Mostrando entradas con la etiqueta MEDIUM. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MEDIUM. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de marzo de 2018

LA PROYECCIÓN DE UN ALMA

Me asaltó la imagen de aquello que admiro. Admiro mucho a mi hijo, se ha encontrado una chica maravillosa, y me encanta para él, y tu te le pareces. Yo admiro tanto a mi hijo que quiero tener una novia como la suya, y tu te me apareciste enfrente. Tú eres idéntica a ella, tú me la recordaste tanto,  me avergüenzo hoy el haberte tratado con tanto cariño. Hoy me doy cuenta que tu eres otra persona, pero en ese momento me sentía tan grande, tan fuerte, con tantas posibilidades, que pensé que me podía comer el mundo. Tú fuiste en Quien posé todo ese sentimiento. Perdóname por haberte hecho esa idea tan tierna de mi. perdóname por haberte hecho sentir bien con un sólo saludo. Perdóname por que en ese momento fui tan oasis contigo. Comprendo ahora que debí haber dado la cara, debí haberte confrontado y contado de la nueva novia de mi hijo y de cómo te pareces a ella. Debí haberte contado que en el fondo le tengo envidia porque él es mi rival. No me he dado cuenta que él es igual que yo, pero en otro sentido, él  es más noble, y me molesta que siendo mi hijo, sea mejor que yo, que él si tenga la posibilidad de otras cosas que yo por mi circunstancia no he podido. el tiene una novia que nos produce mucho coraje. Nosotros sabemos que es una gran chica, pero nos representa un choque muy fuerte el verla tan diferente a nosotros, pero al mismo tiempo tan buena gente. El va a ser muy feliz con ella, pero yo al verte a ti quise congraciarme con ella, sin ofenderlo a él, y no pude evitar encantarme contigo. perdóname me avergüenza tanto haber sido tan cariñoso contigo. Perdóname por haberte tratado tan mal en la fiesta posterior. Yo te vi tan guapa, tan feliz, que preferí echarme para atrás y no acercarme a ti. Tu personalidad me encanta tu cara me encanta, pero no me gusta tu conjunto, porque mi estilo es de morenas. Me encantas tu y me encanta que seas tan simpática y parecida a mi esposa de carácter, pero me molesta no saber cómo acercarme a mi nuera porque ella es tan parecida a ti que no se cómo tratarla. El trato que tengo contigo solo me muestra cómo desprecio a mi nuera. El trato que tengo contigo sólo me muestra cómo alejare a mi hijo de mi vida porque no sé como lidiar con este sentimiento. Es algo tan complicado que quisiera no existiera. Quisiera que mi hijo fuera más afín a mi, quisiera que mi hijo hubiera elegido a una chica más parecida a su mamá. Creo que su misión es la de salvar algo de la familia que no me he atrevido a hacer y aunque tú me diste la fuerza y el valor para confrontarlo, me doy cuenta que no puedo, que es más fácil aislarme en mi rincón de miedo, en mi rincón de viajante, en mi rincón de evasor eterno que dar la cara a cada persona que me recuerda mis pobrezas. Soy tan pobre que no tengo ni el valor para saludarte y decirte con toda amabilidad lo bien que me caes. 
-Realmente no te caigo bien. Realmente quieres acercarte a tu hijo a través de mi, pero lo que yo te proyecto es demasiado fuerte. Tu capacidad para ver las cosas es tan fuerte que no te atreves a tomarla, a verlo. Tu eres fuerte, tu tienes intuición, tú sabes como mover al mundo, pero tu vida terrenal, tan arraigada a lo que trae el dinero, no te permite sacarla. Tú eres en verdad un maestro, pero no has podido desarrollarlo, porque sólo los valientes lo hacen, y tú no lo eres. Sólo los valientes se confrontan y encuentran sus fortalezas, y tú no las tienes. Tu eres un hombre débil, miedoso, acurrucado en tu menor parte. Tienes frente a tí una fuerza inmensa, y sólo la ocupas para crecer materialmente. Acepto tu perdón y me entristece también encontrar en tí sólo un muñeco de trapo que rechaza el don de ser virtuoso y sólo se amotina y se protege en el lugar menos doloroso. 
@Por eso es que no quiero acercarme a tí, porque tu me dices cosas que me hacen sentir mal. 
  • Yo no quiero que te sientas mal, yo quiero que seas esa persona linda que conocí entonces. Quiero que en tu corazón busques a ese que conocí y que me hizo sentir tan bien. yo necesito encontrar a esa persona, quiero que veas lo que yo necesito. Quiero que transites por mi mundo de la forma correcta, no siendo sólo una nube que pasa y ni agua deja. Eso es lo que me molesta de tu presencia. Me molesta tu poca valentía, tu ceguera. Me molesta tu .... Comprendo que todo es por vergüenza Yo vi algo que no eras, yo vi algo que parecía, pero que no es. Estoy enojada por que me viniste a perturbar mi mundo en movimiento, viniste a traerle más esperanza de estabilidad, viniste a traerle estabilidad a mi mundo inestable, viniste a darme una esperanza que no comprendí, viniste a ser aquella luz que buscaba. Estoy enojada porque no fuiste lo que parecías, estoy enojada porque no me trataste como yo esperaba, estoy enojada porque no sabes cuidar los sentimientos. Estoy enojada en fin porque me decepcionaste. 
  • Quiero que comprendas que somos caminos diferentes, que estás en un lugar y yo en oro, que mi misión no es la de hacerte sentir bien, sino la de perturbarte, la de hacerte pasar un mal rato, y tú no te mereces eso, tú no te mereces que yo te maltrate, eres tan valiente y tan fuerte que mis armas no te van a desbalancear, por eso me alejo. 
  • Gracias por cuidarme y le pido a Dios te reconcilie con tus demonios, te reconcilie con tu hijo, te reconcilie con todas esa personas que te provocan tanto miedo como tu nuera. 

domingo, 17 de marzo de 2013

El tercero en discordia

ahora dime como olvidarte

EL TERCERO EN DISCORDIA

¿Como puedo mi corazón ayudarte?

 

Esa noche era especial, ninguno de los dos lo sabía pero habría un tercero de visita.

Ella lo extrañaba, el se escondía, no quería que ella se acercara. Ella le robaba su energía, ella con tanto amor que le tenía se lo comía completo en cada uno de sus momentos y pensamientos. Ella disfrutaba tanto esos momentos que él ya no quería que lo encontrara. Aquello que en un principio fuera algo especial y espectacular, se fue convirtiendo para él en algo malévolo, maquiavélico, el no quería verla por ningún motivo. Sin embargo cuando dos corazones se aman, no hay poder humano que los pueda alejar, que los pueda separar. Esos corazones usaban su propia energía para encontrarse, para acercarse. El no podía controlar a su corazón y ella le daba rienda suelta. El corazón femenino viajaba por el viento, por la sangre, usaba cualquier camino para encontrarse con el corazón masculino aprisionado por su dueño.

Ella encontraba la jaula y lo ayudaba a escapar. Así juntos iban, vivendo el amor que merecían sin el permiso de quienes los poseían. Ambos corazones eran seres independientes con un cerebro propio y una emoción que se requeria mutuamente. No había manera de que los separaran.

El, una vez recuperado el corazón, sentía desfallecer, ella le había robado toda la energía. El no quería soltar su corazón para que ella no lo poseyera. Finalmente el se atrevió. Un buen día se acerco a ella, la buscó y la encontró. Los corazones al reconocerse cerca sin esfuerzo, se juntaron en un largo y sentido abrazo. Lloraban de alegría, finalmente el había cedido, su miedo había dejado a un lado y la había buscado, ya no tendrían que surcar fronteras, espacios ni distancias, juntos estarían... ¿por cuanto tiempo? Fue fugaz. Lo que dura un par de horas. El corazón aprisionando,  pero sabiendose cerca no insitía en salir, ella dejando la puerta abierta, permitiendole que su corazón femenino se acercara, pero nada había que pudiera hacerse. El estaba dispuesto a salirse de allí. No le temería más, no le permitiría más quitarle su energía y así se lo hizo saber.

Los corazones lloraban. Esa puerta había cerrado uno de sus escapes. Sin embargo, el también la extrañaba. Ella su amor fugaz, ella su amor a distancia, ella su siempre e incondicional amor, la extrañó. Como hacer para estar cerca de ella sin ser el tercero en discordia? El sabía que ella era infeliz. Hacía mucho tiempo lo había adivinado, hacía mucho tiempo su corazón le había dicho que ella lloraba un infeliz y frío amor. Le describía un amor frío, desapasionado, flácido sin pasión ni erección. El la sentía triste y deseosa cuando su corazón se escapaba, no quería romper nada que no fuera su intención, el quería que ella permaneciera en ese lugar donde ella había elegido, pero quería ayudarle.

El pensó que tenía demasiada fuerza sexual y que tal vez la pudiera compartir. Fue así como llegó a él, al amor flácido. Ella dormía hacía horas pensando en como soltar su corazón, o tal vez como hacer que su corazón olvidara a aquél que había y era su dueño. El, flácido amor, con parsimonia y cansancio miraba una aburrida película. La clásica película de una actriz que quisiera llegar alto, con imágenes seductoras y provocativas mas no pornográficas. De pronto empezaba a excitarse y al voltearla a ver pensó que ella debía recibir y ser la provocadora de este sentimiento. Cuanta ternura y cuanta pasion evocada de la nada, solo con el roce, con los besos, con el amor dormido en ese amor flácido y aburrido.

Ella de pronto lo tocaba, ¿quien eres? no era su amor flácido, era otro cuerpo, otros músculos, ... de pronto hablaba, ... si era el amor flácido pero con otra energía. Finalmente el encuentro llegó a su fin; él complacido por el buen trabajo se separó hacia su lado del lecho, mientras que ella nuevamente se excitaba en una última bocanada de ola apasionada. Su corazón había venido, su corazón masculino se despedía de su amor femenino.
Ella lo sabía, finalmente su corazón amado, había sido liberado y el había intervenido en la energía de ese amor flácido para darle a ella y a ellos la pasión que siempre en los corazones amantes había existido. Ella había sentido el cuerpo de su amante corazón, y el flácido amor recibió esa energía con la dignidad de un hombre que sabe que ya no tiene alternativa mas que dejarse ayudar, so perder.


lunes, 4 de marzo de 2013

¿que puedo hacer contigo?

Hoy no hablo por mi, hoy hablo por ti. Hace días que pienso en ti y me lleno de miedo. Hace días que mientras hago mis cosas, me vienes a la mente y quiero echarme a correr. ¿que me pasa contigo que siempre me haces así? ¿por qué de pronto toda mi fuerza y mi masculinidad se vuelven de papel? ¿que provocas en mi que quiero verte y al mismo tiempo quiero quitarme?

Eres de esas personas imposibles de olvidar, eres de esas personas que siempre quise conocer, y ahora que ya te conozco, no se qué hacer contigo. Me encantas, eres tan dulce, pero, como te dije ¿qué hago contigo? Vales mucho, tienes grandes sentimientos, pero yo contigo no puedo mas que echarme a correr. ¿que puedo ofrecerte que no tengas? Yo solo soy un vagabundo del mundo, vivo cada día pensando en la forma de que yo crezca, vivo cada día pensando en mis objetivos y mis metas, quiero ayudar a tanta gente y sin embargo por mi no hago nada. ¿que podría yo ofrecerte que sea maravilloso? De ti he recibido compañía, cariño, ternura, pero yo ¿qué puedo darte? Quiero acercarme a ti, pero tengo temor. Quiero decirte tantas cosas, pero no tengo suficientes palabras, ni creo que el tiempo me alcance. Prefiero estar alejando de ti, prefiero no dar la cara porque en verdad no se que hacer contigo ni que pueda ofrecerte ni qué podría pasar mañana, después de hoy.

Le temo tanto a mañana. Le temo tanto a lo que quiero recibir lo que puedo esperar, lo que puedo querer, lo que puedes recibir de mi y lo que esperas de mi. No quiero mirar tus ojos de decepción al mirar en mi un simple humano que solo te adora y no puede darte mas que un momento. No quiero decepcionarte con una expectativa que no recibirás. Quiero que hoy sea el día, pero le temo a mañana. Le temo a esa incertidumbre de que se repita la ausencia de todo este tiempo, se repita, el dolor y la extrañeza de tanto tiempo atrás. Quiero estar contigo, quiero verte, te extraño desde el día que te fuiste, pero no se que pueda hacer contigo mañana. No se que pueda pasar mañana cuando el hoy haya pasado y terminado cuando el hoy haya llegado a un fin. Mis ojos te extrañan, mi cuerpo te desea, mis manos quieren tu calor, mi olfato quiere tu olor, pero el temor de mañana me tiene helado. Ya no hay vuelta atrás, ya no hay paso para atrás que ya no deba dar. Mi fuerza y mi deseo y mi destino se que tarde o temprano me acercarán a ti, pero yo no quiero que te quedes esperando algo que no vas a recibir No quiero ofrecerte nada, no quiero prometerte nada. porque no te lo voy a cumplir.

Pese a todo mi triste pensamiento, mis ojos quieren mirarte por siempre, mis manos quieren tomar las tuyas por siempre, mi mirada quiere quedarse en tus ojos, mi cuerpo quiere quedarese a tu lado esperando a que el día perfecto llegue y nos atrape. Pero tengo mucho temor de no gustarte, de no ser lo que esperas, de no vivir como esperas, no quiero decepcionarte, porque soy un ser simple como cualquiera, porque soy una persona sin futuro certero, porque soy una persona con grandes expectativas y tristes resultados. Temo tanto que esperes de mi una estrella y solo sea un papel adornando una pared.

Yo se que mi tiempo no ha llegado, que como el primer día, vivo deambulando esperando mi tiempo llegue, pero no tengo esa fortuna mi tiempo es y será, pero tu eres hoy y no tengo nada para ofrecerte. No quiero que me sigas porque no quiero decepcionarte. Quiero estar contigo y quiero vivir el momento, pero ese moemnto lo llevo cada día en mi corazón, quiero algo mas, quiero algo mejor para ti, y no lo tengo, No tengo nada para ofrecerte y no hay futuro conmigo. Quiero esar contigo, y quiero acercarme a ti, pero temo tanto tu decepción.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El joven superficial - 3a parte



Una mañana montado en un gran barco, llegando a una gran ciudad sentía que el corazón se le salía algo lo llamaba a que saliera corriendo el primero del barco, sin embargo para su tristeza sus superiores le ordenaron quedarse a  montar guardia. El aunque no era marinero, debía hacer fuerte a la tripulación. El necesitaba salir corriendo, ir en busca de aquello que su corazón le gritaba que buscara, pero nada de eso. El sabía que no había manera de salir "donde manda capitán no gobierna marinero" y no había manera de salir. Pensaba como siempre en su antigua vida de chantajista en manipular a los guardias y a tantas otras personas para que lo dejaran salir y fuera donde su corazón le gritaba. 

Realmente no le gritaba nada, el quería huir como quien quiere escabullirse del fuego, como quien siente que corre un gran peligro, pero no tenía un rumbo fijo. Tal vez iría corriendo por la calle del puerto que lo llevara a: una iglesia, un bar, una banca con una persona, una banca vacía. Su corazón buscaba escapar sin certeza de saber a donde llegaría. Lo meditó por unos segundos y comprendió que todo aquello ya lo había vivido, que no tenía sentido correr en pos de "algo" que te grita el corazón y que no reconoces porque no tiene cara. No tenia sentido un objetivo sin cara que lo metería en problemas en unos días. Con el temple que se le empezaba a formar a este adolescente tardío se aguantó el deseo de hacer su voluntad. Sabía que en el barco no tendría nada que hacer, ya se conocía los movimientos y las actividades, la rutina diaria que no le permitía innovar nada, en el barco por lo menos no, por eso quería ir a tierra, allí encontraría lo que su corazón le decía. 

Enojado y frustrado, triste y cabizbajo maldijo toda su vida, todos los pasos que hasta el día de hoy había dado, todo aquello que por su deseo de vivir la vida había desperdiciado, quisiera tirarse por la borda para volver a nacer. Tal vez borrar todos sus recuerdos y volver a empezar como si fuera un bebé. Todas estas ideas deambulaban por su mente mientras caminaba de un lado a otro del barco siguiendo ruidos y bajando y subiendo escaleras. Cada una se la conocía, sabía a donde lo llevaría cada escalón y sin embargo, así meditabundo, enojado en sus pensamientos y malos deseos, esparcía su pensamiento por todo el enorme buque. 

Uno de los marineros viejos, lo había estado observando, hacía tiempo lo miraba sin acercarse, lo había observado desde que solo, sin su hermosa dama a quien acompañara al piano, subiera al barco. El reconocía a la buena madera y tenía la paciencia para forjarla en el momento que fuera preciso. Esa mañana, Gilberto lo observaba cómo ilusionado hubiera salido a cubierta de los primeros, y al serle negada su salida, enojado y echando pestes se hubiera quedado mirando a sus compañeros alejarse. Mientras el desempeñaba su labor, parado en un punto, lo miraba pasar una y otra vez por las diferentes cubiertas. Cuando después de un buen rato volviera a pasar cerca de él, lo llamó. Manuel, ya mas tranquilo tras caminar horas enteras el buque en todas direcciones, se acercó con parsimonia. No había apuro para hacerlo más veloz, no había nada mas que hacer que elucubrar sobre el interés que ese viejo lobo de mar pudiera tener en él. -"Hola Manuel, ¿todo bien?" se acercó el hombre con firmeza para tratar de romper el hielo y hacer una plática -"No, nada bien. Yo quiero salir." -"Para qué? ¿Qué crees encontrar afuera?" le dijo Gilberto cuestionandolo -"este lugar me tiene encarcelado, hoy amanecí con el corazón descarrilado pensando que tal vez allá afuera, en tierra pudiera encontrar un destino, algo que me lo tranquilizara" dijo Manuel exacerbado. -"¿Qué cara tiene aquello que buscas?" siguio metiendo dudas -"perdón? no tiene cara de nada, es solo que quiero encontrar algo que me llene". -"y qué cosa te puede llenar? Acaso buscas una mujer?" Manuel se acercó un poco, parecía que había dado en el punto -"en una ciudad como esta, ¿donde encuentro la mujer que busco?" -"y como es la mujer que buscas?"Al ver que no le quedaba alternativa mas que hablar con ese hombre rudo y que no había nada mejor que hacer, se decidió a contarle la historia de Angélica, de cómo tras conocerla por un espacio de tiempo muy corto, ella se despidiera sin dejar rastro. "Esa mañana yo estaba en Rusia. Hacía unos meses que vivía allí yo trabajaba y conquistaba mujeres, era un placer junto al otro cantar y conquistar, hasta que un día una joven hermosísima se me acercó. No comprendo cómo me conquistó. Habrán sido sus ojos, su boca, su figura, su forma de hablar, su...." "personalidad" interrumpió Gilberto "la personalidad de una mujer madura que sabe conquistar a un hombre no requiere de grandes ajustes, simplemente se planta sola" -"creo que mejor no la hubiera yo descrito, se plantaba sola, y a mi me enamoró su personalidad. Yo no quería estar con nadie mas que con ella, no quería buscar a nadie mas que a ella y ella parecía estar siempre para mi. Una noche tras una romántica velada me miró con ojos tristes y serios, nunca los había visto así, nunca me había mirado de esa forma, me entró miedo y después comprendí que esa noche la perdería. Mientras me miraba con sus ojos novedosos me dijo algo así como:" siempre estaré contigo, sigue tu camino y busca lo que tu instinto te indique. Piensa antes de actuar, usa tu fuerza física para controlar tu mente impetuosa, controla tu mente para que consigas el destino para el que naciste". -"No te entiendo nada, le replicaba yo al observar aquello que nunca había visto ni escuchado de ella". Esa noche no dormimos, vimos el amanecer sentados en un balcón, me besó con mucha ternura, puso su dedo en los labios, pidiendome silencio y así como llegó se fue. Yo estaba desesperado buscándola, preguntaba a quienes nos había visto juntos, a quienes me referían aquellos que yo preguntaba, pero ella parecía no estar mas en ese lugar. Decidí seguir mi camino itinerante, buscar otro trabajo nuevo en otra nueva ciudad, aquella donde tal vez la pudiera encontrar. Nuevamente mucho tiempo pasó en que preguntando dia a día y trabajando noche a noche decidí buscar otra nueva ciudad, hasta que llegué aquí. Este lugar con aroma a cárcel me mantiene moviendo de una ciudad a otra, mirando gente nueva de vez en vez, esperando que alguna vez la encuentre entre la multitud." Manuel se cayó un momento mientras recuperaba el aliento tras contar todo lo que había recorrido, como si hubiera vuelto a caminar los años que habían pasado en los minutos que lo hubiera contado. "... hasta el día de hoy, que sentía que en esta ciudad, hoy si la encontraría". 

Gilberto en silencio lo escuchaba, vivía con él cada frase y cada momento contado hasta que rompiera el silencio: "Los marinos los llamamos historias de sirenas, son aquellas que nos llevan a creer que una mujer tiene nuestra salvación, siendo que son solamente sueños quimeras, dolores y muerte segura. Yo alguna vez tuve una vivencia similar, pero, nunca la encontré. Ya me cansé de buscarla, me hago la idea de que es una sirena que vive en el fondo del mar, y que si me arriesgo a buscarla, me moriré ahogado". -"pero ella era real, yo la toqué, y la amé..." -"No hay mucha diferencia entre tu sirena y las nuestras, cada una en su estilo, no está contigo, es solo una quimera y una volatilidad que surge de la imaginación. Joven querido, tu destino es más grande que la búsqueda de una mujer, si tu llegaste hasta acá es porque acá es donde está tu destino, no al lado de un ser cambiante y voluble, que se pone gordo y feo, que te exige ayuda para después darte la espalda. Tu eres un gran hombre que debe buscar un objetivo más gordo, más pesado, mas duradero que una simple humana..... continuará

domingo, 10 de febrero de 2013

El joven superficial

Erase una vez un niño aburrido, era un niño bien parecido, muy alto, con muchas cualidades, estaba destinado a ser un héroe, un gran líder, pero tenía el lastre de su carácter. Su carácter era hacerse la víctima, su personalidad era siempre haccer que alguien lo levantara porque solo simplemente no podía.

Pasaron los años, y este pequeño se hizo un hombre fuerte, un hombre que se refugiaba en lo infantil, se refugiaba en aquello que le impedía crecer, se refugiaba en su seguridad. Increíblemente extraño, se rufugiaba en aquello que lo había hecho sufrir. Todos los niños quieren crecer, porque ven que los adultos son quienes tienen el poder, tienen el mando y son quienes en el fondo lo hicieron sufrir desde que nacía. Tal vez en el fondo ese sufrimiento era lo qe le impedía admirar aquello en lo que se convertía, prefería quedarse en aquella etapa sin superar.

El joven siguió ceciendo, tenía grandes sueños de libertad, grandes sueños de autonomía y siguiendo su infantilismo y su costumbre de refugiarse allí donde era mas infeliz, se dejó llevar por sus instintos. el hermoso joven bebía, seducía mujeres, chantajeaba autoridades para conseguir bienes materiales. El joven era verdaderamente un delincuente, un líder escondido en un ser triste y rastra, un ser alejado del mundo.

Este joven tenía el gran don de la música, tenía un oído excelente todo lo que escuchaba lo podía imitar en su piano; su memoria musical era tambien excelente y todas las canciones que de pequeño habría escuchado le surgían de su mente de archivo, todas las canciones antigüas, aquellas que los viejos disfrutaban, el las cantaba al son del piano.

Un buen día, se decidió a viajar, pensó que si viajaba  podría seguir disfrutando de la vida y de sus placeres. El acompañaba a una bella dama al piano, ella cantaba y el tocaba el piano y le hacía el coro. El descubría que viajando de país en país hacía su sueño realidad, conociendo a fondo las costumbres y las tradiciones podía seguir viviendo feliz de la vida.

Un buen día, el mundo se le cayó. Aquella bella dama al que el acompañaba encantado en su piano fue contratada por otra compañía, solamente la querían a ella, el no era indispensable, el debería seguir su camino por su lado, el debería madurar o por lo menoos dejar de refugiarse en su etapa favorita y crecer. El tuvo la suerte de conocer a alguien que lo hizo cimbrar su vida.

Una de tantas noches antes de que su protectora lo abandonara sedujo a una hermosa mujer, la amó y se quedó hipnotizado. Como nunca en su vida, se había enamorado de una mujer desaparecida. La buscó y la buscó y ella nunca regresó. Ella le dijo que siguiera su instinto, que dejara la superficie de la vida vana y buscara su profundidad para sobrevivir.

Parte 2
El no comprendía de que le hablaba esa bella dama, esa mujer cuyo nombre olvidó pero que le apodó Angélica. Era una mujer angelical, de un trato dulce y amable, se dejaba tocar y se entregaba como una lira a su juglar. El la disfrutaba y la vivía como nunca lo había hecho con ninguna mujer y tal vez fuera eso que la sintió tan suya que lo enamoró hasta los huesos. Esa mujer podía decirle cualquier cosa que él obedecería sin pensar. Así como Dios había creado a Manuel, que así se llamaba, lo había dejado perderse para después enviarle a un ángel a que le instruyera en el camino correcto. Un hombre tan inteligente y tan virtuoso, solo podría conocerse tras haber tocado el lodo y haberse revolcado en él, rara vez una persona especial y virtuosa va por la vida sobre nubes de algodón. No podría comparar lo malo con lo bueno si no se hubiera sentido muy decepcionado al vivir en los placeres y los sentidos más bajos de la vida.

Fue así, como Manuel siguiendo las palabras de Angélica dejo ir a su bella protectora. El seguía buscando vivir en el viaje, ese era su mundo y lo que en ese  momento lo llenaba, hacía audiciones con jóvenes hermosas para que se dejaran acompañar por su piano. Sin embargo ese ya no era mas su destino, el había vivido en las sombras, y su destino presente era solamente salir y buscar la luz. No lo haría solo. En cuantas ocasiones escuchaba la voz de Angélica que le decía "ve a esta audición" "prepara esta canción" "presentala a este señor". De la forma mas increíble Dios, con ayuda de la voz de Angélica iban sacando a este infantil joven del lodo.

Manuel descubría que si cantaba pensando en su musa Angélica la voz le salía mas sonora, con mas dulzura, solamente pensar en ella su piel se ponía de gallina y así lo transmitía a quien lo escuchaba. El joven tenía éxito y la gente lo adoraba. Cuando estaba rodaeado de tantos adultos, se sentía importante, comprendía que sus actitudes infantiles no eran necesarias, que su don era su estandarte y su apoyo, que su don sería su gran compañero y estímulo para crecer y seguir adelante.

Manuel, empezaba a ser feliz. Encontraba la felicidad que surgía desde el fondo de su corazón, desde aquella parte donde no se atrevía a tocar, porque le dolía la sensación de malestar. Ahora tenía la felicidad que un hombre maduro debía tener. Cada vez le costaba menos mirar sus épocas de Peter Pan, de eterno infante, con vergüenza recordaba todos los momentos en que triste jugaba con la gente y sus sentimientos. Se decía a si mismo "como pude ser tan ruin? ¿Por que no miraba los sentimientos de la gente? ¿Porqué nunca me molestó chantajear a todo aquel que yo enfrentaba con tal de salir ganando? Pero escuchaba la voz de Angélica, quien con ternura le decía "perdónate, eso es del pasado y ahora eres un hombre nuevo".

Manuel, seguía incesante buscando a Angélica, en algún lugar del mundo debería de estar, la dueña de esa voz, la mujer que se había llevado su corazón, quería volverla a ver, quería encontrarla nuevamente y llevarla de la mano como quien lleva una hermosa joya de la que está realmente enamorado. ¿Cómo encontrarla? Su destino no era ella, pero Dios lo llevaba por la senda que El necesitaba para hacer de este joven lo que él había planeado...

3a. parte
Una mañana montado en un gran barco, llegando a una gran ciudad sentía que el corazón se le salía algo lo llamaba a que saliera corriendo el primero del barco, sin embargo para su tristeza sus superiores le ordenaron quedarse a  montar guardia. El aunque no era marinero, debía hacer fuerte a la tripulación. El necesitaba salir corriendo, ir en busca de aquello que su corazón le gritaba que buscara, pero nada de eso. El sabía que no había manera de salir "donde manda capitán no gobierna marinero" y no había manera de salir. Pensaba como siempre en su antigua vida de chantajista en manipular a los guardias y a tantas otras personas para que lo dejaran salir y fuera donde su corazón le gritaba.

Realmente no le gritaba nada, el quería huir como quien quiere escabullirse del fuego, como quien siente que corre un gran peligro, pero no tenía un rumbo fijo. Tal vez iría corriendo por la calle del puerto que lo llevara a: una iglesia, un bar, una banca con una persona, una banca vacía. Su corazón buscaba escapar sin certeza de saber a donde llegaría. Lo meditó por unos segundos y comprendió que todo aquello ya lo había vivido, que no tenía sentido correr en pos de "algo" que te grita el corazón y que no reconoces porque no tiene cara. No tenia sentido un objetivo sin cara que lo metería en problemas en unos días. Con el temple que se le empezaba a formar a este adolescente tardío se aguantó el deseo de hacer su voluntad. Sabía que en el barco no tendría nada que hacer, ya se conocía los movimientos y las actividades, la rutina diaria que no le permitía innovar nada, en el barco por lo menos no, por eso quería ir a tierra, allí encontraría lo que su corazón le decía.

Enojado y frustrado, triste y cabizbajo maldijo toda su vida, todos los pasos que hasta el día de hoy había dado, todo aquello que por su deseo de vivir la vida había desperdiciado, quisiera tirarse por la borda para volver a nacer. Tal vez borrar todos sus recuerdos y volver a empezar como si fuera un bebé. Todas estas ideas deambulaban por su mente mientras caminaba de un lado a otro del barco siguiendo ruidos y bajando y subiendo escaleras. Cada una se la conocía, sabía a donde lo llevaría cada escalón y sin embargo, así meditabundo, enojado en sus pensamientos y malos deseos, esparcía su pensamiento por todo el enorme buque.

Uno de los marineros viejos, lo había estado observando, hacía tiempo lo miraba sin acercarse, lo había observado desde que solo, sin su hermosa dama a quien acompañara al piano, subiera al barco. El reconocía a la buena madera y tenía la paciencia para forjarla en el momento que fuera preciso. Esa mañana, Gilberto lo observaba cómo ilusionado hubiera salido a cubierta de los primeros, y al serle negada su salida, enojado y echando pestes se hubiera quedado mirando a sus compañeros alejarse. Mientras el desempeñaba su labor, parado en un punto, lo miraba pasar una y otra vez por las diferentes cubiertas. Cuando después de un buen rato volviera a pasar cerca de él, lo llamó. Manuel, ya mas tranquilo tras caminar horas enteras el buque en todas direcciones, se acercó con parsimonia. No había apuro para hacerlo más veloz, no había nada mas que hacer que elucubrar sobre el interés que ese viejo lobo de mar pudiera tener en él. -"Hola Manuel, ¿todo bien?" se acercó el hombre con firmeza para tratar de romper el hielo y hacer una plática -"No, nada bien. Yo quiero salir." -"Para qué? ¿Qué crees encontrar afuera?" le dijo Gilberto cuestionandolo -"este lugar me tiene encarcelado, hoy amanecí con el corazón descarrilado pensando que tal vez allá afuera, en tierra pudiera encontrar un destino, algo que me lo tranquilizara" dijo Manuel exacerbado. -"¿Qué cara tiene aquello que buscas?" siguio metiendo dudas -"perdón? no tiene cara de nada, es solo que quiero encontrar algo que me llene". -"y qué cosa te puede llenar? Acaso buscas una mujer?" Manuel se acercó un poco, parecía que había dado en el punto -"en una ciudad como esta, ¿donde encuentro la mujer que busco?" -"y como es la mujer que buscas?"Al ver que no le quedaba alternativa mas que hablar con ese hombre rudo y que no había nada mejor que hacer, se decidió a contarle la historia de Angélica, de cómo tras conocerla por un espacio de tiempo muy corto, ella se despidiera sin dejar rastro. "Esa mañana yo estaba en Rusia. Hacía unos meses que vivía allí yo trabajaba y conquistaba mujeres, era un placer junto al otro cantar y conquistar, hasta que un día una joven hermosísima se me acercó. No comprendo cómo me conquistó. Habrán sido sus ojos, su boca, su figura, su forma de hablar, su...." "personalidad" interrumpió Gilberto "la personalidad de una mujer madura que sabe conquistar a un hombre no requiere de grandes ajustes, simplemente se planta sola" -"creo que mejor no la hubiera yo descrito, se plantaba sola, y a mi me enamoró su personalidad. Yo no quería estar con nadie mas que con ella, no quería buscar a nadie mas que a ella y ella parecía estar siempre para mi. Una noche tras una romántica velada me miró con ojos tristes y serios, nunca los había visto así, nunca me había mirado de esa forma, me entró miedo y después comprendí que esa noche la perdería. Mientras me miraba con sus ojos novedosos me dijo algo así como:" siempre estaré contigo, sigue tu camino y busca lo que tu instinto te indique. Piensa antes de actuar, usa tu fuerza física para controlar tu mente impetuosa, controla tu mente para que consigas el destino para el que naciste". -"No te entiendo nada, le replicaba yo al observar aquello que nunca había visto ni escuchado de ella". Esa noche no dormimos, vimos el amanecer sentados en un balcón, me besó con mucha ternura, puso su dedo en los labios, pidiendome silencio y así como llegó se fue. Yo estaba desesperado buscándola, preguntaba a quienes nos había visto juntos, a quienes me referían aquellos que yo preguntaba, pero ella parecía no estar mas en ese lugar. Decidí seguir mi camino itinerante, buscar otro trabajo nuevo en otra nueva ciudad, aquella donde tal vez la pudiera encontrar. Nuevamente mucho tiempo pasó en que preguntando dia a día y trabajando noche a noche decidí buscar otra nueva ciudad, hasta que llegué aquí. Este lugar con aroma a cárcel me mantiene moviendo de una ciudad a otra, mirando gente nueva de vez en vez, esperando que alguna vez la encuentre entre la multitud." Manuel se cayó un momento mientras recuperaba el aliento tras contar todo lo que había recorrido, como si hubiera vuelto a caminar los años que habían pasado en los minutos que lo hubiera contado. "... hasta el día de hoy, que sentía que en esta ciudad, hoy si la encontraría".

Gilberto en silencio lo escuchaba, vivía con él cada frase y cada momento contado hasta que rompiera el silencio: "Los marinos los llamamos historias de sirenas, son aquellas que nos llevan a creer que una mujer tiene nuestra salvación, siendo que son solamente sueños quimeras, dolores y muerte segura. Yo alguna vez tuve una vivencia similar, pero, nunca la encontré. Ya me cansé de buscarla, me hago la idea de que es una sirena que vive en el fondo del mar, y que si me arriesgo a buscarla, me moriré ahogado". -"pero ella era real, yo la toqué, y la amé..." -"No hay mucha diferencia entre tu sirena y las nuestras, cada una en su estilo, no está contigo, es solo una quimera y una volatilidad que surge de la imaginación. Joven querido, tu destino es más grande que la búsqueda de una mujer, si tu llegaste hasta acá es porque acá es donde está tu destino, no al lado de un ser cambiante y voluble, que se pone gordo y feo, que te exige ayuda para después darte la espalda. Tu eres un gran hombre que debe buscar un objetivo más gordo, más pesado, mas duradero que una simple humana..... continuará










viernes, 1 de febrero de 2013

Revancha

Yo te llamé igual que en la otra ocasión, sentí que debía llamarte, y nuevamente, igual que siempre, salió la contestadora. Por qué siempre ella. Con gran duda dejé un mensaje, no era mi clásico mensaje divertido, era dudoso. Yo tenía que llamarte algo me obligaba a hacerlo, vi tantas señales sobre ti que pese a la premura de la cita, fui a mi casa y te llamé. ¿Por qué esta duda? Ya casi en mi cita, me percaté que había olvidado mi teléfono en la conexión de luz, y comprendí que era mi teléfono lo que yo debía buscar, no a ti. Así todo el día sin teléfono permanecí, pero con una gran preocupación.

La gran preocupación que me viene persiguiendo desde hace días. Trato de ponerle un nombre y un apellido, una situación pero siempre llego a lo mismo: tu.  ¿Qué tiene tu historia que me ocupa tanto? ¿Qué hay de ti que no me quieres decir? Entonces empiezo a recordar, a tratar de armar aquello que me de sentido.

“Yo vivía gran tristeza, y un buen día llegaste a mi vida, yo me apegué, yo te amé y sintiendo todo tu amor y tu cariño fuimos viviendo juntos.

De pronto despareciste, sin una razón, me olvidaste entre los trebejos de tus recuerdos. ¿Por qué? Porque te parecía demasiado agresiva. ¿Cómo no ser agresiva si tu distancia me tenía apartada? ¿Por qué te acercaste a mi un buen día? ¿Por qué te alejaste de mi otro de esos? De pronto lo peor de mi salía desde adentro, tenía ganas de matarte, quería verte sufrir por toda la burla que de mi habías hecho. Debía buscar una venganza.

Yo miraba entre tus cartas, aquellas que tantas recibí y que leía con cuidado, y de pronto algo me saltó. Había una carta pegada a otra, pegada a un papel en que escribías cualquier mensaje. No comprendo como no la había descubierto, estaría tan emocionada de leer tus frases que no me detuve a mirar el doble papel que allí había.  Describías algo que yo no portaba, hablabas de algo que yo no conocía. Seguí leyendo y así descubrí la verdad. Había un harem en tu vida. Tu tenías una esposa pero viviendo en Occidente no podías vivir con más de una, por lo que me conociste a mi y te enganchaste. Mi soledad y mi necesidad de amor te atrajeron tanto, yo vivía feliz contigo, ¿cómo no vivir feliz si tienes un hombre que te ama y te hace sentir como gran mujer? ¿Cómo ignorarlo si vivía feliz contigo? Yo no podía ver, sino mi felicidad, no había nada que me mostrara algo que no fuera yo. Sin embargo un día las visitas cedieron. Nunca mas te apareciste, me dejaste esperándote como si fuera un árbol.

Yo sabía que amabas a alguien, ese amor lo sentía tan fuerte, yo asumía que era a mi. Yo lo recibía tan fuerte, pero había una tercera. Te enamoraste de ella porque te ignoraba, no te daba todo lo que querías, te hacía malas pasadas y tu te fuiste enganchando. Pasaban los años, y cuando necesitabas mucho amor y mucha ternura conmigo regresabas, yo era feliz, vivía enamorada de ti, esperando que regresaras y nunca regresaste realmente. Ibas enamorado de una tercera que nunca vi. Yo la vi, pero no la quise ver. Yo pensaba que eras un corazón honesto y que estabas molesto. Sin embargo un buen día decidiste dejar a ese amor también, y es cuando comprendí que el teatro se caía.”

Al cabo de un rato, regresaba a mi casa. Rapidamente busco mi teléfono ya que en toda la mañana lo había extrañado. No había podido hacer llamadas ni recibir mensajes, el remordimiento de saberme desobligada me llevaba a buscarlo. No me había perdido de nada, ningún mensaje importante ni alguna respuesta a esa duda tan grande que me había albergado.

Vuelvo a llamar, “tal vez ahora ya tenga suerte” pienso para mi. No respondiste, como siempre, sin embargo algo si era diferente, habías cambiado el mensaje, “escríbeme a mi correo”, era tu frase.

Entonces comprendí mi precognición de la mañana: Yo sentí tu despedida y te la respondí, aunque tu nunca pensaste en mi. Siempre he sido yo la que llama, la que busca, la que se mueve, para recibir de ti el favor o no favor de atención. Hace días pensaba en ti, lloraba porque sabía que no vendrías y hoy lo confirmo. Nunca mi amor te interesó, nunca hubo algo de tu parte, solo fue un momento de locura que ya superaste. Un momento de agonía que terminó en simple hasta luego, no, ni un hasta luego, terminó como empezó, en un silencio, la diferencia estuvo en que empezó con una mirada, y terminó con una espalda. 

Mi honor estaba en juego, yo no podía quedarme como siempre tranquila, esperando que las aguas se calmaran. Ardió en mi el deseo de la venganza, como siempre después del amor, viene el odio, después del desprecio viene la rabia. Empecé a urdir un plan. Conozco tus caminos y tus movimientos, pese a la distancia, me fui a vivir a tu barrio. Varios días te seguí al trabajo, quería comerte, tu pose y tu caminar, tu actividad y tu forma de ser me encantan. Sin embargo la rabia me acometía, no te perdonaría, saberme compartida con tres o dos o cinco era demasiado. Saberme burlada por ti y tu incongruencia masculina alimentaba mi rabia.

Esperé todo el día, afuera de tu oficina, cómodamente había un café que me permitía ver y mirar sin ser mirada. Varios días te seguí a la antigua, varios días y varias noches. Mis disfraces eran especiales, inclusive te choqué alguna vez, tu no te percataste que era yo.

Esa noche, saliste más tarde que siempre de la oficina. Me presenté como yo misma. Tu cara no dejó de impresionarse. –“Hola querida” me dijiste en un frío y conmocionado saludo. Hacía frío y yo llevaba una capa que me cubría. Debajo de ella escondía tu final. Una pequeña daga envenenada. Yo me acerqué a ti, te besé con toda mi pasión y en cada abrazo una puñalada yo te daba. Cada beso, cada abrazo apasionado que recibía solo me estimulaba el volverte a lastimar.

Allí te dejé, tirado a media calle, hombre-harem, hombre pernicioso y lastimero. Nadie me vio. Entré en una cafetería cercana y con nervios esperaba ver tu final, observar si alguien había visto mis tremendos actos, si alguien de mi desconfiaba. Por curiosidad en el baño dejé mi capa, no fuera a ser que alguien me hubiera visto. La daga, clavada en tu pecho la dejé, era el recuerdo más merecido del amor que de ti recibí. Mis guantes en mi bolso guardé.

Yo miraba ir y venir gente, y así como testigo miraba tu triste final. Alguien a mi me cuestionó: -“¿Vio algo?” Con nerviosismo transformado en tristeza mirando la turba que cubría tu cuerpo mirando fijamente a los ojos del policía le respondí –“no oficial, no vi nada”.

Hoy vivo sin Corazón… Murio contigo. 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Mi abuelo

Pasa la vida, pasan los días y las noches y voy descubriendo las grandes mentiras de los señores. Hoy tenemos de visita a una señora de Alemania, todos en la mesa la atienden y la organizan. Mi abuelo es quien mas habla, se ríe, bromea, todos al unísono ríen a su palabra. Yo soy pequeña y no recuerdo nada, además hablan en alemán y tampoco comprendo todo. Ellos hablan ríen, se divierten y yo solo los miro. 

Mi abuelo es lo que mas quiero. El es tan simpático, siempre entreteniendo a la gente, siempre con sus ojos azules llorosos de tanto que se ríe. Recuerdo esa noche que juntos mirábamos tevé: pasa un comercial donde un abuelo presenta panqué de nueces y de pasas. Este abuelo no tiene dientes y con sus labios pronuncia tan divertido que tanto el como yo empezamos a imitarlo. De pronto me pide."me repetís el comercial? ¿como dice el abuelo?" yo con mis escasos 6 años lo imito y lo oigo a mi abuelo reír divertido, "me lo repetís nuevamente"? yo obediente se lo repito. Así pasamos los días y cada persona con la que nos encontramos me pide que cuente el comercial. Yo no comprendo que para un abuelo, escuchar a una pequeña hablar así es lo más dulce, yo solo lo repito porque me llena de ternura como me lo pide, que el me lo pida. 

Regreso a la mesa de la visita y la mujer ya está muy feliz de todo lo que harán juntos y todos los lugares que visitarán con mi abuelo. Sin embargo al despedirse de mis padres les dice:"de lo hablado, no hay nada eh?" Recuerdo la cara de enojo de mi madre y el silencio sepulcral de mi padre. Yo no entendía nada. ¿Por qué se enojan con mi gran abuelo? ¿Qué significa la frase que les dijo? No recibo ninguna respuesta solo observo las caras serias de mis padres y el problema en que los metió y que ahora ellos deberán resolver. La mujer de Alemania no entiende de bromas ni mentiras piadosas, ella solo toma lo que se habló como un hecho y al no ir mi abuelo, mis padres deberán llevar a la mujer a aquellos lugares que el abuelo ofreció. 

"Mi abuelo es lo máximo y el no puede herir a nadie, es mi conclusión final"

Al pasar de los años voy comprendiendo que es muy fácil, como mi abuelo, ir contando planes y dando esperanzas, lo difícil es cumplirlo. 
Como es fácil decir palabras al viento sin poner una fecha o un límite. 
Cuán ingenua permanece el alma que cree que todas las frases emitidas serán reales.
Cuan infantil puede un alma ser que puede todavía creer que nadie es capaz de mentirle. 
El ser humano no aprende de sus errores, siempre creerá lo emitido por aquello que idolatra, mientras la idolatría dure.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Una mujer fiera

una canción triste
Era otro día nefasto, otro de esos en que los pesados grilletes se arrastraban por el piso, en que el corazón sin emoción ni gusto por la vida solo latía porque era su obligación, era su trabajo. Otro día mas de perseguir insectos, de romper bardas, de lidiar con los otros compañeros y Fabián no hallaba la forma de salir de ese horrible lugar. 

Con odio miraba a su carcelera. Ella una mujer áspera, hostil no tenía nada de femenino, ¿qué haría una mujer en una cárcel de hombres? ¿qué clase de madre podría tener una mujer con ese aspecto grotesco? Era un día más en que la odiaba, la odiaba porque su amabilidad no existía, porque vivía molestandolo. Todos los otros presos también la odiaban, pero su relación con ellos era más amable, sin embargo con Fabián las cosas iban cada día peor. Un día le ponía un castigo no merecido, otro simplemente lo azotaba por el castigo que había cometido otra persona. Esa carcelera era peor que un hombre, era lo más malo que podría haberse encontrado en la tierra.  ¿Quien habría sido su madre? Se repetía nuevamente. 

Así vivía Fabián en la celda, sin motivación para vivir y con un par de grilletes en ambos tobillos que le impedían caminar con la libertad de otros tiempos. ¿Que podría haber sido tan grave que ahora se encontraba solo en el mundo azuzado por una mala mujer y con los pies llenos de pesares? 

Fabián se despertó sudando con un sollozo en la garganta. Miró a su lado a su mujer, una persona hosca y superficial una mujer gruñona que solo de verla le daban ganas de llorar. ¡Ya se quien es la madre de esa carcelera! Es mi suegra y es tan mala como mi mujer, es ella la que le incita a maltratarme, a tratarme como si fuera un animal. 

Pensar que cuando me casé me encantaba su fortaleza y su personalidad, hoy me da miedo. ¿Que pude yo hacer para que esa mujer se transformara en esa carcelera maldita? ¿Como pudo cambiar de ser una hermosa hembra fuerte a ser una asquerosa masculina? ¿Donde quedó esa dulzura hermosa y fuerte? 

El, triste y cabizbajo se levantó de la cama para limpiarse un poco el sudor y aclarar su mente. ¿Qué lo unía a esa mujer? ¿Qué lo hacía permanecer junto a alguien que ya no quería? 

Entonces recordó: Esa ahora fea mujer, alguna vez fue bella y dulce. El aunque más delgado y frágil que ella, sabía dominarla, y controlarla, la trataba con rigidez y no tenía palabras dulces para ella. El siempre tan soberbio y fuerte la tenía en su casa como un adorno, como una pieza de arte caro. Nunca le procuraba ternura, ni sexo ni nada. Ella allí se quedaba porque tenía una misión, tenía una obligación de cumplir: el mandato de Dios. Un día el se enfermó y ella se tornó en lo que era hoy. Todo el odio y resentimiento que en ella el había sembrado, hoy el lo pagaba. Todo el coraje y envidia que alguna vez le tuvo, hoy el lo recibía. Los grilletes del sueño eran solamente la obligación de pagarle el tiempo que durante su enfermedad le dedicó, la transformación que por su culpa ella sufrió. Ahora no podía simplemente abandonarla y decirle "ya no me gustas". El como hombre justo pagaba la culpa que en su momento provocó. El había hecho a esa mujer mala y fea, fiera y maldita. Simplemente ella era el reflejo de lo que el algún día fue. 

martes, 30 de octubre de 2012

Mozart

sinfonía 40 mozart
Veamos, si yo intentara ser como un personaje al que admiro, sería Mozart. El tenía muy mal carácter, durante sus conciertos exigía el mayor silencio, le molestaba que la  gente tosiera durante ellos, e inclusive en aquellos donde ya le tenía confianza a su audiencia, al despedirse les decía "espero que se curen de su tos". Yo pienso que era muy pesado, muy difícil de tratar, pero cuando se trataba de música, no había quien se limitara a su oído, no había quien lo ignorara, sus interpretacioness y obras eran tan maravillosas,  que simplemente era irresistible. No se puede tener todo en la vida,  ser simpático y tener el gran don de componer música hermosa.

Así yo perdida en Mozart empiezo a ver rojo. Todo lo que me rodea es rojo, miro un auto rojo, una campera roja, inclusive una persona vestida con todo rojo, hasta los zapatos. Para mi, cuando me aparece una imagen sin una pregunta, automáticamente la asocio a mi querido amor. Mi querido amor piensa en mi y veo color bugambilia, pero cuando está con otra mujer pensando en mi, veo todo color rojo. No me gusta el rojo. No me gusta que me disfruten ni me piensen en otra persona. Me gusta que en un viaje astral vengan a mi, que me platiquen en una telepatía de calor del cuerpo, me abracen, pero no que me amen en otra persona. ¿por qué? ¿Por qué pasa el tiempo y no me puedo mover? ¿Por qué no me puedo mover? Así como Mozart no comprendía que la gente necesitaba un desfogue para tanta emoción, un respiro de aquello que significa escuchar una obra que te fascina y que te sorprende, un desfogue como toser para que el cuerpo recuperara el aire y la compostura, así yo no entiendo que ese amor, que tanto quiero me busque en otra persona. El rojo me choca, el rojo no lo quiero cerca. No quiero atraer el rojo que me aleje de mi querido amor. ¿por qué? ¿por que existe esa atracción, que pese al tiempo sigue presente? Yo se que ese lindo amor, ya no me recuerda, yo se que el ya cambió de ventana, que esa a la que ahora está queriendo no se parece a mi, ni tampoco lo hace porque me recuerda, pero la energía que nos mantiene juntos no me engaña, la energía nos sigue acercando, nos sigue recordando y por ella me atrevo a saber que el está con alguien mas.... y pensando en mi.

lunes, 22 de octubre de 2012

Cowgirl

Y así buscando personalidades y novedades, hoy descubro que soy un cowboy, bueno una cowgirl. Estoy en un ruedo, practicando, los lazos no se forman, los lazos se me deshacen y voy intentando nuevamente, soy demasiado tenaz y no puedo dejar de intentarlo. ¿como lazaré un caballo si no puedo ni tomar la cuerda? entonces llega un maestro. Con paciencia me enseña, con paciencia me ayuda. Me toma el brazo y me enseña a moverlo parsimoniosamente, lo muevo y lo muevo y simplemente no me sale. 

"Ven", me dice -"descansa un rato, porque de tanto intentar te estás bloqueando" -"pero debo ganar tiempo" le digo con desesperación. -"te escuchas? la desesperación solo lleva a que nos falte destreza. Anda a dar una vuelta". Lo miro enojada, no puede tener razón, pero como que ya me cansé suelto la cuerda y me doy una vuelta.... allá donde mi mirada quiere enviar la cuerda. Realmente no quiero estar lazando caballos, realmente prefiero lazar arboles, mariposas o tal vez el sol. El sol tan lejano, el sol que es una estrella brillante que nos guía y nos acompaña. ¿Que haría yo sin ese astro que día a día me calienta la cabeza y me ilumina para dar nuevos pasos? ¿Qué haría yo sin ese calor delicioso que día a día calienta mi sangre que me da la vida? No. Yo no quiero lazar caballos. Entonces, con unos lentes, tomo mi cuerda, y la lanzo al sol. Pero es más difícil. El sol no se deja, el sol es un guía y el me ciega a mi. ¿Como podría yo lazar al sol? Su luz es enorme, su luz y su calor son necesarios. ¿Que haría yo con el sol tan cerca? Así me quedo quietecita, con los ojos cerrados, pues ya están lampareados de tanto mirarlo. Empiezo a disfrutar, pero empiezo a sudar, luego me empieza a arder la piel, se pone roja y necesito ir a la sombra. Es entonces cuando comprendo que esa tarea de lazar al sol es imposible. Dios lo puso como un rey que ilumina nuestro andar día a día, pero como un rey que es se le debe respetar, porque cuando se defiende no podemos controlarlo ni ganar la batalla, el se defiende y  nos hace daño y no nos beneficia. 

Después de mi pelea con el sol, me acurruco en la sombra, espero que baje ese mi imposible objetivo, y con sus últimos rayos, consigo hacer mi lazo perfecto, le doy vueltas y vueltas. Bajo el brazo y nuevamente alzo el lazo y nuevamente se forma, nuevamente consigo hacer la forma que necesito para lazar al caballo. 

Sin embargo pienso ¿por qué he de lazar caballos? ¿Para qué he de domesticar alguien ajeno a mi? Yo tengo suficientes caballos propios que domesticar. Decido que ya se lazar, que no necesito lazar a nadie. Entonces llega mi maestro y me dice: "necesitas aplicar tus caballos en esos caballos que vas a lazar" la perseverancia hará que controles los caballos internos y los que yo te mande. Ella hará que controles los caballos externos y harás que te obedezcan, ella hará que ellos te sigan y te imiten. Solo controlando tus caballos podrás lazar aquellos que hay en el campo para que los domestiques y los hagas útiles para aquellos que les interese ocuparlos. Es tu obligación domesticarlos, es tu misión hacerlos que te obedezcan para que hagas seres útiles para todo aquel que requiera un gran caballo para su servicio. 

Así, me convence el maestro. Mi misión es ser vaquera, mi misión es lazar caballos y vacas, borregos y cabras. Todo aquello que viva en mi rancho yo lo debo cuidar y proteger. Tal vez ese trabajo sea muy desagradable, tal vez los aromas del estiércol y las moscas sean algo que no soporte, pero ese es mi trabajo y debo aprender a realizarlo, hasta que supere ese trabajo y lo aprenda a realizar como corresponde encontraré algo que también aprenda a superar.