patrón que se repite, es un destino bien marcado que solo aparece, permanece para después apagarse y desaparecer hasta que se vuelva a repetir la operación para mirar de cerca o para tocar base, para encontrar seguridad de que lo que se hace está correcto, que no hay equívoco. Sin embargo, a veces pareciera que esa línea me fuera a acompañar como indicando que cierto camino es importante seguirlo al pie de la letra, so peligro de caer en el olvido.

Cuenta la historia de una princesita que tenía un abuelo al que ella adoraba. Ella lo admiraba tanto, podían pasar horas juntos charlando, él la llevaba al cine, a comprar helado;tenían  a tantas actividades que en verdad cumplía la misión que cualquier chica de esa edad, tener un abuelo que recordar toda su vida. Había tantas historias que contar juntos, miraban la tele, y había un comercial que les parecía gracioso, entonces, ella con su voz pequeña imitaba las voces de éste, el abuelo moría de emoción al escucharla en su imitación. También le decía que no creciera, que se quedara así, pequeña. La princesita no sabía que al abuelo no le gustaba la gente grande. Los adultos le molestaban, éstos eran como una piedra en el camino y simples seres que ya no tenían nada de divertido.

Pasaban los años, y la princesa creció, y el abuelo dejó de quererla. Ya no había paseos por un helado, ya no había paseos al cine, sólo había un ceño hosco que le decía "si no tenés nada que hacer, no lo hagas aquí". Ella no sabía qué hacer, era su abuelo, aquél que la había acompañado, aquél que la había entretenido durante tantas horas; por más que se acercaba, él la rechazaba. Ella como pequeña había sufrido una traición, una traición profunda recibida de aquél hombre al que ella admirab, al que ella quería. 

En las heridas de infancia, la traición lleva a la injusticia. La persona que de infante recibió una traición del progenitor del sexo opuesto, buscará recibir una injusticia para quedarse en el dolor infantil subconsciente que aquello le ha provocado.

La chica, al crecer inconscientemente decide resolver el asunto pendiente con su abuelo y encuentra un hombre que físicamente tenía gran parecido con su abuelo traicionador. Era simpático, era divertido, la llevaba a pasear a restaurantes elegantes, a eventos importantes, recibía de este hombre parecido a su abuelo, lo mismo que recibía de él. Al sentirse identificada, y descubrir que este hombre cumplía el patrón que ella requería, se casó con él. Ella ahora cumpliría su sueño de ser amada por su abuelo, de resolver el conflicto que le había quedado pendiente desde su segunda infancia. Para su impresión, el marido amoroso que ella esperaba, no lo era, al igual que su abuelo, la trataba mal, le hacía lo mismo que recibía del abuelo, la misma ignorancia y las mismas malas poses que le recordaban su infancia.

Ahora era momento de decidir el camino que tomar. Primero que nada, quedarse qieta, había develado una herida infantil y no estaba preparada para resolverla, era tan infeliz como cuando era pequeña, pero tenía plena conciencia del error en que había caído.

Fue así como ella, confrontando su realidad se acercó a su marido, con todo cariño le agradeció su compañía y le puso un ultimatum, "si no te convertís en el príncipe que yo conocí, mejor te podés largar, el mundo es muy grande y todos cabemos en un espacio diferente". El hombre, el marido tan parecido a su abuelo, sabía que ella estaba demente, contaba con su pericia vocal que siempre le llevaba a ganar cualquier negociación. Como era un hombre inteligente, le pidió que ella le recordara cuando se comportab como su abuelo, que entonces él cambiaría por un momento para curar su corazón herido. Ella no comprendía, debajo de ese hombre hosco y fuerte que era su abuelo y hoy también su marido, existía el príncipe que había permanecido escondido por temor a parecer frágil, a aparentar debilidad, a aparentar ser femenino. Así la chica vivió inmensamente feliz y vivieron felices para siempre. FNNFN

viernes, 2 de mayo de 2014

HERIDAS DE INFANCIA: LA HISTORIA DE UN GRAN HOMBRE

Esta mañana mirando el techo, me he encontrado con otro agujero. No es uno de humedad o de descuido, es sólo el aire acumulado en el cemento, que forma una burbuja y luego se rompe dejando un caprichoso hoyo, en un espacio donde debiera ser plano y bien formado. Eso me recuerda a las heridas de infancia.

Estoy leyendo un libro de un hombre que conozco muy bien. El señor es  muy importante, un ser sumamente inteligente, ameno, simpático. Tiene la sonrisa abierta y franca, los ojos iluminados y una gran frente bien amplia mostrando su inequívoco origen español. Poca gente me entretiene tanto como él. Es tan inteligente, tiene la capacidad de mantenerlo a uno atendiendo sus palabras, que bien pueden ser sobre concursos de sus nietos de spelling-be, o de su historia personal dirigiendo un sindicato. Sabe llevar la parsimonia de la voz y las palabras, tan amenamente, que es un placer charlar con él.

En su libro cuenta su historia personal. Él cubano, de extracción muy humilde, hijo de padres españoles, subsistiendo con sus dos hermanos de sangre y tres medios hermanos, conviviendo en un sólo ambiente, y más tarde siendo abandonado por su padre, un taxista ojo alegre, que enamoraba muchas mujeres. Cuenta que su origen humilde, le obligaba a hacer pequeños laburos para la gente mayor de la zona elegante, a ahorrar el costo del pasaje, y caminaba kilómetros y kilómetros diarios, de lunes a domingo. Entre semana trabajaba desde los 14 años, y los domingos, jugaba en la liga de béisbol, esperando que algún cazador, los encontrara y los contratara. Es este esfuerzo de caminar, y de sufrir penurias y faltas materiales, lo que le hizo el carácter terco, de objetivos cumplidos.

Durante su escrito, se muestra un hombre de gran voluntad, de soluciones y perspicacia, y sobre todo honesto. Prefería meterse en problemas y delatar algún movimiento extraño de sus compañeros, antes que dejar mal las cosas. Buscaba la justicia, aunque el no tuviera el derecho ni el grado que correspondía en la jerarquía.

Parte de su estrella radicaba en llegar siempre al lugar indicado, con la gente de alto rango, que admirara su inteligencia y le ayudara a superarse, para lograr un mejor puesto. Cuando llegó a EU de inmigrante, el tío de su novia, le paga estudios de administración para que termine de prepararse los previos, que tuviera en Cuba.

El único defecto que se le encuentra a este hombre, es: no saber superar sus propias heridas. El fue abandonado y en su libro, a sus hijos, él mismo los abandona. No es el abandono físico, porque a todos los lleva a todos los países donde lo envían, todo el tiempo cuida de ellos; es el abandono moral. Los menciona el año en que nacen y los suma a los que ya había en la cuenta: "ahora con 2 hijos, mi señora hacía..." en ningún momento menciona algún paseo que hiciera con ellos. Por el contrario, se queja de las semanas de trabajo fuera de su casa en que no podía convivir con ninguno de ellos. Es en estas líneas donde tiene el momento de meditar sus errores que lo llevaran a fracasar con su señora. Recién hombre de 70 años, con toda una vida, pudo mirar un gran error y ya muy tarde para enmendar.

Es triste darse cuenta que un joven no tiene la capacidad de resolver sus heridas, le faltan  herramientas que da la experiencia, para superar aquellas que se han pasado por generaciones. Sólo cuando son grandes, abuelos, segundas nupcias, se toman el cuidado de hacer las cosas bien, de no abandonar a los seres queridos, de tenerlos presentes. Qué triste que de joven, uno sea tan cobarde y tan inmaduro que no sepa afrontar su propios dolores y busque la forma de corregirlos. El problema con esto, es que los propios hijos, repiten el patrón, repiten el mismo trato que recibieron de su padre.

Afortunadamente, esta generación superficial de tablets y juegos electrónicos, ya tiene el cuidado de mirar a sus hijos, de observar la forma de reprenderlos. Esta generación, ya no piensa en sólo trabajar, como lo pensaban nuestros abuelos, en que el trabajo enaltece. Como en estas épocas hay tanto desempleo, el valor de la persona está en ella misma, en proteger su descendencia y en atender sus dolores para hacer mejores hijos de lo que fueron ellos. 

domingo, 27 de abril de 2014

EL DEMONIO DRENANTE

Este día algo extraño me ha sucedido. Hace tiempo estaba muy feliz, porque había encontrado algunas compañeras de una escuela. De esa escuela me salí rapidísimo, no me gustaba, mis compañeras tampoco, el ambiente no era algo que me hiciera feliz, era pesado. No extrañé a nadie. Es más mi mejor amiga me había cortado hacía unos meses, y ya no había nada que me juntara a esas mujeres.

Pasaba el tiempo y yo necesitaba compañía femenina. Los hombres son muy divertidos, pero siempre las mujeres son más parecidas a mi. Finalmente, mi sueño se hizo realidad, me encontré algunas amigas, aquellas de las que algún día huí, hoy eran un bálsamo de compañía. Yo estaba contenta, esas amigas eran suficientes y me llenaban aquella parte que necesitaba.

Sin embargo las cosas no eran tan bellas, el pasado me regresaría, como una mano negra, que yo pensaba olvidada en el tiempo, y que ya había pasado. Esta mañana quedé de verme con una amiga, eran las 10 de la mañana cuando acordamos vernos al medio día. En mi distracción, asumí que dos horas se detendrían a mi voluntad y no me di cuenta que ya habían pasado. En un momento, mi amiga me llamó, "ya llegué a tu casa". Dejé lo que estaba haciendo y terminé de arreglarme para ir al encuentro con ella. No me di cuenta que había dejado abierto un canal de comunicación, por el que mi energía se drenaría. Caminé, charlé, compré y mi amiga se despidió. Cuando ella así lo hizo, yo me derrumbé de cansancio. Es algo normal, tras caminar mucho, derrumbarse para descansar, solo bastan unos minutos para nuevamente levantarme y seguir como hormiguita. Sin embargo, las cosas no mejoraban. Almorcé, tomé azúcar y nada. Yo estaba cansada, tenía sueño.

Dormí plácidamente después del almuerzo y durante éste medité quién me habría quitado la energía. Había sido mi pasado. Aquella huida que hice y no cerré hoy me drenó y me tiró. ¿Por qué ahora? ¿Por qué no fue hace dos años cuando me reencontré con los buenos amigos? Porque mi ciclo va en 8 y dentro de uno más será el fin de este corto ciclo de 9 años. Es una tarea que no terminé y que debo cerrar para resolver algún conflicto presente. Las malas vibras, son cadenas que empiezan a formarse en algún lado, y al ir avanzando se van juntando eslabones interminables. Seguramente esta cadena que dejé inconclusa, me ha formado cierto tipo de malas compañías, o tal vez de malos momentos, o cosas desagradables que yo solita me he atraído por no saber cerrar el problema de tajo.

Para poder avanzar, debo aprender la lección, y al huir, no lo hice. Es hora de enfrentar un demonio. Ya veré cómo lo confronto. 

jueves, 24 de abril de 2014

WI-FI

De pronto es necesario volver al pasado, al pasado que creía superado. Al pasado que antes era lo más común y dónde hoy no recuerdo cómo moverme. He perdido el wi-fi y he requerido un cable para conectarme, como si fuera ayer. Intentando conectarme a cualquier wi-fi y no conseguirlo y encontrar un cable, no saber cómo hacerlo funcionar por la falta de costumbre. Algo que ayer era tan común, hoy es como una cosa extraña. También al estilo del dial-up: cuando había que esperar señal y respuesta. Hoy siempre hay una nube disponible, una señal que me permite intercambiar opiniones, charlar con mis amigos. 

Esta comunicación moderna, la del wi-fi ilimitado en todo lugar, es como los jóvenes de hoy, como las sociedades actuales en las que uno debe, se espera que esté conectado. Pero yo me pregunto ¿qué hay de la vida privada? ¿de los límites que se espera que me ponga?  yo no soy más yo, porque debo estar abierta a cualquier conversación. ¿Cómo podría yo, serlo, si no tengo tiempo para conocerme? ¿Acaso alguien que está abierto es también un buda? No. Los contemplativos están cerrados al mundo, a la gente, a cualquier manifestación externa a su propia piel. 

En el libro de Comer Rezar y Amar de Elizabeth Gilbert, ella cuenta una experiencia. Su primer amor, su marido, había sido muy amargo, un final de gran tristeza. Su segundo amor, David, era su alma gemela, y de igual forma una persona para convivir poco y dejarlo. Estas dos relaciones habían hecho de ella un ser co-dependiente, incapaz de funcionar sola. Un buen día ella llega a la India a un monasterio. Los cánticos de los mantras, le parecían soeces, e inútiles. Ella, en vez de usarlos para meditar, sólo le servían para distraerse. Una vez que superó a cada uno de sus amores, y tuvo la fortaleza de mirarse, entonces, aprendió a meditar, a tolerar mucho tiempo haciendo un sacrificio.  Podía usar esos mantras para lo que estaban hechos, para meditar y encontrar su personalidad y su fuerza. Antes de este tiempo, no era posible. Vivía recordando con tristeza ambas decepciones, deseaba volver o recomponer las cosas; no le era posible salir de sus constantes errores. Con ayuda de la diaria meditación y de los métodos hindúes, se volvió una gran yogui, incluso en algún capítulo cuenta que pasó varias horas en meditación en cierta posición incómoda y en vez de preocuparse por el cansancio, sentía que su cabeza sacaba rayos, que su cuerpo se llenaba de paz y de calor, que todo era comodidad y felicidad en esa posición. 

Al vivir abiertos al mundo virtual, nos perdemos de nosotros mismos, nos perdemos de la fortuna de conocer seres especiales como somos nosotros, de seres con algún don maravilloso allí escondido, y que no se muestra por estar abiertos al mundo virtual. Cuando superamos el miedo, la angustia, y todo aquello que implica estar "desconectados" encontramos un mundo maravilloso, uno que nosotros inventamos, como los chicos. Yo conozco una chica que desde que aprendió a hablar, dice que el sol la sigue, y por las noches, la luna. Que de una pulsera de hilo mal atado, sale un venado. Al igual que chicos, podemos inventar lo que nos haga felices. ¿Cuántas horas podemos pasar en este mundo virtual? Seguramente, si la mitad las usáramos para inventarnos nuestro propio mundo, seríamos más felices, más seguros y encontraríamos la forma de no sufrir por los descalabros y puntapies que nos pone el gobierno. 

Vivir cerrados al mundo un rato, es como comer frutas y verduras, revitaliza más sanamente nuestro cuerpo. 

martes, 22 de abril de 2014

LOS ARBOLES TALADOS

Mi tristeza de hoy es de impotencia. Han tirado unos árboles. ¿Por qué les molestan los árboles si son hermosos? ¿qué pensamiento podría llevarlos a decidir que quitar árboles es agregar belleza? ¡Que quieren poner una fuente! No me interesa una fuente, me gustaba el árbol. Ese árbol que cada día me saludaba al asomarme por la ventana, ése que me dejaba fuera de la vida de los vecinos. Sus ramas antiguas tapaban todo el vecindario, todos los pisos alrededor, quedaban invisibles, detrás de las ramas de estos tres árboles. De pronto, nada, ni sombra, ni discreción, ni belleza. De pronto algo hermoso es destruido, en pos de una decoración de piedra, una decoración o tal vez nada.

Voy de acuerdo que posiblemente las raíces estaban rompiendo alguna estructura del edificio, tal vez los pozos de agua estaban siendo perforados por las raíces, o tal vez estaban desbalanceando los cimientos. Sin embargo, no es una razón para quitar la belleza de la naturaleza.

He llegado hoy ya noche. Había demasiada luz en ese espacio que normalmente está oscuro. Había tanta luz, que no percibía exactamente qué sucedía. Observé una malla metálica que normalmente no se observaba, y junto a ella, la copa del árbol rebanada, no había ramas que taparan la malla. Después miré el suelo, los árboles ancestros, antiguos, añejos, no estaban más. No eran hermosos, yo hubiera preferido unos robles, pero vivían aquí antes que yo, y por derecho de piso, merecían permanecer, pero no, a cambio de respetarles su espacio, me han dejado algo horrible desde mi ventana. Algo inarmónico, desagradable. No comprendo por qué han quitado esos árboles.

Yo no comprendía por qué mi tristeza, había sido un día hermoso, algo movido, muchos cambios de casa y mucha ruta, pero había sido un día muy feliz; mi tristeza, era la impotencia de saber que aunque me queje, ellos están muertos, ellos ya no me acompañarán más, y aunque planten otros nuevos, ya no serán los mismos, ya no me acompañarán en mi ventana, ni darán sombra a mi auto. Todavía deberán crecer y desarrollarse. En verdad qué impotencia no poder resolver algo que era hermoso, algo sencillo que la naturaleza me había dado y que yo aceptaba, un poco desprolijo, pero finalmente natural, regalo de Dios, arrancado de raíz y quitado de aquí porque no cumplía la especificación de algún "diseñador de espacios".

Sin embargo, hicieron caminos, y metieron comodidad al caminar, lo cual es agradable, sin embargo, yo me puedo adaptar a la naturaleza, con tal que podamos convivir. Así asumo que pondrán algo lindo, una fuente o tal vez otro árbol ahora que me queje, pero mientras tanto, no habrá afuera de mi ventana unas hermosas copas de árboles que me dejen discreta de mis vecinos. 

domingo, 20 de abril de 2014

LAS BONDADES DEL MUNDO REAL

No cabe duda que "antes cae un hablador que un cojo", porque las cosas que hace uno, siempre tienen una relación muy estrecha con la rutina del momento. Si no he escrito nada en el blog, es porque mi situación presente no me lo facilita. Si no encuentro wi-fi no hay manera de conectar un electrónico, y por esa razón, no tiene mucho uso decir "he regresado" si no puedo cumplir mi propia palabra. Vivir en el mundo virtual es algo que tienen como característica las generaciones presentes, no las experimentadas. Una pequeña le preguntaba a su padre "que preferís que te corten un brazo o que siempre haya wi-fi" a lo que el padre respondió "pues que no haya wi-fi, es lógico, que haría yo sin un brazo, los dos los necesito" La chica, perpleja lo miró, "no papá, yo sin internet no puedo vivir, aunque tenga brazos, no tengo nada que hacer."

Las generaciones con experiencia, hemos aprendido a tomar lo mejor y más provechoso de este mundo virtual, pero dónde mejor nos realizamos es entre la gente. Es verdad que hay veces que la gente que nos rodea no nos cae bien, que es pesada, es cargante, tiene muchas deficiencias, sin embargo es la gente que nos enseña a vivir, es la que necesitamos para aprender la lección de nuestra vida. Hay muchos que no estén de acuerdo y que seguramente viven más tiempo en este mundo, porque precisamente no quieren estar junto a la gente que les rodea, porque ellos les proyectan muchos defectos. Ellos seguramente los hacen enojar porque son exactamente iguales a ellos, y eso les molesta, entonces mejor evadirse en el mundo virtual, donde hay gente de toda. Sin embargo, y esto no lo he comprobado, los amigos virtuales más allegados, son también aquellos que nos proyectan algo, tal vez no lo vemos tan claro y tan rápido porque la relación es distinta, no se usan los sentidos para percibirlos, o si se usan se debe desarrollar otra forma de sentir: pero estoy segura que ellos se parecen a aquellos que nos molestan en la vida real.

¿Por qué? ¿Por qué siempre nos hemos de rodear de aquellos que nos molestan? Muy sencillo y muy complicado, porque es la gente que necesitamos para superarnos, para ser personas, para disfrutar y para llorar, para conocer la felicidad. Nuestros padres y hermanos, aquellos más cercanos no los podemos quitar, debemos tolerarlos aunque no los frecuentemos, aunque no nos vayamos al café cada semana con ellos, sin embargo nos recordarán que allí están y aunque se mueran, no los podemos alejar. Sin embargo el ejemplo más sencillo y mutable, aquello que si podemos cambiar, es el laburo. Cuando ya nos cansó el jefe, nos aburrió la rutina, o simplemente ya no estamos felices con nuestros compañeros de trabajo, podemos ser despedidos, o cambiarlo por algo mejor. Sin embargo hay una sorpresa, si has cambiado el laburo por esas razones, el nuevo jefe que te espera, será aún más cargante, será más exigente, más severo, más insoportable que el anterior. Los compañeros te harán aún más infeliz, en fin todo será peor que el laburo que acabas de dejar y que te hacía muy infeliz. Al cabo de 6 meses, desearás regresar al anterior porque la gente era más amable.

El sentido de la vida es aprender la lección. Es encontrarle a ese jefe sus cualidades o los defectos que te proyectan, y así esos defectos no te molestarán más, tal vez te muevas de laburo, tal vez permanezcas en éste, pero al quedarte y analizar al jefe o a aquella persona que te molesta, habrás crecido como persona y habrá tenido un sentido el tiempo que estuviste allí.

Todo esto surge por las heridas de infancia. Aquello que cargan tus genes y que has recibido de tus padres, y ellos de tus abuelos, y aquellos de tus bisabuelos, es lo que hoy debes vos manejar y superar para mejorar tu raza, para que tus descendientes no tengan que sufrir los abusos que sin querer han recibido tus ancestros y que hoy te hacen encontrar laburos y jefes odiosos; amigos y situaciones desagradables.

Charlaba con mi amiga sobre la empleada doméstica, quien hace 10 años que está conmigo. No he encontrado una deficiencia tan mala en ella, que me haga despedirla, por ejemplo a mi me gusta la cocina y a ella también, por lo que no me carga un mal platillo. Ella y yo somos felices juntas y nos hemos integrado muy bien. Sin embargo mi amiga no puede hacer que una le dure más de dos años. Porque su trabajo personal está en entender aquello que estas empleadas domésticas le proyectan y superarlo. Cuando uno ha descubierto aquello que la otra persona le proyecta, ese defecto se disminuye o al hacerse presente es más fácil manejarlo porque es algo que tenemos en las manos, es algo que se puede maniobrar.

Por esa razón es lindo el mundo real, porque puedo usar mi cuerpo al 100% de su potencial y desarrollarme para hacerme gigante. No dañaré mis ojos, y mis músculos estarán tonificados. Sin embargo hay muchas cosas del mundo virtual que aún están por aprender. 

jueves, 17 de abril de 2014

HE REGRESADO

Han pasado los días, y nuevamente me encuentro igual que ayer,igual que aquel día que empecé en que no era nadie. Pasan los días y aquello que parecía eterno, nuevamente, se vuelve nada. La novedad siempre pasa de moda, pero cuando se mira en retrospectiva, y se compara con el presente, uno descubre que aquello era lo bueno, y lo presente ya no es nada. Cuando uno mira aquello que hubo creado y lo compara con lo que es hoy, en verdad no es nada hermoso lo que hoy se presenta. Es como siempre hace uno, que dice que los tiempos pasados eran mejores. Hay veces que si, y otras que no. Uno debe crecer, y en él definir si era mejor aquello o esto, si era mejor lo que yo hacía entonces, o lo que hago hoy. En el tema a que me refiero, es mejor lo que hice antes, me unía más al mundo virtual, al mundo de mi interior, al mundo que me llena. El mundo real tiene demasiados deberes, demasiados quehaceres, y demasiadas actividades que solo el tiempo me dirá si fueron bien hechas. En aquello que no puedo cambiar, es que hoy me estoy centrando, y eso no me hace feliz. 

Hoy he amanecido con la mente clara. He amanecido con la decisión de que estoy perdiendo tiempos hermosos por hacer aquello que yo sabía hacer, aquello que no sé y que no me gusta. No me gusta esperar a que la cosecha esté lista para cortarse. Es muy cansado esperar mirando a que la cosecha florezca mientras yo me pierdo en esa espera. Siguiendo instrucciones de la gente pierdo mi escencia y aquello que una vez tuve.

¿De qué hablo? De los cambios. La receta que una vez me funcionó para crear a Zafiro Azul, no es la misma que me ayudará a crear otros proyectos, éste que he creado, me hace muy feliz, y como lo he ido formando, más. Nadie valora lo qeu tiene, hasta que lo ve perdido. Nadie me ve, y así lo he decidido, pero si yo no me veo, ese si es un problema. Si yo no me veo crecida, y con cuentos impresos, entonces si me puedo tirar al vacío. He tenido una amarga experiencia. He intentado ganar un concurso, que no iba dedicado a principiantes. Los principiantes deben escalar montañas, deben unirse a grupos importantes, para que el maestro mayor, decida si tu publicación es lo suficientemente buena para que puedas sobresalir. Yo no sabía que esa era la forma, yo ingenuamente pensaba que inventando un tema maravilloso y divertido, sería del agrado de los grandes, pero no. Aunque sea un manjar, los grandes solo miran a los grandes, hoy no existen las oportunidades para los pequeños, hay tanta gente en el mundo, que cada vez es más difícil sobresalir. Sin embargo, si sobresalgo entre mi grupo, está bien, si cada día me descubro mejor, está bien. Si no sigo los clichés, mucho mejor. Si sigo mis creencias y aquello que a mi me hace feliz, también está bien. He perdido días valiosos escribiendo a mano, solo para mi, sólo para que yo vea mi interior, y eso me ha perdido de aquello que me gustaba. Antes yo decía "tirar al viento aquello que me sobra, tal vez a alquien le sirva" y por eso escribía en la red. Hoy, después de un timestre de no hacerlo, extraño el resultado que yo tenía, extraño sentir el deseo de reírme sola con mis propios escritos, extraño el gusto de crear, por el gusto de darle a mi lector  algo para reír, para imaginar, para pensar, o para criticar.

He leído "El camino del artista". En él Julia Cameron te recomienda escribir tres cuartillas diarias, y guardarlas, no leerlas, ni modificarlas, de allí saldrá tu personalidad. Cuando tras pasadas las semanas, releas tus escritos, verás que aquello que escribiste, era hermoso, era algo maravilloso.

Al intentar regresar a los básicos tras mi fallido intento de progresar y de ganar un concurso, he regresado a escribir a mano, y lo único que he logrado, es no escribir. Siempre hay un pretexto: el tiempo, la hora, la gente. No hay disciplina en el método que ella me ha mostrado. En el mío propio, en donde aviento al viento aquello que me sobra, sí la hay, porque por lo menos me siento inducida en un espacio pequeño, que es el que me ha formado.

Es verdad que esto no me da de comer, ni me hace grande ante el mundo, pero me hace cumplir aquello que yo quería, me hace feliz porque siento que pertenezco al mundo que hago lo que se debe hacer.

viernes, 28 de marzo de 2014

Yo se que te acordarás

¿Qué será de ti?, yo necesito saber hoy de tu vida, motivo de una paz, que ya se olvida y necesito saber ¿qué será de ti? Esta frase de la canción de Roberto Carlos, yo se que es muy vieja, que ya quedó en desuso y en desoído, hoy me viene a la mente. Siempre será esa misma persona que me deja pensando. Yo no puedo cambiar de muso, siempre es esa persona que me deja en vilo, que me hace reiterar mis sentimientos y pensamientos. ¿Cómo puede uno mudar de personas y pensamientos? Hay gente, que puede hacerlo con facilidad, pero hay quienes nos apegamos a un momento, quienes nos prendemos de una circunstancia y de allí pendemos. Yo se que eso es un error, esas son las cosas que no se hacen, porque reviven el apego, pero son también esos momentos importantes los que lo hacen a uno sobrellevar los malos.

Recuerdo la frase que leí de mi amigo (que por cierto ya no me habla y cuyo nombre empieza con N) que dice "el amor no duele ... si no dejás que te muerda". Hay amores, tantos, yo diría la mayoría, que pasan como el viento, que conocés, mirás, charlas; con todos tenés el mismo trato, pero solo uno muerde, solo uno que genera apego, emoción, tristeza, que te lleva de un lado a otro en la escala de las emociones, es aquél que muerde. Si no muerde, no deja huella, no deja sus dientes marcados en la piel, ni en la lengua, ni recuerda el roce de sus dientes en los míos. Si el amor no muerde, no pega, no queda adherido y eso son la mayoría de los amores. Solo uno o dos en la vida, quedan, pegan, apegan, mueven. Los demás pasan, se recuerdan, se miran, se viven, pero son como una prenda barata que con el uso uno desecha y saca del placard. No es esa remera que uno no puede sacar más, y aunque ya no la use por vieja, por fea, por luída, por desgarrada, allí se queda ocupando el espacio porque es tan hermosa que no se puede sacar.

usted ya me olvidó
Yo sé que te acordarás, de esos momentos especiales que en algún momento vivimos, de esos instantes que revivís y que entonces eran y que ya no son, de aquellos que fueron importantes, y que al ya no estar más, se extrañan por su misma falta. Yo sé que te acordarás en este momento, cuando sabías que te miraba, que a tu lado estaba, que de tu proyecto comentaba y de lo mismo nos interesábamos. Yo se que hoy, igual que ayer, un triunfo en tu vida acertarás, pero sin mi a tu lado lo vivirás y esa misma falta será la que te haga recordarme, la que te haga extrañar aquello que éramos y que ya no, lo que tuviste y desechaste  por el desuso y el aburrimiento. http://www.youtube.com/watch?v=ljAuWfPGEtU&feature=youtube_gdata_player

sábado, 15 de febrero de 2014

YO SOY EL AMOR DE MI VIDA

He escuchado recientemente la expresión "El amor de tu vida sos vos. No hay que otro es el amor de tu vida, porque el amor no es eterno, el amor no vive por siempre y si descargás todo el amor en otra persona te apegás a él". Es un hecho que el apego es de evitarse cuando hay amor. El apego es cuando  uno asume que esa pareja con la que está, va a darle todo lo que uno desea, va a hacerlo feliz, a darle momentos inolvidables, risas, regalos, besos, abrazos y cosas embelesadoras que harán del cuerpo un monumento. Es verdad que el apego hace que la gente pierda el piso y dependa sólamente de "su ser amado". Es un hecho que la sociedad de antes obligaba a la mujer a perderse por el marido, y no importando qué acciones hacía él, ella debía ser dócil y amable y agradecida por todo lo que él la cuidaba. El podía maltratarla, pegarle, tener amantes, llegar ebrio, y ella no podía quejarse, debía comprender que el hombre necesitaba desahogarse y esa era la forma que se sabía. 

Afortunadamente hoy ya tenemos las mujeres, voz y voto, podemos reprender al marido y decirle sus verdades. Sin embargo se ha ido al extremo "yo soy el amor de mi vida" convierte a las mujeres en seres egoístas. 

Imaginemos la escena: 
Ella está aburrida de él, está cansada de su compañía y le dice "andá con tu madre que yo no te necesito". El hombre molesto, herido la pone a prueba, ella sola debe cargar con los chicos, la manutención de la casa, con las refacciones, mientras él, paciente espera que ella le venga a pedir perdón. Eso no sucede porque ella es orgullosa, ella es autosuficiente, ella no lo necesita, él es un pobre diablo que por error se cruzó por su camino. Él, se cansa de esperar su perdón, y se va con otra a hacerle más chicos o a buscar el amor que lo valore y lo haga sentir bien. ¿Quién sufrió más? ¿La mujer enamorada de su persona? ¿En una que se tornó egoísta y autosuficiente? o ¿el hombre liberado de sus responsabilidades? La mujer tan enamorada de sí misma es ahora un repasador gastado, cansado de moverse, molesta y resentida con ese irresponsable marido que no la supo valorar. El estar enamorado de uno mismo no significa llenarse de rencor y hacerse el héroe, porque somos seres gregarios que necesitamos de todos para vivir en armonía. Significa saberse humilde para encontrar las fortalezas que tiene ese pobre diablo para usarlas en el beneficio propio. 

En paralelo, si esa mujer inteligente y autosuficiente está consciente que no es superhéroe, con un poco de humildad podría   decirle a su marido "ché, ayúdame con los chicos. Dame un abrazo", el resultado será más simple y engrandecedor. El hombre se sentirá felizmente mirado por una gran mujer, se sentirá útil y con un sentido de vida. La mujer al mirarlo y solicitarle sus fuerzas, le ayuda al hombre siempre tan disperso en su mundo, a centrarse en lo que importa: desarrollar a la familia, y a sí mismo recibiendo las fuerzas que ellae tiene. Al ella mirarlo y solicitar su ayuda, ella contribuirá con la autoestima de él, y a su vez, ella se liberará de sus propias cargas. Cuando un ser humano no se apega a su pareja, sino que pide ayuda en el sentido de lo que ése le falta, toda la familia tendrá una visión más sencilla y enriquecedora, que la de una "mujer enamorada de sí misma". 

Una persona enamorada de sí misma suele perder el piso, llevarse al egoísmo, a la prepotencia del engreimiento de quien sabe que no necesita de nada. Esa actitud va haciendo una barrera en donde nadie le ayuda, nadie le apoya, ella es tan fuerte, que la gente quiere probar que en verdad lo es. Cuando va en actitud de superhéroe, hay diferentes reacciones: alguien se pone para que lo salves, otro se opone a que te muevas, y el resto te mira, te observa, te quiere emular, pero antes quiere verte caer, quiere verte como ser humano normal, que termina pidiendo ayuda. Al ser el "amor de tu vida" te creas esa barrera impenetrable que te saca de los demás. Cuando pedís ayuda a aquél que tenés al lado, no estás siendo codependiente, simplemente actuando como ser humano, gregario. Cuando mirás a otro lo querés y le entregás el corazón pero no tu dominio, conseguís aligerar tu carga,  ser importante para esa persona y al mismo tiempo el que quiera ayudarte y hacerte feliz. 

Al querer y considerar al otro tu amor, le estás dando el poder de ayudarte de aligerar tu carga, de ser importante, de alimentar su autoestima, de hacerlo un ser importante por el simple hecho de existir. Decirle a otro que es tu amor, no es deshacerte vos por él, es hacerse ser humano, es hacerse ser sentimental. 

No es bueno exagerar, no es bueno el apego, pero tampoco ser individualista. El ser individual, el mundo virtual están descomponiendo al mundo, lo están haciendo egoísta, que nadie se preocupe por el vecino, el estar solo frente a un ordenador, te hace bastante aislado: soy yo con mi ordenador, mi laburo, mis amigos virtuales, mi música. Todo soy YO con MI. No hay desarrollo emocional. Al quererte a vos y mirar al otro genera que al menos la vida real si tenga un compañero que te apoya, te asista y sea feliz gracias a vos. 

Creo que si actuamos naturalmente como nos lleva el instinto de conservación, si actuamos como seres gregarios como naturalmente hemos sido hechos, haremos de nuestra vida real, de nuestro mundo real, un espacio de armonía, de felicidad, de ternura que se expandirá a todo el mundo real. 


El tener un amor al que mirar, y al que decirselo, hace el mundo más sencillo que cuando uno sólo se mira a sí mismo. 

jueves, 23 de enero de 2014

Desesperanza Aprendida

Siempre es un tema comenzar algo. Siempre hay que poner cierto empeño extra para comenzar aquello que tal vez ya nos salió mal muchas veces. Tal vez ya lo intenté de una forma, y no me salió bien, después lo vuelvo a intentar, y nuevamente me sale mal. Así una y otra vez, a esto se le llama Desesperanza Aprendida.

Se hizo una prueba entre dos grupos, uno de ellos empezó a contestar una serie de preguntas, y muchas de ellas, las contestaron mal. Más adelante, dando al otro grupo un poco más de tiempo y preguntas más sencillas, una y otra la contestaron correctamente. Cuando al grupo que inició equivocándose le volvieron a preguntar algo fácil, ellos dudaron, contestaron más lentamente y con menos certitud que los otros, que no se habían equivocado nada. Con el tiempo de pruebas, aquellos que empezaron con errores, terminaron muy atrás de aquellos que empezaron con los pies bien plantados.

Sin embargo aquí no hablo de empezar con desesperanza, hablo de comenzar una historia, siempre empiezo con "esta mañana" y eso suele parecerme rutinario, aburrido.

Regresando al tema de la deseperanza aprendida, me refiero a aquellas épcas en que se enseñaba a los chicos al estilo militar, con la dureza de pensar que con "lágrimas" entraban los conocimientos. Esas épocas en que la gente en verdad estudiaba, tenía que desarrollar métodos de estudio y memorizar hojas y hojas de información inútil. Tal vez por eso la olvidaban tan fácilmente, porque lo aprendían de manera triste, con descalificativos.

Hoy en día, siento que el aprendizaje se ha ido al extremo contrario. Todas las preguntas en un exámen son de opción múltiple,  para que al  corregirlas puedan meter un scanner y éste les corrija si ha estado bien hecho.

Escuchaba de las diferentes generaciones, que si la hay X, la hay Y y la hay Z, la hay Milenia y Baby Boomers. Estos Baby Boomers, que fueron los directores a sus escasos 30 años, fueron tal vez la primera generación que se salvó de los reglazos y de "el aprendizaje con lágrimas" y tal vez por eso, crecieron rápido y con esa presteza consiguieron puestos importantes a joven edad. Tal vez esos jóvenes de entonces, vivieran mucha benevolencia, y felicidad en la escuela, porque en Europa hacía muchos años la guerra había terminado, ya habían sanado las heridas y comprendieron que había otras formas de enseñar. El método de María Montessori que hacía un siglo se había establecido, se empezó a expandir, y así esta primera generación se benefició de todos estos nuevos temas. Estos hombres y mujeres osados, que al igual que exploradores, entraban en tierras inhóspitas  y desconocidas, abriendo brecha con sus ideas bien cimentadas por padres estrictos, pero desarrolladas, limpiamente por mentes sanas, mentes limpias, cerebros estimulados y gente que en su época era colocada en el lugar correcto. Esos jóvenes que fueron una muestra para las sociedades venideras, fueron la muestra de lo que implica el cambio. Fueron ellos, los que recibieron injurias de sus padres, y al querer ser ellos benévolos, y buenos con sus hijos, se fueron al extremo de quitarse el pan de la boca, para que "sus estomaguitos" no sufrieran; fueron ellos los que tuvieron que esperar el último turno después del padre, y nuevamente esperan el último turno después de los hijos. Estos hombres y mujeres no sufrieron desesperanza aprendida, porque tuvieron los nuevos métodos al alcance, y gracias a su exploración en todos los campos, hoy podemos vivir de expatriados trabajando en otro país.

Después, las siguientes genereciones sólo se fueron distinguiendo y diferenciando por la tecnología, unos además por ecologistas, otros por el rechazo a las marcas, pero los X se molestaban si no había televisión. Todo el día estaban pegados a ella, porque era lo más cercano a la tecnología que había, la generación Y (o no recuerdo el nombre) quería teléfono y la generación Z "que haya" internet, wi fi, ipod, ipad, y todos los i´s a discreción porque no saben vivir desconectados de ella.

Es esa generación a la que todos nos estamos acercando. Todo aquél que vive con las redes y el celular en la mano, es generación Z, a la que la gente no le importa. A la que no le interesa tomar un café con un amigo porque está en chat con 100; él que en un café, deja a la amiga mirándolo charlar por el teléfono unos buenos minutos porque el asunto "urge". Es la generación que tal vez aprendió con muy poca desesperanza, pero por lo mismo la más insensible, la más inhumana, la más superficial.

Se dice que para aprender algo, uno debe hurgar en la memoria, en las definiciones y en los mapas mentales, para que toda la información entre en las capas profundas del cerebro, para que las neuronas se vayan llenando y haciendo más convoluciones en el cerebro. Sin embargo, la generación Z, no aprende nada profundamente, todo lo tiene en los navegadores marcados con un color diferente en aquellos temas que ha investigado, y es la máquina, no su cerebro, quien recuerda el lugar preciso donde ha estudiado aquello que ha olvidado. De la misma forma que aprenden, superficialmente, son sus relaciones, superficiales. Son aquellos osados que han inventado las prácticas sexuales más extrañas, y desvalorizadoras de los seres humanos. Han sido ellos, quienes en su constante aburrición, han buscado experiencias extremas, que sentir en sus cuerpos, porque su superficialidad no les permite algo más profundo que la corteza cerebral.

Es verdad que cada generación ha vivido sus positivos y negativos, que tan mal estaba la idea del "aprendizaje con lágrimas" como lo está la "opción múltiple" para responder los exámenes. No es lindo vivir los extremos, creo que lo importante es no olvidarse de los sentimientos de la gente, de mirar a cada una a los ojos y leer aquello que te está intentando decir. Cuando la persona se vuelve solo un número de teléfono o un rostro en una fotografía, será momento de evaluar qué tan valioso es ser parte de una generación de gran tecnología y cero corazón.