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sábado, 3 de septiembre de 2016

ALEJANDRO: VIVIENDO EN LA TRISTEZA

Alejandro: Viviendo en la tristeza

Recuerdo que alrededor de mis 20 años conocí a Alejandro. Fue muy divertido desde el principio, porque nuestro encuentro fue cargando nafta. No recuerdo los detalles tal vez mientras yo cargaba nafta él se acercó a mi auto y nos pusimos a charlar, o tal vez yo me bajé del auto y nos encontramos mientras ambos autos cargaban, el caso es que tengo presente que estábamos con los autos estacionados afuera de la estación de gasolina. Alejandro era muy simpático, y no me importaba que no nos viéramos con frecuencia; todos los días me llamaba a mi casa a la misma hora, siempre alrededor de las 10 de la noche, a veces a medio día, pero me gustaba porque charlábamos horas y horas. Rara vez nos veíamos, él siempre estaba trabajando, era constructor. Tenía un arquitecto que le hacía los planos, él se dedicaba a construir casitas y casitas, y por esa razón no estaba disponible durante el día. Cuando nos veíamos me impresionaba que sólo llevara 10 pesos en la cartera, ¿quién podía subsistir con esa cantidad?. Ni siquiera para la nafta del auto, o para comprar algo de comer en la calle. Cuando nos veíamos iba a mi casa, y con tristeza me enseñaba sus 10 pesos, como insinuando que no me podía invitar a ningún lado, que nos tendríamos que quedar allí. Esta relación duró como 5 años. En ese tiempo yo fui creciendo, que aquí entre nos, no lo hice muy rápido, y en mi precaria madurez intentaba acercarme, y formalizar, por lo que recibía constantes decepciones de parte de él. Al final las últimas ocasiones en que estuvimos juntos él buscaba la forma de avergonzarme, de humillarme, de hacerme sentir muy mal, me ponía trampas para exponerme ante la gente, ante su madre o ante la mía, mostraba su superioridad ante mi tristeza. Por suerte yo también tenía otras relaciones que sí eran sanas, y al compararlas me permitieron cortar con este hombre divertido y enfermo que buscaba relacionarse desde la tristeza. 

Ahora que han pasado los años, y que me gusta encontrarle un por qué a cada cosa, descubrí algo impresionante: El cerebro disfruta vivir en la tristeza. Recordemos que la felicidad la siente el cuerpo mediante haya ciertos niveles de dopamina y serotonina. 
Tanto la alegría como la tristeza o el odio, se originan en la misma área cerebral, o sea en la corteza prefrontal. Ésta al estar en pensamiento constante, modula las emociones en la amígdala cerebral, la ínsula que identifica el dolor y al hacer este trabajo se libera la dopamina. Así si un niño vive en un medio de peleas y disgustos, la emoción que provocará su corteza prefrontal hacia la amígdala será la tristeza, el rencor, el odio, la injusticia, que liberará la dopamina. De esta forma aprenderá a relacionarse con la gente provocando tristeza, porque el resultado es dopamina que al cuerpo le da felicidad. 


El enojo activa las mismas áreas cerebrales que la felicidad. Las personas sienten placer al recuperarse de un enojo y por eso lo provocan en su día a día porque es muy placentero  salir del enojo; prefieren el estado de enojo que mantenerse en la felicidad, que también libera dopamina y hace que el momento sea memorable.  

Por eso ahora que recuerdo a aquél divertido joven intuyo que su infancia fue muy triste, que creció buscando hacer infeliz a una mujer, y era feliz liberando dopamina desde la tristeza que sentía al verla a ella triste. 

martes, 16 de diciembre de 2014

STRESS: ASESINATO DE NEURONAS

Esa mañana empezó terrible, cuando uno descubre que lo han traicionado, cuando de pronto se da cuenta que aquello que uno había desechado y había negado, aquella propuesta que le habían hecho y la había rechazado por mala, sí se lleva a acabo, que se han tomado decisiones en tu propia casa, sin tu autorización, que la gente aprovechando la prepotencia del poder, de un pequeño apoyo y la mala comunicación, las cosas se hacen sin que uno desee. Mi enojo era superlativo, no había manera de apaciguar mi malestar, y de paso, toda la gente haciendo su santa voluntad, haciendo como si uno no existiera. En verdad había una chimenea saliendo de mi cabeza.

Salí de la escena, yo no iba a aceptar  que se irrumpiera en mi casa, y los planes de un tercero salieran como ése lo había programado. Así yo enojada salí en busca de una diversión que me  calmara, no había meditación capaz de calmar mi ansiedad, capaz de hacerme funcionar. Así  entré en el club deportivo, allí encontraría algún amigo que me distrajera, que me dijera o me escuchara, entonces entré en el baño y me mire en el espejo: qué horror, mi cara hinchada, mis ojos rojos y las bolsas hinchadas, no había llorado, las lágrimas todavía no podían calmar mi ansiedad; he aprendido que  aunque las lágrimas son el elemento químico que calma el cuerpo, a mí me distrae de mi objetivo de resolver, me hacen perder tiempo valioso para tomar la decisión correcta sin embargo, mi cara sí estaba hinchada, como si hubiera llorado largamente. Mi estado era como de león enjaulado, caminaba y hacía ejercicio, tratando de deshinchar mis senos nasales, mi ojos hinchados, todo se calmaría al hacer deporte.

Mi enojo no cedía, todo era malos pensamientos y ganas de ahorcar a esa persona que había invadido mi espacio, no podía pensar, la objetividad que mi buen amanecer me había dado, ya estaba olvidada. Seguía sin poder resolver. Finalmente, me puse a escribir, tomé un poco de sol y respiré, comí algo y la sangre alimentó el cerebro, encontré lucidez y comprendí mi error, comprendí qué me molestaba más, como siempre, la falta de comunicación.

Llegó la noche, mi cara ya estaba plácida, mi cuerpo se sentía más relajado, pero mi cabeza me dolía. ¿Qué parte de mi cabeza me dolía? ¿Qué parte de la cabeza recibe los golpes emocionales? ¿Qué parte del cerebro sale a responder ante cualquier peligro? La amígdala. Así es. He aprendido tanto del cerebro, que ya comprendí qué me dolía y por qué.

Hace no mucho tiempo, escuché que en caso de estress, en caso de enojo, se mueren las neuronas de la amígdala. La amígdala es quien recibe las malas noticias, pero como no sobreviviría con tanto malo, pues mata lo peor que le ha sucedido, para no recordarlo nunca más. Si yo fuera una amígdala y quisiera cuidar a mi amigo el hipocampo, a quien le envío todos los recuerdos emocionales que me han llegado, le pasaría los menos dolorosos, los de menor estress, los que me van a afectar menos en el futuro. Por esa razón las neuronas de la amígdala se mueren, porque no quieren recordar ese estress tan desagradable que vivieron. Algunos eventos se quedarán, aquellos que involucran alguna situación emotiva que involucre alguna escena, pero los del momento que uno olvida porque son muy fuertes, esos se olvidan completamente.

Mi sensación en mi cabeza era un dolor intenso a la altura del oído, las sienes me dolían un poco, tal vez como reflejo del dolor intenso que estaba sufriendo la amígdala, pero mi pobre amígdala ha sufrido tanto, que he comprendido lo que significa quedarse tonta, quedarse sin neuronas. He matado cientos de neuronas por culpa de una situación que no he previsto, ni he sabido resolver, mis pobres neuronas murieron, y nada habrá que las resucite. Eventualmente se dice que las neuronas del hipocampo si se regeneran, si se renuevan, pero, tristemente, las de la amígdala murieron. ¿Cómo me di cuenta? Porque mi vida en general, es muy controlada. Con mis ejercicios intuitivos y cuánticos, puedo prever algunas escenas, puedo elaborarlas y tomarlas, asirlas; entonces al sentir por la noche todo mi cuerpo, noté la diferencia entre un día normal y uno como hoy. Es impresionante sentir que hasta el cerebro se puede percibir, que no por estar  debajo del hueso del cráneo y debajo de una zona que no se puede tocar, pueda uno tener la sensibilidad de comprenderlo.

jueves, 5 de junio de 2014

CORTEZA PREFRONTAL: DÉFICIT DE ATENCIÓN

Cuando hablamos del cerebro nos imaginamos una gran masa llena de cavernas y túneles, de caminos sinuosos que nos llevan a alguna parte, pero no sabemos dónde. Cada pieza, al igual que el resto del cuerpo tiene su propia función. Así como tenemos cabeza, manos y pies, el cerebro así de concreto y sintetizado maneja sus funciones en cada espacio.

La corteza prefrontal es la parte inteligente de nuestra cabeza. Está en medio al frente. La función de esta parte es: todo lo que conforma nuestra inteligencia. Con ella pensamos, planeamos, recordamos. Su función es muy importante porque cuando ella no funciona correctamente, somos como un papalote en el viento. Cuántas veces amanecemos con el cerebro dormido, damos vueltas y vueltas porque no hemos podido planear qué necesitamos para el día y regresamos al mismo punto una y otra vez.

Cuando hay displacia cortical en la corteza prefrontal, aunque sea leve, provoca el llamado Trastorno por Déficit de Atención (TDA o ADD en inglés). Como las neuronas no están bien armadas, no hacen las sinapsis correctas, y así la persona tendrá problemas de concentración.Tal vez la química como endorfinas, orexinas, provoquen este defecto.  La concentración no tiene nada que ver con la inteligencia, Einstein tenía ADD y éste no le privó de descubrir la materia, su fórmula y aquella parte científica que nos explica qué somos y qué es el mundo que nos rodea.

Podría decirse que viven en una especie de autismo, arman su mundo a su manera. Aquello que atrae su atención, los absorbe, puede ser una mosca volando y al observarla de cerca mirará sus alas y su pequeño cuerpo. Entonces con la tapa de una birome en su dedo, imaginará que es como la mosca que se posa donde quiere. Al mirar la tapa, con su forma puntiaguda, y las alas de mosca, observará que en verdad es un cohete o una ametralladora y jugará con esa pequeña tapa como si fuera un artículo grande, real. Esta gente metida en su mundo, es la que más molesta en la escuela, que la maestra no le pregunte de qué está hablando porque entre la mosca, las alas y el cohete, la ametralladora y todo lo que le sigue, no habrá comprendido nada de lo explicado. El pobre chico vivirá en un mundo triste, de críticas, la maestra desesperada de observar al pequeño que no ha puesto atención, lo tildará de tonto y sus compañeros lo aislarán por la misma razón, porque la maestra les ha mostrado cómo se trata a un chico desobediente y juguetón.

Dicen que a estos chicos hay que administrarles ansiolíticos que les ayuden a conservar su atención y concentración en lo que corresponde. En efecto el chico vivirá callado, mirando a la docente explicar la lección, pero su concentración estará dividida entre la lección y la mosca y el efecto será el mismo. Tal vez esté en silencio, pero sus grados no serán los mejores porque no le interesa. Una persona con TDA requiere motivación, porque todo es aburrido, pierde su emoción con la velocidad de un rayo. La motivación que genera un ser vivo como una mosca, puede hacer que la persona se concentre y funcione como lo requiere el salón de clases.

El problema en su corteza cerebral, lo hará inteligentísimo, y algún día hará un nuevo computador, o un suplente de electricidad, una forma de comunicación que no dependa del wi-fi, o algo especial que su mente creativa le ayude a construir.

jueves, 29 de mayo de 2014

CEREBRO: HIPOCAMPO, PLASTICIDAD NEURONAL

Desde que yo aprendí sobre las células en la escuela, se decía que las únicas células que no se regeneran, son las neuronas, que ellas una vez que mueren, ya no se reproducen. 

Nacemos con una cantidad estratosférica de neuronas. Podemos observar que los bebés avanzan día con día desde que nacen, tienen la necesidad de hacer muchas sinapsis, es importante para su organismo formar todo el cerebro, porque es el tiempo en que  éste va conformandose haciendo muchas sinapsis.. A la edad de 3 años, inicia la exterminación del exceso de neuronas y se extiende hasta los 6 años, edad en que definitivamente quedan las que hicieron sinapsis dejando espacio para que a partir de éstas el cerebro crezca y se extienda en todo el espacio que existe. Por esta razón,  toda la información del aprendizaje de estos primeros años, quedará ahí guardada para cuando se requiera. Recuerdo que yo cuando leí esto, decidí que mis hijos tendrían muchas actividades para poder desarrollar su cerebro, pero cuando me percaté del tamaño real del chico, de las grandes expectativas que uno tiene, cambié de opinión, los chicos aprenden lo que corresponde a su edad. Aunque les presentaba vídeos que desarrollan las partes del cerebro, y los dejaba escuchar música de Mozart, Beethoven y otros que se dice estimulan el cerebro, no los registré en miles de cursos, ya que comprendí que los agobiaría con actividades que les impedirían enfocarse en una sola cosa y promover la concentración. Además un chico que de pequeño estuvo abrumado de actividades, de adolescente,  les viene una pasividad existencial, donde no tienen deseo de hacer nada, como respuesta al exceso de exigencia en sus primeros años. 

Aunque las neuronas no se regeneran, hay una única zona donde sí lo hacen. Hay estudios recientes, en unos peces, que ignoro la razón que han elegido el cerebro de ellos para compararlas con el humano, en que las fotografías muestran que las neuronas hipocampales si se regeneran. La función del hipocampo es, además de recordar las impresiones de la amígdala, darle precisión a nuestros movimientos. Con la ayuda de este órgano podemos hacer trabajos puntuales, como aparcar el auto sin pegarle al de atrás o adelante, pasar por un espacio estrecho sin lastimarnos, apreciar los instrumentos en una pieza musical. También es la zona de los sentimientos, es la que se conecta con el corazón. Tiene una función tan delicada, que el ser humano se quedaría sin sentimientos si muriera el hipocampo o si no estuviera completo. La función del sentimiento, sólo la puede realizar este órgano con eficacia  y por esta razón, estas células sí se regeneran. 


martes, 27 de mayo de 2014

DISPLACIA CORTICAL: AMÍGDALA E HIPOCAMPO

Etoy regresando nuevamente al tema que me había interesado comentar, sobre la displacía cortical. Es un tema bastante joven, recién se descubrió en 1971, cuando muchos de nosotros estábamos iniciando la vida, o tal vez ni siquiera estábamos en proceso, pero no son muchos años antes de que estas generaciones nacieran. No estamos hablando de 1800, o 1900, son solamente 4 décadas las que han transcurrido desde este descubrimiento, cuando le llegó el momento al cerebro, ser motivo de estudio.

Las paredes del cerebro y redes neuronales deben ser armónicas, funcionar con sincronía para que el cuerpo reciba esa información con precisión y funcione correctamente, para que se pueda  mover como corresponde. Hay dos pequeñas piezas en el cerebro ubicadas a la altura de las orejas llamada hipocampo y amígdala.. Este par son los sensores de entrada de las emociones, del peligro, de los aprendizajes de movimiento, de lo que nunca olvidamos por ser traumático. A ambos lados izquierdo y derecho, tenemos una amígdala y un hipocampo. La amígdala, recibe la emoción, y pone al cerebro en acción, lo pone a la defensiva para que se prepare ante cualquier acontecimiento. Tal vez el sentido recibido fué un ruido altísimo, de altos decibeles, entonces la amígdala se pondrá a la defensiva, la adrenalina se dispara, los músculos se tensan y los sentidos se agudizan para resolver el sentido de superviviencia para que está preprado este órganito. Supongamos que el ruido provenía de la calle, nuestros pies irán corriendo a comprobar qué es ese ruido y de dónde proviene, cuando veamos que a lo lejos, el sonido es de una construcción que se le ha roto un vidrio, el hipocampo aprenderá que ese agudo sonido corresponde a un evento que, si no está cercano a mi, no me generará algún problema, pero se quedará grabado por si me sucede de cerca y recordar que eso es peligro porque me puede cortar. El hipocampo guarda en su espacio las emociones que recibe la amígdala.

Cuando queremos encestar una canasta al jugar baloncesto, o aparcar el auto, o tocar un instrumento musical, también entra en acción el hipocampo. Éste recibe la orden del cerebelo de que debe funcionar, le envía las señales y empieza a laburar con esmero hasta ver la tarea terminada. También se empiezan a hacer conexiones o sinapsis para aprender, para que la próxima vez que queramos repetir el ejercicio, funcione como esperado. Como se vió en el capítulo anterior, si la displacía cortical se ubica en esta zona del cerebro, al requerir realizar una sencilla actividad como escribir, vendrá una convulsión porque la zona no tendrá la sensibilidad  para que funcione correctamente , y es aquí donde el anticonvulsivo atiende el mal. La persona aprenderá con mayor lentitud y todas las actividades de precisión, las hará con mucho cuidado por lo que se tardará mucho mas tiempo en controlarlas, por el mal que existe en su cerebro. Felizmente tenemos muchas neuronas, y mucho espacio desaprovechado, y aquello que no hace esa parte lo hará otra neurona, es lo  que se conoce como plasticidad cerebral, cuando una parte del cerebro aprende a hacer algo que no es de su conocimiento pero apoya para "el beneficio de todo el equipo."

sábado, 17 de mayo de 2014

CEREBRO: DISPLACIA CORTICAL 4, CONVULSIONES

En el tema del cerebro y la displacía cortical nos quedamos en que la pared que se ha formado del cerebro no está bien cimentada, no tiene la misma fuerza que las otras paredes del órgano. Todas las paredes, forman en sí una especie de líneas verticales con dendritas y axones que se comunican, llevando la información que el cerebelo emite. Como información general, estas líneas se van haciendo más profundas, mediante vamos aprendiendo, mediante más información llega a la corteza cerebral, y mayor cantidad de información debe guardar, se van profundizando las rayas haciendo convoluciones. Por esta razón, los cerebros de hoy no tienen tanta memoria guardada, porque antes había que recurrir a la memoria a largo plazo para armar nuestros conocimientos y expresiones, para recordar algún tema importante de nuestro trabajo. Hoy, el internet recuerda nuestras consultas, el navegador como google que siempre usamos, mantiene marcado en otro color las páginas que hemos consultado e incluso nos recuerda la última vez que la consultamos, así nuestra memoria, se debe limitar a recordar las palabras que usamos aquella vez que necesitábamos esa información, reduciendo el trabajo del cerebro y evitando que las rayas de memoria se profundicen.

Regresando al tema de la formación de los lóbulos, cuando esta pared está mal formada, el cerebelo envía información y no la recibe, es como si fuera flojo, como si amaneciera con pereza y no tuviera deseo de moverse a la par del resto del cerebro. El cerebelo, al observar que el cuerpo no está reaccionando como esperado, al recibir el feedback de un funcionamiento erróneo o no reacción del cuerpo, envía más energía a esa parte del cerebro que debe elaborar esa función, pero como está descompuesta, no recibe la información con la intensidad necesaria. Todo el cerebro, ha recibido un exceso de energía, ha reaccionado con presteza a la orden del cerebelo y como no hay una orden de ayudarle al lóbulo descompuesto, sigue en su camino. El resultado de esta energía excesiva, genera una convlusión en el cerebro y en todo el cuerpo. El cerebro trabaja al unísono, todos van a la misma velocidad para que la información llegue al cuerpo en forma armónica. Los axones y dendritas de que está formado, son obedientes a la intensidad que el cerebelo ha enviado, y al recibir ese exceso de energía enviado al lóbulo descompuesto, chocan entre sí, por decirlo de alguna forma. Es como cuando estamos apurados en la ruta y una lenteja se mete en nuestro camino sin mirar si hay espacio o si yo vengo a toda velocidad. Si hay espacio, podré yo hacer el movimiento para que no haya choque, pero si no hay espacio, esta lenteja provocará que yo le choque o que se lo haga al auto de al lado. Es algo inevitable para el cuerpo reaccionar y defenderse de un exceso de información y energía para moverse. Es en este momento cuando entran en acción los anti-epilépticos, estos estimulan las neuronas del lóbulo descompuesto, emitiendo la señal para engañar al cerebelo. Los medicamentos le dicen al cerebelo que no envíe más energía, que el lóbulo lenteja está funcionando correctamente.

Yo estoy hablando de axones y dendritas y términos que todos conocemos, pero habrá quien se confunda. El cerebro tiene forma de coliflor. El tallo de la verdura se puede observar muy grueso en la base y empieza a ramificarse hasta terminar en hojitas duras. Los axones en el cerebro son como el tallo de la coliflor, gruesos, se van extendiendo y adelgazando formando dendritas, que son las hojas de la orilla. Las dendritas se conectan entre si, haciendo sinapsis. La sinapsis es la energía con que se comunican, las que llevan la energía entre una y otra para que la acción se realice en el cuerpo. Si no hay dendritas fuertes, las sinapsis serán muy lentas o muy vagas. Al no estar bien formadas, no contendrán la fuerza para conectarse entre sí como una dendrita sana.  La apariencia física de una displacía cortical es como de axones cortados, de dendritas delgadas o faltantes, de huecos muy espaciados que impiden que la energía llegue con fuerza a la vecina, o que acaso haya la comunicación requerida para que la acción se realice en el cuerpo.

Cuando se dan los medicamentos correctos, el cerebro sano ayuda al enfermo. Algunas partes del cerebro sano, hacen funciones que el enfermo no puede o no tiene la fuerza para realizar. Con ayuda de medicamentos, el cerebro funciona mejor dandole a la persona una vida más sencilla porque las reacciones del cuerpo han sido compensadas por el cerebro sano. 

jueves, 8 de mayo de 2014

EL CEREBRO: DISPLACIA CORTICAL II

Esta mañana de paseo con la gente me encontré, al lechero al cartero, al policía saludé, con más gente  que vi, vi mucha gente que antes, ni siquiera la vi,, Por eso viva la gente, la hay donde quiera que vas,, viva la gente, es lo que me gusta más.

Esta canción la aprendí en algún momento de mi vida, y cada vez que digo "esta mañana", me distrae a mis pensamientos reales. La indigestión no me deja, sigo sin aceptar aquello a lo que estoy destinada, porque ello no me genera felicidad, porque con ello nací, y ya no me genera placer; me genera felicidad hacer lo que mi mente y mi personalidad y mi nueva realidad han forjado. Sin embargo, a veces pienso, ¿Vale la pena arriesgar la salud, por seguir un sueño? ¿Será que mi sueño está muy lejos de mi realidad? No comprendo todavía qué y dónde, cómo y cuando, tal vez todavía se encuentre muy lejos, y yo estoy presionando para que sea una realidad inmediata. Hay cosas que no se pueden cambiar, sólo aceptar y esperar.

Continuando con la historia de la displacía cortical en el cerebro, nos habíamos quedado en la formación, en los primeros 10 días de concepción del bebé, cuando aún la madre no sabe que está embarazada, es cuando las células se extienden, para formar la corteza cerebral. Cuando alguna célula no hace su trabajo, de extenderse al unísono con las otras, ésta forma una costra, o una dureza que promueve  que la parte del cerebro que origina esa célula, salga descompuesto. Esa región cerebral, quedará deforme como una pared que no está fuerte.

Cuando el bebé nace, las partes que primero se desarrollan son las de movilidad, que están en la parte superior de la cabeza, lóbulo superior. Si la displacía se presentó en esta parte, el niño no aprenderá a caminar bien, o le costará tomar las cosas con sus manitas, o se retrasará su desarrollo natural.  Tal vez sea este momento, donde los padres empezarán a visitar neurólogos, para resolver el problema de movilidadd de su pequeño.

Todo el primer año de vida, se desarrolla esta parte superior de la cabeza, los lóbulos frontal y parietal, sse  requieren más adelante   dentro del desarrollo del pequeño, y los problemas de la displacía, se mostrarán después del primer año de edad.

Cuando observo un adulto en silla de ruedas, pienso cuál será el camino que siguieron sus padres hasta que terminó guardado, allí en una silla donde solo recibe la miseriordia de la gente, y desde allí aprende a desarrollar una personalidad maravillosa, como la de un físico nuclear que algún día estudié, o la de un pobre mendigo que no encontró la orientación correcta para hacer de él una gran persona. 

lunes, 5 de mayo de 2014

EL CEREBRO: DISPLACIA CORTICAL I

Hoy, es de esos días de ansiedad, en que no puedo sentarme a descansar, porque la cabeza está volando en algún espacio virtual, no de la computadora, pero sí de las galaxias en las que navega mi mente. Este momento, lleno de lejanía y de disparidad necesito poner los pies sobre la tierra.

Empiezo recordando la frase de un poeta enamorado, que cuenta en una frase, que está enamorado, y más adelante que está triste, y es que el amor provoca tristeza. Yo antes pensaba que era mi proyección infantil, mi inmadurez como persona, que quería y amaba a través de la tristeza y que sólo así había aprendido. Leyendo el blog de un neurocientífico, me entero que la dopamina que trae al amor, es un estado que no lo soporta el cerebro, es como vivir drogado, y entonces el mismo cerebro como método de defensa, genera oxitocina, que trae al cuerpo a la realidad y la mente a un piso que corresponde. Por eso es importante no perderse en el amor, porque el cerebro de todos, hará que regrese a una triste realidad. Por eso en mi caso, el amor etéreo, me hacía llorar porque el cerebro no comprende eso y lo tira a lo que sí reconoce. Es curioso saber esto. Por eso, como el amor no perdura por siempre tiene una corta vida de 4 años, es lo habitual y la rutina de trabajar con las cualidades de la persona, lo que hace a una pareja perdurar. Hoy en día, donde el amor es virtual, las relaciones reales pasan mucho tiempo en una computadora, pierden esos 3 ó 4 años maravillosos de amor real, en suponer que será eterno de esta forma y por eso no perdura, porque la cruda realidad de cuando el amor se va, nos muestra al ser horrible que nos proyecta todos nuestros defectos y tristezas. Cuando en cambio, en esos años nos concentramos en dedicar realmente, a vivir, a esa persona a nuestro lado, la cruda realidad, no lo será tanto porque estaremos con un ser conocido y conquistado, elaborado y nuestro.

Hablando del cerebro, estoy comprendiendo lo que llaman "DISPLACIA CORTICAL". El cerebro está formado por "rayas", por decirlo así,  en forma de circunvoluciones, que se hacen mientras más aprendemos y más recordamos, estas rayas, se van profundizando, forjando mejores recuerdos que se pasan al cerebro de largo plazo, dentro de estas profundidades. La memoria de corto plazo se queda en la corteza, y mediante leemos y releemos la lección, esta información se irá profundizando a la circunvolución. Hay veces que el cerebro se forma con defecto, en algunas zonas malfuncionará.

¿Cómo sucede esto? A los 10 días de creado el ser humano, cuando ni la madre sabe que está embarazada, se forma el cerebro. Es una bola con una colita. Las células de la bola, se abren para formar la corteza cerebral, y la colita formará el resto del cuerpo. Cuando estas células no se extienden correctamente, dejan en la cabeza de la persona una pequeña cicatriz. Las células que no hacen su trabajo, se ponen duras dentro del cerebro. Esto con el desarrollo en los próximos 9 meses, forman una deficiencia llamada displacia cortical. Esta parte del cerebro estará descompuesta. Será como una pared deforme, hecha de diferentes materiales. Es como si una casa pobre, la montamos con escombro, ladrillos y pedazos de loza, la apariencia será fea, y la construcción no será tan rígida como se espera.

El desempeño de esta pared del cerebro será pobre. Se cree que el déficit de atención, el autismo  y otros comportamientos extraños, están relacionados a esta malformación... continuará. 

miércoles, 23 de abril de 2014

EL CEREBRO

Ya de noche, nuevamente me entra la ansiedad de algo, una sensación de que estoy en falta y que me es debido y no consigo suplirlo con nada. Me tomo una taza de café, y deseo una factura para acompañarlo, pero me doy cuenta que ello no me llena. No es el estómago, es algo que me ponga feliz, que me dé emoción, que me dé mucha alegría y eso no lo consigue: ni la comida ni el estómago me calman esa ansiedad.

Tengo una picazón de algo que tengo que hacer, me hace falta una actividad, y no percibo qué; claro, mi mente necesita un desfogue. Hoy hice tantas cosas, observé el patio triste sin árboles, pregunté a toda la gente qué había sucedido con los árboles, nadie sabía; reclamé al manager, yo tenía razón: estaban dando plaga y no crecía nada alrededor, traerán otros pequeños de unos dos metros para suplir estos de 50 años de vida. Vino un cerrajero para reponer las llaves, hice las compras. ¡Cuantas cosas que uno hace que la agotan y que consumen tiempo! Pero era menester ganarle al tiempo y aprovechar los minutos; como hormiguita seguí mi rutina, haciendo varias cosas, revisando el trabajo de la gente, marcando los nombres de las puertas que mis llaves recién copiadas abren. Con toda prolijidad, me puse a colocar colores y nombres en cada una, para que no sufra buscando nuevamente más llaves.

El tiempo corría y yo tras él. Hasta que me cansé, hasta que mis piernas dijeron "basta" y entonces, escuché a mi mente, ella me decía, "necesito moverme yo, necesito un poco de aceite, un poco de creatividad", fue así como llegué a mi paraíso, llegué a mi lugar feliz donde mis sueños se hacen realidad, a mi casa de lavandas y piedra.

Visité un museo interesantísimo. Uno que habla sobre el cerebro, por supuesto que no es actual, los experimentos son un poco antiguos, pero no por ello menos interesantes. Algo hermosamente didáctico. En una pared están los dos  hemisferios cerebrales gigantes pintados de colores,  cada color representa  la parte del cuerpo que mueve esa región del cerebro o las partes del cuerpo que sienten en esa región. Yo fascinada mirando cómo trabaja mi órgano favorito del cuerpo.
Más adelante fotos de  experimentos, neuronas haciendo sinapsis y otras renovándose en el hipocampo. La única parte del cerebro que si se regenera es el hipocampo, el que guarda las emociones y los recuerdos que los sentidos le enseñan.
Catedráticos que en los 60´s ganaron premios nobel al descubrir las funciones neuronales, y las partes del cerebro. Es increíble que tan solo en los 60´s hayan empezado a aprender sobre el cerebro. Seguramente hubo primero que desarrollar mejor los rayos X y las máquinas de resonancia magnética para tener herramientas que investigaran sobre esta parte del cuerpo tan interesante, tan importante.

Cada sala, cada información todo mostrado con la didáctica moderna, audiovisual, tocar y montar artefactos que explican qué le pasa a las partes del cuerpo que éste controla, cuando hay algún movimiento en la tierra, qué movimientos realiza el cerebro para compensar lo que está fuera de él.  Explica el efecto de los diferentes medicamentos en un audio. También algunas enfermedades mentales comunes como la epilepsia, esquizofrenia, esclerosis lateral éstas en audivisual con ciertas fotografías que explican qué provoca esta enfermedad y qué sucede en el cerebro cuando éstas se manifiestan. Muestran las sinapsis, o la falta de ellas, la enramada neuronal con sus axones y sus dendritas, todo el mundo que está dentro de nuestra cabeza que todavía tiene muchos misterios por resolver. Esa parte que la damos por hecho, porque al igual que el brazo o la pierna, funciona y asumimos que quiere mantenerse en el anonimato porque no se muestra y no lo vemos a simple vista, no le ponemos atención; sin embargo si esa parte no funciona correctamente,  si sufre de alguna anormalidad, todo el cuerpo lo resiente.