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sábado, 3 de junio de 2017

Clarividencia: EL DON



2 junio
Tuve una clarividencia maravillosa, de la forma en que uno no imagina que vienen las cosas. Como siempre, estaba en el baño. El baño simboliza el lugar donde uno suelta lo que sobra, tanto los pensamientos como las acciones, todo aquello que ya no sirve se suelta en el baño. Por alguna razón, es allí dónde me vienen las clarividencias más extrañas. Estaba yo considerando, y evaluando, tratando de entender el significado de tener el pilar del año afectado con una pena de fuerza. ¿De qué estoy hablando? De horóscopo chino. Cada pilar tiene un significado, está el pilar de los padres, de los proyectos, del matrimonio, pero el del año tiene un significado demasiado etéreo: ADN, Vidas pasadas, ¿cómo te vas a pelear con tu ADN y saldrás victorioso? No te podés pelear con tus genes, solo los podés aceptar. Así pensando, enre en la película: The Healer, o sea "lo que de verdad importa".  La trama de la película no importa, sino el mensaje que lleva: todos traemos un don. Algunos traemos la herencia de cantar, otros de pintar, otros de ser políticos y diplomáticos, ¿Y dónde se encuentra este Don? Sí allí mismo en el pìlar del ADN Y LAS ViDAS PASADAS. 

HAY MOMENTOS ENERGÉTICOS EN QUE EL PERÍODO PASA POR UN MAL MOMENTO. A VECES UNO SE PELEA HASTA CON LA SOMBRA, o AL CONTRARIO SE HACE AMIGO HASTA DE LAS PIEDRAS, PERO HAY UN MOMENTO CRUCIAL, EN DONDE LA ENERGÍA SE CRUZA, SE TRIANGULA Y NADA SALE BIEN, NADA ES BUENO. NO SE TRATA DE ENOJARSE CON LOS PADRES, O CON el CÓNJYUGE, CON ELLOS LAS COSAS ESTÁN BIEN. ES CUANDO nUESTRO DON SE DESCOMPONE. CUANDO SI YO CANTABA, ME ENFERMO DE LaRIGNITIS Y LA VOZ NO ME SALE,; SI YO ERA POlÍTICO Y DIPLOMÁTICO NO LLEGO A NINGÚN ACUERDO Y TERMINÓ CASÍ EN LA CÁRCEL, O SIN AMIGOS NI RELACIONES, no comprendo qué ha sucedido y tampoco sé como manejarlo porque nadie me ha enseñado a quedarme sin voz ni a no convencer ni a arreglar los conflictos. Es un momento de oscuridad tan desagradable que tiene su orígen en la energía. Tema en que no voy a explayarme porque no viene al caso con el tema. El don se encuentra en el año de nacimiento.

Resulta que esta película trae el mensaje de que el protagonista descubre que él como sus antepasados tiene el don de sanar, y no lo sabía. Es un don que viene en cierto lugar y momento, es como una puerta que se abre, cuando ya llegaste al fondo del precipicio, cuando ya no te quedan más alternativas que dar el giro de vida y aceptar lo que en verdad te hace feliz, y lo que hizo feliz a tus ancestros. Cuando descubres tu don, según esta película, la vida te cambia, y ya no eres la persona desintegrada, deshabilitada de la sociedad, ya eres un pilar de felicidad para la sociedad, y más áun te conviertes en alguien que da felicidad a otros. Es ese momento en que tu vida cobra sentido porque ves que tenés el poder de ayuda a otros incondicionalmente, es cuando podés sembrar aquello que  te hace amable con los demás, que te da un lugar tan especial que es imposible ignorarlo. Cuando descubres ese don, al principio no lo aceptas, porque es una carga muy pesada, es una responsabilidad que no conocías, pero al ver que tu don tiene el poder de ayudar a otros, la vida te cambia, tu sentido de la responsabilidad cobra un lugar distinto, es algo tan especial que el resultado te lleva a arrostrar cualquier peligro y  duda. Seguramente, encontrar tu don es otra prueba más del destino, porque probablemente te vendrá la soberbia de ser como un dios que tiene el poder de atar y desatar. Pero esa misma soberbia es el motor que te puede ayudar a ir hacia adelante, haciendo fundaciones en favor de los más necesitados. 


Fue así como una película me vino a dar la clarividencia que unas horas antes me preguntó el cuarto de baño. 

Clarividencia: EL DON

2 junio
Tuve una clarividencia maravillosa, de la forma en que uno no imagina que vienen las cosas. Como siempre, estaba en el baño. El baño simboliza el lugar donde uno suelta lo que sobra, tanto los pensamientos como las acciones, todo aquello que ya no sirve se suelta en el baño. Por alguna razón, es allí dónde me vienen las clarividencias más extrañas. Estaba yo considerando, y evaluando, tratando de entender el significado de tener el pilar del año afectado con una pena de fuerza. ¿De qué estoy hablando? De horóscopo chino. Cada pilar tiene un significado, está el pilar de los padres, de los proyectos, del matrimonio, pero el del año tiene un significado demasiado etéreo: ADN, Vidas pasadas, ¿cómo te vas a pelear con tu ADN y saldrás victorioso? No te podés pelear con tus genes, solo los podés aceptar. Así pensando, enre en la película: The Healer, o sea "lo que de verdad importa".  La trama de la película no importa, sino el mensaje que lleva: todos traemos un don. Algunos traemos la herencia de cantar, otros de pintar, otros de ser políticos y diplomáticos, ¿Y dónde se encuentra este Don? Sí allí mismo en el pìlar del ADN Y LAS ViDAS PASADAS. 

HAY MOMENTOS ENERGÉTICOS EN QUE EL PERÍODO PASA POR UN MAL MOMENTO. A VECES UNO SE PELEA HASTA CON LA SOMBRA, o AL CONTRARIO SE HACE AMIGO HASTA DE LAS PIEDRAS, PERO HAY UN MOMENTO CRUCIAL, EN DONDE LA ENERGÍA SE CRUZA, SE TRIANGULA Y NADA SALE BIEN, NADA ES BUENO. NO SE TRATA DE ENOJARSE CON LOS PADRES, O CON el CÓNJYUGE, CON ELLOS LAS COSAS ESTÁN BIEN. ES CUANDO nUESTRO DON SE DESCOMPONE. CUANDO SI YO CANTABA, ME ENFERMO DE LaRIGNITIS Y LA VOZ NO ME SALE,; SI YO ERA POlÍTICO Y DIPLOMÁTICO NO LLEGO A NINGÚN ACUERDO Y TERMINÓ CASÍ EN LA CÁRCEL, O SIN AMIGOS NI RELACIONES, no comprendo qué ha sucedido y tampoco sé como manejarlo porque nadie me ha enseñado a quedarme sin voz ni a no convencer ni a arreglar los conflictos. Es un momento de oscuridad tan desagradable que tiene su orígen en la energía. Tema en que no voy a explayarme porque no viene al caso con el tema. El don se encuentra en el año de nacimiento.

Resulta que esta película trae el mensaje de que el protagonista descubre que él como sus antepasados tiene el don de sanar, y no lo sabía. Es un don que viene en cierto lugar y momento, es como una puerta que se abre, cuando ya llegaste al fondo del precipicio, cuando ya no te quedan más alternativas que dar el giro de vida y aceptar lo que en verdad te hace feliz, y lo que hizo feliz a tus ancestros. Cuando descubres tu don, según esta película, la vida te cambia, y ya no eres la persona desintegrada, deshabilitada de la sociedad, ya eres un pilar de felicidad para la sociedad, y más áun te conviertes en alguien que da felicidad a otros. Es ese momento en que tu vida cobra sentido porque ves que tenés el poder de ayuda a otros incondicionalmente, es cuando podés sembrar aquello que  te hace amable con los demás, que te da un lugar tan especial que es imposible ignorarlo. Cuando descubres ese don, al principio no lo aceptas, porque es una carga muy pesada, es una responsabilidad que no conocías, pero al ver que tu don tiene el poder de ayudar a otros, la vida te cambia, tu sentido de la responsabilidad cobra un lugar distinto, es algo tan especial que el resultado te lleva a arrostrar cualquier peligro y  duda. Seguramente, encontrar tu don es otra prueba más del destino, porque probablemente te vendrá la soberbia de ser como un dios que tiene el poder de atar y desatar. Pero esa misma soberbia es el motor que te puede ayudar a ir hacia adelante, haciendo fundaciones en favor de los más necesitados. 


Fue así como una película me vino a dar la clarividencia que unas horas antes me preguntó el cuarto de baño. 

Clarividencia: EL DON

2 junio
Tuve una clarividencia maravillosa, de la forma en que uno no imagina que vienen las cosas. Como siempre, estaba en el baño. El baño simboliza el lugar donde uno suelta lo que sobra, tanto los pensamientos como las acciones, todo aquello que ya no sirve se suelta en el baño. Por alguna razón, es allí dónde me vienen las clarividencias más extrañas. Estaba yo considerando, y evaluando, tratando de entender el significado de tener el pilar del año afectado con una pena de fuerza. ¿De qué estoy hablando? De horóscopo chino. Cada pilar tiene un significado, está el pilar de los padres, de los proyectos, del matrimonio, pero el del año tiene un significado demasiado etéreo: ADN, Vidas pasadas, ¿cómo te vas a pelear con tu ADN y saldrás victorioso? No te podés pelear con tus genes, solo los podés aceptar. Así pensando, enre en la película: The Healer, o sea "lo que de verdad importa".  La trama de la película no importa, sino el mensaje que lleva: todos traemos un don. Algunos traemos la herencia de cantar, otros de pintar, otros de ser políticos y diplomáticos, ¿Y dónde se encuentra este Don? Sí allí mismo en el pìlar del ADN Y LAS ViDAS PASADAS. 

HAY MOMENTOS ENERGÉTICOS EN QUE EL PERÍODO PASA POR UN MAL MOMENTO. A VECES UNO SE PELEA HASTA CON LA SOMBRA, o AL CONTRARIO SE HACE AMIGO HASTA DE LAS PIEDRAS, PERO HAY UN MOMENTO CRUCIAL, EN DONDE LA ENERGÍA SE CRUZA, SE TRIANGULA Y NADA SALE BIEN, NADA ES BUENO. NO SE TRATA DE ENOJARSE CON LOS PADRES, O CON el CÓNJYUGE, CON ELLOS LAS COSAS ESTÁN BIEN. ES CUANDO nUESTRO DON SE DESCOMPONE. CUANDO SI YO CANTABA, ME ENFERMO DE LaRIGNITIS Y LA VOZ NO ME SALE,; SI YO ERA POlÍTICO Y DIPLOMÁTICO NO LLEGO A NINGÚN ACUERDO Y TERMINÓ CASÍ EN LA CÁRCEL, O SIN AMIGOS NI RELACIONES, no comprendo qué ha sucedido y tampoco sé como manejarlo porque nadie me ha enseñado a quedarme sin voz ni a no convencer ni a arreglar los conflictos. Es un momento de oscuridad tan desagradable que tiene su orígen en la energía. Tema en que no voy a explayarme porque no viene al caso con el tema. El don se encuentra en el año de nacimiento.

Resulta que esta película trae el mensaje de que el protagonista descubre que él como sus antepasados tiene el don de sanar, y no lo sabía. Es un don que viene en cierto lugar y momento, es como una puerta que se abre, cuando ya llegaste al fondo del precipicio, cuando ya no te quedan más alternativas que dar el giro de vida y aceptar lo que en verdad te hace feliz, y lo que hizo feliz a tus ancestros. Cuando descubres tu don, según esta película, la vida te cambia, y ya no eres la persona desintegrada, deshabilitada de la sociedad, ya eres un pilar de felicidad para la sociedad, y más áun te conviertes en alguien que da felicidad a otros. Es ese momento en que tu vida cobra sentido porque ves que tenés el poder de ayuda a otros incondicionalmente, es cuando podés sembrar aquello que  te hace amable con los demás, que te da un lugar tan especial que es imposible ignorarlo. Cuando descubres ese don, al principio no lo aceptas, porque es una carga muy pesada, es una responsabilidad que no conocías, pero al ver que tu don tiene el poder de ayudar a otros, la vida te cambia, tu sentido de la responsabilidad cobra un lugar distinto, es algo tan especial que el resultado te lleva a arrostrar cualquier peligro y  duda. Seguramente, encontrar tu don es otra prueba más del destino, porque probablemente te vendrá la soberbia de ser como un dios que tiene el poder de atar y desatar. Pero esa misma soberbia es el motor que te puede ayudar a ir hacia adelante, haciendo fundaciones en favor de los más necesitados. 


Fue así como una película me vino a dar la clarividencia que unas horas antes me preguntó el cuarto de baño. 

lunes, 26 de octubre de 2015

PRECOGNICION 6. FRUCTIFICAR

Es octubre, y recién encuentro el aliento que me me ayude a liberar este resultado. Si alguien me ha seguido, seguramente pensó que había dejado esto a la mitad, incompleto, pero no es así. Mi intención no era dejarlo a la mitad, de hecho, yo no dejo las cosas así, simplemente no tenía la voluntad de afrontarlo, la pereza, como símbolo de negación, me hacía dejar esta parte en expectativa, en duda.

6. fructificar
Son 5 meses y la herida no pesa tanto, la he reposado, la he sufrido, la he dormido, y ya no pesa vivir, porque ya no lloro. A veces recuerdo  todo el camino que he pasado, y como en un sueño recuerdo algunos pasajes, sin tener presentes los detalles. Siempre la amígdala borra toda la tristeza con velocidad, el corazón ya ha sanado con el poco recuerdo que le quedó y así no importa que esos recuerdos se hayan borrado, no importa olvidar las lágrimas, y el camino de desesperación, de tirar paredes, todo eso ya es parte del pasado. Hoy todavía permanece el cansancio, esa pesadez que me tira porque todavía hay algo que resolver, pero ya sin lágrimas salinas, tal vez si un poco de humedad en los ojos, por recordar ligeramente aquello por lo que pasé, pero ya no es el llanto desbordado incontrolable que surge de la nada. Ahora ya puedo permanecer, mirando eso que me duele, sin cerrarlo ni negarlo. En estos momentos, ya no me pesa observar esa mala experiencia, esa tristeza, porque ya la he elaborado durante todos estos meses.

Lo que puedo todavía impresionarme es de la capacidad que tiene el cerebro para reinventarse, para resolver, para hacer posible aquello que simplemente pensé, Simplemente, encontrar el sentido correcto de las palabras que leo, que se han cruzado y ayudarme a superar esta gran tristeza, que me ha venido tirando y sobrellevando mi malestar, como una tormenta en el desierto o en medio de la nieve, donde uno va hacia adelante, contra viento y nieve, tal vez sin ver, pero confiando en que en algún lugar, se encontrará el camino o la puerta de salida.

Aunque todavía me falta un trecho de camino por recorrer, he empezado  escribir algo que a alguien puede hacerle sentido, o simplemente puede parecerle divertido o alentador.
Soy aceptada, soy bien recibida como monedita de oro, soy escuchada como una campanada en la ciudad, soy el  sonido armónico de la felicidad, soy la voz de un pájaro al cantar, soy la paz, soy el rayo de sol caliente en medio del invierno, soy el calor del sol en un día frío, soy la luz del sol que se espera tras una noche de agonía. Soy aquella luz que se extiende y se recibe con alegría. Soy el café de la mañana y el aroma que se percibe de aquello que despierta, soy el jardín de primavera, cuyas flores aromatizan mis pasos, soy el aroma de los nardos, del huele de noche, que permanece pegado al cerebro. Soy la calma apacible de una ola que desaparece lamiendo la arena. Soy el pensamiento de un enamorado que lo persigue a uno día y noche.

 14 mayo
han pasado 6 meses desde esa premonición. Extrañada por el tiempo que se requiere superar una herida, voy y sigo viviendo. El cansancio es crónico. Podría dormir  24 horas, podría quedarme en mi lecho como princesa dolida todo el día, pero la voluntad y el quehacer diario, me obligan a levantarme. No comprendo cómo puede el cuerpo permanecer inactivo, cómo puede quedarse aletargado en la misma posición, y no relajarse, cómo puede estar como muerto, y lo peor sin disfrutar.

Dicen los neurólogos que la serotonina es la que le hace al cerebro enviar las sensaciones de diversión y animación. Son esas las endorfinas que hacen que el cerebro  y la persona esté disfrutando el momento. Hay muchas acciones que influyen en la serotonina, una es un largo estado de tristeza, otra es un cambio de horario. El cuerpo, naturalmente tiende a buscar resolver esa falta, naturalmente y con paciencia busca suplir la serotonina que el cuerpo necesita para vivir intensamente. Sin embargo cuando hay alguna disfunción, este proceso, no se da. La serotonina no es absorbida por las células y la persona vive cansada, y sin la capacidad de relajarse. Vive eternamente de noche, formando ojeras en la cara, y haciendo pasar un tiempo muy desagradable.

Cuánto puede uno aprender tras caer en una terrible barranca. Qué maravilla vivir esta oportunidad en esta situación en que me encuentro. Este ciclo ya ha pasado por mi vida años atrás. Como dice Chris Gardner el protagonista de "En busca de la felicidad": todo en la vida como en un carrusel se repite una y otra vez, cada vez vendrá más fuerte, y cada vez se presentará de la forma necesaria, hasta que la persona finalmente la afronte. Algunas repeticiones son felices, como los nacimientos o las fiestas, pero otras son las pruebas. No es lo más sencillo, ni tampoco lo más divertido, de hecho, es muy triste afrontar esta situación, y cualquiera que me escuche, al igual que yo lo diría es "esta loca disfrutando y regodeándose en su dolor" pero es necesario para que yo no vuelva a caer en ello, para que en un futuro, cuando se me vuelva a presentar, no caiga en esa pauta infantil, tan extraña en una adulta. También sirve para ahorrar tiempo y espacio. Tal vez me muera mañana, y por eso hoy lo escribo, para que a alguien le sirva como herramienta.

Cuenta la historia que un campesino le pidió a Dios que le dejara a él decidir las lluvias y las sequías para su campo de cultivo. "Mira señor", le dijo un día "cuando mis plantitas todavía son semilla, mandas unas sequías horribles que las hacen casi secar, y por otro lado  cuando ya están a tiempo, maduras, pero  todavía temprano para recoger la cosecha cae tanta agua, que todo el trabajo se pierde. Por favor, déjame decidir cuando llueva y esté seco para que mi cosecha esté a tiempo y bien." Así le permitió Dios al campesino, le dio el poder de hacer llover y parar la lluvia.

Tras terminado el temporal, el campesino vio con tristeza que su cosecha no era lo que él esperaba. El hizo llover cuando la plantas tenían que crecer, y paró la lluvia cuando no era necesario, sin embargo estaban llenas de plagas, les faltaba fuerza, les faltaba sabor. Fue el campesino con Dios nuevamente y le preguntó en qué se había equivocado. "Señor, yo he regado mis tierras cuando lo creí conveniente, y aunque mi cosecha salió a tiempo, a ti te sale mejor, pese a que a veces ahogas con lluvias, las flores que salen, y la fruta resultante, son deliciosos." Dios lo escuchó con ternura y le contestó " yo para eso mando las tormentas. No todo es una lluvia escasa y una sequía moderada. Los vientos fuertes hacen a las plantas fortalecer las raíces para no desprenderse y morir. Las lluvias torrenciales y granizos quitan las plagas y enfermedades de las plantas y las que sobreviven, son la mejor cosecha y lo elegido para el consumo humano". El campesino avergonzado le dijo a Dios "perdóname por pedirte controlar la naturaleza, la próxima vez dejaré que tu tengas la última palabra".

De la misma forma le pasa al humano. Dios permite las tormentas, porque ellas hacen al ser humano fuerte y resistente, lo hacen aprender de sus errores, y lo convierten en una mejor persona.

PRECOGNICION - EL HACHA

Unos meses después de esta precognición en que yo vivía cansada y desanimada, decido tomar unas vacaciones, la vida sigue, y ésta me ha fortalecido, el cuerpo no puede vivir sufriendo eternamente y así me voy haciendo fuerte, como el árbol en que me he convertido. Sin embargo nadie lo nota. Quien acabe de leer la etapa 3, piensa que estoy devastada, que puede hacerme añicos con sólo intentarlo. Yo con las armas en casa, sin prepararme para un mal momento, me voy a ese lugar que siempre ha sido un paraíso. Me acompaño de mi problemática y de mi rutina para no ir sola, porque ellos son parte de mi.

La recepción que tengo en el paraíso es algo fría, me siento una intrusa, me siento una obligación más que un gusto en verse nuevamente. Es allí donde me encuentro con el hacha, aquella que asumo no es peligrosa siendo que yo soy un árbol. Asumo que ella es compasiva y comprensiva y que al igual que siempre las cosas irán felices, ingenuamente olvido que es un hacha cuya obligación es pegarle a la madera.

Es en ese momento cuando viene el hacha que ha de desmoronar el árbol caído. Esa hacha me observa. Hace mucho que no nos vemos, su propia problemática nos ha impedido estar cerca, sus propios fantasmas que la persiguen le han presionado para proyectar en cualquier persona sus propias dolencias. Inconscientemente, ella quiere probar mi fuerza, no me da la bienvenida como estoy acostumbrada, no me recibe con la calidez femenina que caracteriza a su personalidad, nada de lo que estoy acostumbrada, lo recibo de ella. A cambio de eso, en vez de eso, me pone a prueba y me hace ver lo mal que estoy, la forma equivocada en que afronto mi problemática. No importa cuál sea ésta, mi problemática es lo que me ha convertido en Zafiro Azul, ésta, es la razón por la que hoy escribo, y en lo que me refugio para encontrar la felicidad. El hacha me critica, observa mi problemática y se disgusta por la forma en que mi problematica se desempeña, lo que es un jacque para mi, esto no lo consideraba parte de mi precognición.
- Estás enferma -.  Me dice el hacha seria, desesperada, con la intención de que estalle en lágrimas
Mi respuesta es el silencio.  Yo no estoy enferma, es su recepción la que me ha sacado de mi balance.
- Estás enferma, - me repite el hacha - esa forma en que te sales de control y le dices a tu problemática que no la soportas, que no sabes qué hacer con ella.
Nuevamente no contesto. Yo la observo fría, la observo fuera de sí. Ella misma esta pasando por un momento de prueba, y yo se que ella está proyectando su dolor como mi "enfermedad".
- Yo no estoy enferma - le respondo finalmente - lo que me saca de balance es ver la forma en que "mi problemática" reacciona. "Mi problemática" es una "gran cruz", es algo inmenso, pero eso no implica que tu tengas derecho a hundirme por ella, que quieras aprovechar mi momento de tristeza para encumbrarte e intentar asumir tu superación a partir de mi dolor.  No es justo que  no me ayudes, no es justo que pongas esa actitud. Yo estoy acostumbrada a que me ayuden con "mi problemática". Estoy acostumbrada, a  que mi problemática sea "pan comido" porque para ti no es un problema. "Mi problemática" está descubriendo un gran rechazo y éste le tensa, descubre que cada paso que da está prohibido, no se le permite hacer nada, porque cada paso que da, está equivocada, porque cada paso que mueve resulta en tensión, y en ello se regodea a, "mi problemática" le agrada tensar nuestra relación por eso se comporta de esa forma, para ser el centro de atención.

Sin embargo, me duele tanto que mi hacha tenga razón, sobre que al mencionar este tema sólo se observe su retroceso, su incapacidad de superación, sin embargo me duele más  porque su intención de fondo es  inculparme de "mi problemática" como si yo fuera la única responsable. Me levanto llorando para enjugar mi nariz. Entonces "mi problemática" me llama, la miro, la abrazo  le digo "¿que voy a hacer contigo? ¿Puedes poner de tu parte?" Mi problemática me mira llorosa,  triste y confundida y sólo acierta a decirme "¿por qué qué lloras?".

Es verdad, no hay forma de que esto se resuelva de un día para otro, de que mágicamente de el resultado esperado. Felizmente, esa "problemática" me reta diariamente para aprender, para hablar, para controlar, y yo creo que para hacerme más fuerte para que la emoción no sea nuevamente quien me controla.

El hacha sigue presente. Ella no ha comprendido que "mi problemática" me ha llamado y he hecho las pases con ella. El hacha insiste en torturarme, en convencerse de su propio argumento, que  debe cumplirse "tu estás enferma" sigue siendo el objetivo de tortura. Yo sigo pensando qué puede ser lo que la motiva a no entender que está equivocada, que no tiene razón, que "mi problemática" y mi precognición no me están tirando, ni me tienen en el hoyo de la desesperación. Finalmente lo he comprendido, ella no era un hacha, pero se quedó en el pasado, y eso la ha transformado. El hacha permaneció en el tiempo en que todos los dolores me aquejaban, cuando las paredes se me caían y el cansancio me tiraba. El rechazo ha sido el motivo del hacha, Yo se que  ella es otra respuesta  a mi patrón de rechazo. Hoy que se me han caído los vendajes, y al querer levantarme con otros ánimos encuentro el proceder del hacha, aquella que no sabe que ya he cambiado y que está haciendo el ridículo y que como otra pérdida más del año 9 debe despedirse para renovarse u olvidarse.

jueves, 11 de junio de 2015

5. FRUCTIFICAR - PRECOGNCION


Antes de continuar me disculpo por el error de significado, premonición significa, adivinar en sueños y precognición es adivinar despierto. ESta historia la descifré despierta. 

Ya son 4 meses de esa precognición y todavía la inacción me domina. Me siento más tranquila, pero no comprendo por qué estoy tan cansada, sigo sin poder despertar en las madrugadas. Prefiero quedarme horas durmiendo y no me despierto en el tiempo de siempre. Es como si todavía mi dolor me acompañara. Está siendo fructífero, estoy escribiendo sobre el desarrollo del dolor, pero seguramente en el fondo, todavía tengo algo que lamentar. La aceptación es la que puede hacerte perder, porque nuevamente quieres recuperar la felicidad y aceptarse es encontrarse en guiñapos, es descubrirse en la peor de las fachas, y vivir con esa vergüenza.  Ya no es el llorar y sufrir, ya no es querer escapar, es el sentirse bien, pero descubrir el cuerpo herido. Es verse con nuevos ojos, querer cambiar, sin encontrar el  ánimo para hacerlo, verse con "ropa sucia" pero sin ánimos de lavarla, o de comprar nueva. Es todavía el cansancio para no levantarse temprano, antes que el sol, y en otras ocasiones, tener el insomnio de las 2 de la madrugada, esa hora necesaria para descansar e indispensable para sentirse relajada y eficiente en las horas de vigía. Imposible intentar trabajar a esa hora de la madrugada, todavía el cuerpo requiere descanso, y el subconsciente ya empieza a dar vueltas mostrando que no ha resuelto todo, que todavía algo le preocupa y no puede resolverlo. Es necesario escuchar al cuerpo. No precipitarse a la rutina. Sanar la herida tan profunda para saberla  manejar cuando se vuelva a presentar. Descubrir cómo es para no evadirla pero también para no buscarla intensamente y regresar a mis patrones acostumbrados. Sucede que inconscientemente preferimos vivir en lo conocido aunque nos haga sufrir, que buscar algo nuevo y desconocido. Descansar el dolor, descansar la pena, descansar todo aquello que hoy sufre y me ha hecho sufrir esta herida constantemente toda la vida.  Pasar a otro tema, pasar a otro estado que me ayude a resolver esto que cargo, esto que día y noche me aqueja, y que hasta hoy he tenido las herramientas para resolverlo.

Esa mañana Juan miró aquél árbol, cuán grande y hermoso era. Él lo conocía desde pequeño, lo vió crecer, cómo se molestaba cuando le cortaba el jardinero una rama. El árbol tenía ramas gruesas, que se fueron engrosando mediante él crecía; esas ramas, lo aguantaban y él disfrutaba trepandolo. Aquella mañana, miró que se disponía a po-dar el árbol "qué va a hacer con esa sierra?" "le voy a cortar esa gran rama" contestó el jardinero. -¿Por qué corta esa rama? esa es la que usa mi hermana para subirse. ¿Po-dría mejor cortar la de arriba? Esa la necesita ella, porque es pequeña.  El jardinero mi-ró a Juan, "es que si no la corto, va a perder fuerza arriba, y necesitamos que le salgan frutos no ramas." Juan insistió "Pero es que mi hermana necesita esa rama, no quere-mos frutos, porque son muy feos." Juan recordaba esos horribles duraznos medio po-dridos y con un sabor amargo. Esos duraznos no merecían la pena de  sobrevivir, pero sí la rama de su hermana.  "Este año guardaremos la rama para tu hermana, le corta-remos las puntas y las ramas delgadas, para que tenga fuerza en el centro, pero el año próximo, sí cortaremos la rama de tu hermana, tu le das la tuya y te subes una más arriba". Juan recordaba esta historia mirando la rama que nunca cortaron. Los duraznos eran tan feos, que siguieron cortando las varas delgadas, las puntas largas. Ingenua-mente querían que esos duraznos fueran dulces y sabrosos, el jardinero esperaba que con esta acción, el árbol diera los frutos correctos.

De la misma forma me ha sucedido a mi, todas las ramitas que me han cortado y que me duelen, me han servido para poder brindar una idea a alguien que pase por esto ahora, que haya descubierto, al igual que yo, un rato de tristeza y desasosiego. Un momento de gran dolor, que no encuentra el sentido y quiere salir, pero no puede, porque no sabe.


Esa mañana Juan miró aquél árbol, cuán grande y hermoso era. Él lo conocía desde pequeño, lo vió crecer, cómo se molestaba cuando le cortaba el jardinero una rama. El árbol tenía ramas gruesas, que se fueron engrosando mediante él crecía; esas ramas, lo aguantaban y él disfrutaba trepandolo. Aquella mañana, miró que se disponía a po-dar el árbol "qué va a hacer con esa sierra?" "le voy a cortar esa gran rama" contestó el jardinero. -¿Por qué corta esa rama? esa es la que usa mi hermana para subirse. ¿Po-dría mejor cortar la de arriba? Esa la necesita ella, porque es pequeña.  El jardinero mi-ró a Juan, "es que si no la corto, va a perder fuerza arriba, y necesitamos que le salgan frutos no ramas." Juan insistió "Pero es que mi hermana necesita esa rama, no quere-mos frutos, porque son muy feos." Juan recordaba esos horribles duraznos medio po-dridos y con un sabor amargo. Esos duraznos no merecían la pena de  sobrevivir, pero sí la rama de su hermana.  "Este año guardaremos la rama para tu hermana, le corta-remos las puntas y las ramas delgadas, para que tenga fuerza en el centro, pero el año próximo, sí cortaremos la rama de tu hermana, tu le das la tuya y te subes una más ar-riba". Juan recordaba esta historia mirando la rama que nunca cortaron. Los duraznos eran tan feos, que siguieron cortando las varas delgadas, las puntas largas. Ingenua-mente querían que esos duraznos fueran dulces y sabrosos, el jardinero esperaba que con esta acción, el árbol diera los frutos correctos.

De la misma forma me ha sucedido a mi, todas las ramitas que me han cortado y que me duelen, me han servido para poder brindar una idea a alguien que pase por esto ahora, que haya descubierto, al igual que yo, un rato de tristeza y desasosiego. Un momento de gran dolor, que no encuentra el sentido y quiere salir, pero no puede, porque no sabe. Sin embargo, los duraznos siguen siendo ácidos. 

jueves, 23 de abril de 2015

4. INACCIÓN. - PREMONICIÓN 4


 Ya son 3 meses desde esa premonición. Sigo mal, sigo queriendo romper las paredes, no encuentro cómo salir, no se si esté bien, o si deba salir. No se si deba quedarme en casa sin hacer nada, o ir al mundo a ver amigas, a intentar resaltar. Me siento muy agobiada, no encuentro de dónde asirme. Quiero quedarme en la cama, pero me da vergüenza, sobre todo no sé si tenga razón o es sólo flojera, Hace frío. Siento el rechazo, siento que no tengo deseos de estar con nadie, ni que alguien me mire, siento como si estuviera sola en el mundo y quisiera moverme, pero no tengo deseos de hacerlo. Ya pasé por la ansiedad, ya pasé por la comprensión, pero ahora, mi deseo es el quedarme en mi cama sin hacer nada. Me da mucha desesperación, busco alguna motivación que me acelere, que me impulse a moverme, pero es en realidad la inacción la que me domina. Y me siento triste y me siento mal, me da vergüenza no hacer nada, pero mi cerebro no tiene creatividad para hacer algo. quiero permanecer inactiva, y sin hacer nada. Enciendo música. Mi cerebro no resiste esta inacción de mi cuerpo, pero ¿es lo correcto? No hacer lo que debo y quedarme en cama como si tuviera 40 grados de temperatura? Una de las últimas etapas del camino es la soledad, la desolación, es el sentirse solo, sin deseos de hacer nada. ¿En verdad esto es lo que necesito? ¿En verdad esto me hará bien? No puedo dormir, ya hay mucha luz, y sin embargo mis lagrimas brotan saladas, como torbellinos , como fuentes de mar. Las lágrimas son sanadoras, ellas surgen en el momento justo para relajar al cuerpo, y me pregunto si tanta salinidad es la que corresponde a mi tristeza, a mi inacción. Mi única duda es si estoy haciendo bien. Mi duda es si no debiera ignorar mi estado y buscar una salida, un café. 

Mi temor sin embargo, es no abandonarme al dolor, para que él me cure, para que en él encuentre un solaz, que me abandone definitivamente. Abandono ese rechazo, abandono esa tristeza que me provoca, y sin embargo, tampoco quiero hacer nada para ir a buscar compañía. Al quedarme en mi soledad y en mi inacción, pretendo no buscar atajos, pretendo desterrarla de mi vida. Pero ¡oh!, cuan necia es, cuán necia es mi resistencia a moverme. Mi cerebro insiste en que hay mucho por hacer, en que hay muchas actividades que me deben importar más que estar aquí en la inacción,

Veo que tomo un café con Mónica, pero me canso. No quiero salir. Hago el mago, pero me canso. Es jueves. Voy con Les a tomar un café. A su casa. Sigo sin poder tomar una decisión. Me siento con un fuerte peso estomacal, como si algo me cayera mal.

Intento hacer una lectura, pero todo me lleva a dormir, todo me lleva a  veo una montaña, que está arrugada, que está aventada, está fuera de lugar esta arrumbada. Me duele verla me duele intentar concentrarme en ella, oigo un barreno  que quiere molestar mi paz. Oigo lo que siempre me ha perseguido, el ruido de las construcciones que me torturan y no me permiten estar tranquila. Junto con la música se escucha el barreno, pero después se va. ¿Me quedo? No. ¿Salgo? Me genera felicidad salir. Veo los amigos vividores, lacras, que echan los dados  y apuestan. Son vividores de la sociedad.  No me siento segura si me quedo o si me voy. Si salgo, quiero que sea con un propósito, de comprar, pero me veo cansada al regresar.

Heridas de infancia
En sincronicidad, escucho que hablan sobre este tema que me está afectando. Con felicidad oigo el consejo que me apoya en mis sentimientos, que me explica que mis conocimientos  estén equivocados, y que este dolor que estoy sufriendo, no es el del abandono, sino el del rechazo. Físicamente me descubro delgada, con la piel pegada al hueso, característica de un rechazo. El abandonado tiene el cuerpo lánguido, dejado, "abandonado", no tiene deseos de hacer nada por sí mismo porque al ser abandonado su personalidad así lo demuestra.

El objetivo de conocer cuál es la herida que a uno lo afecta, es hacer conciencia de que no es verdad aquello que pensás, que aquello que viviste alguna vez que te lastimó y que te obligó a sobrevivir "con un brazo roto" o "sin un pulmón emocional" no es verdad hoy, que eso que ahora vivís, es diferente a lo de entonces, que eso que ahora sufrís, no es lo mismo, porque ya has crecido, ya has madurado, ya has pasado por grandes experiencias, y felizmente, ya tenés las herramientas para resolver aquello que te aqueja. La ventaja de encontrarte nuevamente en el mismo callejón es que ya podés reconocer y resolver con valentía aquello que recibiste cuando eras pequeño. Se llaman heridas de infancia, porque se reciben en forma inconsciente desde el nacimiento y hasta los 7 años de edad, y se va administrando por generaciones, el padre inconscientemente se lo aplica al hijo, de la misma forma que el abuelo se lo aplicó al padre. La reacción es que se toman decisiones por impulso, desde el dolor, desde la creencia de la inconsciencia.. Las cosas que uno piensa que es, no se es, es un ajuste creativo a la razón de adaptación por los padres con los que estabas viviendo. Aquello que crees que eres, son sólo hábitos. Muchas veces nos hacen impotentes, irracionales, son momentos en que se pierde el control, genera celos, miedo, sentimiento. Han formado nuestra personalidad, y se manifiestan constantemente en forma de prejuicios, dolor, enojo. Son heridas latentes  que cuando surgen  generan no ser bueno, culpa, la circunstancia objetiva hace que uno cargue y actúe de cierta forma. Conocerlo es desactivarlo.

Mi premonición, y mi poca experiencia no me permitieron ver una salida, me quedé enganchada en la primera parte, los símbolos me llevaban a los chicos, pero no lo tomé como proyección, pensaba que era una distracción. Más aún, hacer una lectura debe llevar un límite de tiempo, y éste ya había acabado. Felizmente el vivirlo, me ha ayudado a encontrar sincronicidad para poderlo resolver. Hallar esa conferencia en el momento de mi inacción es como un salvavidas que resuelve lo que en un momento no tenía un sentido.

miércoles, 1 de abril de 2015

3. ENOJO - PRECOGNICION 3

El camino de las lágrimas, es muy lento, aquella enfermedad premonitoria, sólo le dio fortaleza a mi cuerpo y al mismo tiempo le tocó y le avisó en dónde sufriría más, por dónde atacar y por dónde resolver. Este largo camino, no es de unos días. Ya son 3 meses que voy deshojando la margarita y encontrando en cada uno de los pasos la condición mental que me ayude a superarlo.

Sigo en este triste camino, de pronto me siento fatigada, me siento que ya no puedo llorar más, decido que no puedo seguir sufriendo, y así el mismo dolor me saca hacia otra etapa. ¿Cuál? La negación. No. Me niego a regresar a la negación, a la negación donde nada ha sucedido, donde pienso que todo está bien. Me niego a regresar a esa etapa porque nuevamente tendré que volver a llorar como desesperada, a tomar ansiolítico, porque mi realidad no me permite vivir, porque mi dolor es más fuerte que mi realidad y no quiero vivir llorando.

Así releo el pasaje de Jorge Bucay, "La ruta de las lágrimas". Voy palomeando cada una de las etapas, realmente no he encontrado aquella en que cuenta la historia en que iguala una pérdida y un duelo, con una herida sangrante. Sin embargo, sí encuentro la semejanza en mi estado de ánimo. Ese cansancio exagerado, ese que no me permite levantarme temprano y escribir largamente. Yo pensaba que era el ansiolítico el que me mantenía aletargada, pero no, soy yo la cansada. Así mientras releo esta obra que he leído unas 3 veces, observo que una cualidad del duelo es la fatiga; Y si, estoy fatigada, quiero vivir durmiendo porque la noche no me alcanza para descansar. Encuentro un esquema que hace tiempo no había comprendido. El camino del dolor es una línea recta, que pasa por todas las etapas de sufrimiento, pero hay dos desviaciones que aparecen en medio camino: la negación y el sufrimiento. Me aterré cuando vi esas dos desviaciones, ¿sería que en verdad estaba negando mi realidad? No. Al comparar lo que el texto explica, con mi propia vivencia, veo que es una piedra con la que he tropezado, pero mi cansancio me indica que voy en el camino correcto. La otra desviación es el sufrimiento: es el perder el sentido y la razón para llorar. Cualquier razón es suficiente para sufrir, es un estado mental en el que se cae cuando no se quiere recorrer todo el duelo, cuando no se tienen las fuerzas para soportar alguna realidad. Cuando uno se estaciona en el sufrimiento, todo es razón de llanto, de dolor, de sufrimiento. La persona pierde el correcto sentido de la vida, porque lo ve a través de los lentes del dolor. Es un camino que debe retornarlo a uno hacia la línea recta del duelo, ese largo y cruento camino que al final me dará una liberación, pero que mientras la vivo, lloro, me desgasto.

Así, pese a que yo pensaba que ese velorio había sido suficiente para superar el dolor, me di cuenta que había sido sólo una muestra que usaría para colocar al fallecido en mi vida, al fallecido que nunca me avisó que se iría, y que me abandonó dejándome sola, sin compañero de juegos, aquél que no vi en su ataúd, y que tampoco vi que metieran bajo tierra. ¡Qué sufrimiento! ¡Cuanto llorar! Mi compañero de juegos  se había ido hacía años, y tal vez entonces no lo supe despedir como ahora.

La foto de la fallecida de ese velorio que me tiró en mi gran depresión, en mi mente era la del pequeño que solamente tenía 2 años, y ese ataúd grande, café, que yo había visto, era suplido por uno pequeño, blanco que era el del niño que había muerto. Yo no encontraba una forma racional de llorar, de despedir. Mi llanto brotaba enojada, reclamando al mundo o a mi situación por haberme quedado sola, sin mi compañero de juegos, sin ese muñeco viviente que yo tenía día a día para jugar, para compartir mis muñecas.  Aquí Bucay recomienda rodearse de los seres queridos, y racionalizar con ellos el propio dolor, o tal vez contarles la historia de aquello que sucedió. El objetivo es contarlo tantas veces que uno al final ya no llore, ni sufra por ese ser perdido. No hay mejor catársis que hablar y llorar, que explicar al sentimiento por aquello que se vivió, porque ese recuerdo ya murió sin poderlo despedir correctamente.

Cuando hay una actividad traumática en la vida, las neuronas de la amígdala, que son las que reciben esta noticia, automáticamente se mueren, para que el hipocampo no recuerde la escena. El cerebro irracional, no espera a que el sentimiento procese y cierre ese dolor, el cerebro simplemente corta porque no quiere que las funciones corporales se deterioren con el stress de esta vivencia. Sin embargo, el corazón, sí requiere recordar para cerrar.

¡Que manera magistral de cambiar a los muertos!. ¡Que poder tiene la mente humana¡ Tras llorar cerca de 30 minutos, me sentí nuevamente fatigada, pero liberada, pude despedir a mi compañero de juegos,  aquél al que nunca le dije adiós y que me había llevado al atajo del sufrimiento, del llorar eternamente y del vivir en el dolor y no encontrarle el sabor a las pequeñas vivencias del día a  día.

Recuerdo aquel día de noviembre cuando recibí la primera premonición. Cuando releo los símbolos veo que no podía ver más allá me veía triste y desesperada, desconsolada. Una flecha lanzada sin un blanco. El propio dolor es el que no le permite a uno leer correctamente aquello que depara el futuro, porque el cerebro automáticamente lo cancela.

miércoles, 18 de marzo de 2015

HERIDAS DE INFANCIA - PREMONICIÓN 2

2. Herida de infancia - Premonición 2
La premonición de la bronquitis, era sólo el principio de un largo laberinto que me mostraba lo que ahora se me ha presentado. He tocado una herida de infancia, he llegado al fondo de un dolor que hace muchos años me persigue. Es un dolor tan intenso, que no lo puedo soportar. Todo el cuerpo se está descomponiendo: las muelas se rompen, el corazón se pone débil y los pulmones no encuentran cómo respirar.

Las heridas de infancia se llaman así porque durante la época infantil, el progenitor o algún ser cercano ha generado esa sensación en el infante. Son experiencias de dolor que se repiten en la edad adulta, que marcan y que no se quedan en el pasado, sino que generan ideas raíz, hábitos, formas de mirarnos y de mirar el mundo. El progenitor o  hermano castrante que provoca esta proyección de dolor se recrea en el jefe, la pareja o incluso amigos. En esta acción, interpreto que no me quieres, y en mis acciones, llevo a estos representantes de mis progenitores a que me abandonen, inconscientemente provoco para que recibir aquello que no quiero.

Las heridas son rechazo, abandono, humillación, traición, injusticia. Uno puede vivir una, dos o más y pueden manifestarse mezcladas en la edad adulta. Pese a que mi razón es el abandono, aquél que no cerré por mi edad infantil, se manifiesta con características del rechazo. Sin embargo, el abandono es lo que me persigue,  es lo que recibo y es lo que siembro y lo que obtengo en cada nueva relación. Al hacerla consciente y descubrirla me ha hecho caer en una inactividad completa.


He leído, que cuando llega el dolor de infancia, o uno muy fuerte, insoportable, el cerebro quiere recuperar esa felicidad que proporcionaban los endorfinas y xerotonina perdidas, las que dan la estabilidad. Entonces, el cuerpo busca ansiosamente en la comida recuperarlas. Los carbohidratos, proveen un placer inmediato, lo mismo que el chocolate. Entonces va la ansiedad dictando que uno coma chocolate y carbohidratos, tal vez una torta de chocolate sea lo mejor.  También está el alcohol y las drogas, que también hacen el papel de reponer las xerotoninas con velocidad y en apariencia. A veces el ejercicio y el cansancio hacen que la persona desahogue esa pérdida de felicidad, que a través del ejercicio, se busque recuperar lo perdido.

Sin embargo, no hay nada físico que el dolor cure. La persona puede comer y comer, para que al saciarse de carbohidratos, chocolates y alcohol, se encuentre gordo, lleno de grasa excesiva, con una resaca y un llanto que no consuelan, que sólo le hacen hundirse más. No hay xerotonina que se reponga con los carbohidratos, ni que halle en el desahogo del ejercicio. Si buscara recuperar esa felicidad en el ejercicio, puede desmayarse, porque el corazón y los pulmones debilitados por este dolor, no van a responder como normalmente lo harían.

Escucho mi cuerpo, y tras rechazar todos los estimulante de la xerotonina siento mi propia persona. Ese abandono es tan triste, la herida de infancia es tan profunda, tan vieja, tan escondida en los laberintos de mi cerebro, que la única forma de reponerlas es haciendo un ejercicio mental. Mentalmente, es cambiar  las ideas. Mentalmente es buscar el centro sano de uno mismo, es alegar a un poder superior, a un dios, que te puede consolar, a aquello que no requiere del uso del cuerpo que está dolido y no se calma cuando uno intenta usarlo. Es la calma mental, en que uno se relaje, y encontrando aquella parte que no ha sufrido, ponga toda esa tristeza en manos de Dios, la transforme en una rosa y la explote al universo, mientras uno se cierra en una burbuja dorada y rosada.

Un dolor de infancia lo transforma a uno, lo convierte en un ser que nadie quiere tener cerca. Me recuerda al villano de los box-trolls. Un hombre que queriendo departir como amigo del alcalde, perseguía a los aparentes enemigos del pueblo, los box-trolls; el premio sería comer queso. Sin embargo el hombre, cada vez que lo ingería, le hacía tanto daño, que se transformaba en un monstruo. Aquello que más anhelaba como placer, como poder, como consuelo, era precisamente lo que lo convertía en un ser detestable, un ser transformado e hinchado por el queso que le hacía daño.

Ese es el efecto que este dolor tiene en mi, si ingiero carbohidratos y alcohol, me inflo y  me transformo en un monstruo, que por más que busco apoyo en la gente, ésta se me aleja, porque ve en mi un ser horrible, deforme, enfermo por aquello mismo que le podría dar placer, que le da su felicidad: los carbohidratos.

Estando tocada por el abandono, transformada en un monstruo, evitada por todos los seres a quienes yo requiero y en quienes me apoyo, me encuentro aislada, encontrando en mi misma soledad, y en mi llanto, el consuelo que nadie me puede dar. Aislada en mi mente, buscando el abrazo divino, poco a poco intento sanar esa herida que hoy sangra, que hoy me genera ansiedad y deseos de huir, deseos de sacar ese dolor, sin sentido. Esa ansiedad voraz que me carcome sólo con mi paz mental, con mis propias herramientas, el tiempo y por qué no un pequeño relajante, me ayudaran a sanar. Termino descubriendo que la única forma de encontrar paz, es con la ayuda de un ansiolítico, uno que me ayude a ahorrar los pensamientos negros que me tiran al precipicio.

La premonición me mostraba confusión, algo turbio o semi-transparente Turbio es algo que se puede distinguir, sin poderse tocar o percibir, es sólo lo sugestivo o relativo que te da una idea llana y que lleva tu imaginación a volar, sin ser preciso o verdadero. Es sólo e tiempo lo que te da la respuesta.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Bronquitis - Premoción

esa historia es vieja, no me atreví a publicarla porque no le encontraba un sentido correcto. Las lecturas propias dan temor, y mejor guardarlas debajo de la alfombra para que no comprometan. Después vino lo que corresponde a una enfermedad así: El duelo. Cuando hay duelo, no hay claridad mental, todo es ver las cosas negras, es ver  que no tiene sentido lo que uno propone y que además no hay objetividad. Todo se ve feo, horrible, detrás del cristal del dolor, no hay aplauso personal, no hay felicidad hacia uno. Es mejor vivir el duelo sin moverse, para que no haya distracción ni influencia que haga que uno se evada y no se resuelva la herida.


Todo empezaba el 1 de diciembre, mi ansiedad me decía que algo en el futuro me preocuparía mucho. Era una sensación confusa, entre laberintos. Estaba por abrir la puerta del aseo, y de pronto me vino a la mente una imagen extraña, me faltaba el aire, abrí la puerta y entré a ese pasillo que desde la entrada se veía largo. Caminaba con seguridad, porque sabía que detrás de esa pared estaría mi destino. Tuve que detenerme porque no estaba a la vista lo que buscaba, había otro pasillo, y al cabo de éste había otro más. Parecía un baño barroco con alguna sorpresa al final del camino. Claro que al final de esos pasillos laberínticos llegué a mi destino, sin embargo algo no andaba bien, me miré en el espejo tratando de ver aquello que mi angustia me mostraba, mi cara era preocupada pero no había alguna razón especial para verme así, estaba a punto de entrar al cine, ¿sería acaso que aquella película, como muchas otras, me daría algún mensaje? Miré mi mano, se veía borrosa, pero luego regresó a su apariencia normal. Realmente, sentirse mal y observarse con tanto cuidado en un aseo, que generalmente no huele bien, no es lo más agradable, y entonces dejé mi preocupación, tal vez era sólo el principio de una historia que próximamente inventaría, y no había de que preocuparse. Me despedí de mi imagen en el espejo  para nuevamente salir por aquellos largo pasillos por donde había entrado, hasta la puerta que me conduciría a mi siguiente estación. El laberinto era premonitorio de un camino arduo y tortuoso que debería pasar. Yo hacía preguntas ¿cuándo sucede? ¿Quien es el actor? y mi respuesta era en Navidad y era yo la actriz.

Generalmente sucede que es muy fácil leer la vida de los demás, uno puede proyectar el problema de otro y así, ése que recibe la lectura, queda favorecido por demás, pero cuando se trata de uno, no hay manera de verlo, hay demasiadas imágenes que se contraponen, sentimientos que se niegan. En resumen, no hay objetividad cuando la lectura es para uno mismo.

Finalmente aquí me veo, hoy 16 de diciembre enferma de: Bronquitis? Pulmonía? Todavía no lo sé, no tengo antojo de ir al médico a que me diga que no tengo nada, que las placas no arrojan ningún resultado, o algún pretexto clásico de médico que teme dar su opinión personal. Según Louise Hay, las discusiones acaloradas causan problemas en los bronquios, y una gran tristeza y depresión, en los pulmones. Yo estoy teniendo ambos. La tos seca sin flemas y lágrimas en los ojos, el cero escurrimiento nasal, me indican que mi problema es más profundo que simple tristeza.

Mi problema se relaciona con mi vida diaria,  con los resultados que llevo cada día con mis proyectos. Uno es peor que el otro, resulta que he tenido que demandar a dos de mis empleados, y eso me ha provocado descompensación. Debo decir, si no se ha visto claro, que soy un ente emocional, que cualquier decisión tiene que pasar siempre por mi filtro de emociones, que mi lógica racional se cancela mucho cuando se trata de tomar decisiones importantes. Una vez tomada, me duele y tengo que vivir esa tristeza por aquello que era lo mejor. Tristemente, hay personas importantes en cada situación, y no es tan simple desecharlas como si fueran cosas, que también tienen su valor por el mismo servicio que han prestado.

jueves, 30 de enero de 2014

Las Ninfas Seductoras

Cuenta la historia de una mujer que habitaba en los profundos bosques de Sherwood. Esta delgada ninfa vivía de una roca. Todas las ninfas viven en seres vivos, como árboles, agua, pero ésta vivía de una piedra. Su energía la tomaba de la piedra en la que se montaba día a día. Cada noche, en forma de cuclillas se montaba en su piedra, se llenaba de energía para que a la penumbra del día siguiente, con parsimonioso caminar, con lento andar, fuera en busca de sus otras amigas ninfas. Una vivía en un árbol, éste le daba la vida, era milenaria, el árbol llevaba viviendo en ese bosque cientos de años, y su copa no se miraba, tapaba el sol a todos los árboles pequeños, haciendo de este camino junto al que se encontraba, un lugar fresco, frío, pero apacible. Siempre la vida busca la forma de estar, y a su alrededor había pequeños vástagos que funcionaban como cortina para las ráfagas de viento que en ocasiones atacaban este bosque. Esta ninfa era azul. Era la piel necesaria para tolerar el frío de este bosque. Las ninfas originales vivían en Grecia y en Italia  donde el clima mediterráneo, les permitía disfrutar de una desnudez blanca.

Así, la ninfa azul, iba plácidamente por su camino habitual cuando se encuentra con su amiga la ninfa del roble. Esta ninfa era verde. Llevaba el color de la clorofila que albergaban sus venas. Diariamente, azul y verde, se acompañaban en busca de su origen: el agua.

Esa mañana, la ninfa azul se sentía extraña, alguien venía detrás de ellas. El joven distraído había perdido su ruta. Evadiendo su realidad, mirando de un lado al otro, extravió su camino. Iba solo, distraído, seguro en su camino, sabiendo que en algún lugar encontraría quien lo rescatara. El joven distraído era alto y huesudo. Sus carnes eran suaves como el agua, porque siempre había quien lo salvara. El joven de carnes suaves tenía una voz hermosa y centelleante, su voz llamaba a todo aquél que estuviera alrededor. Su amabilidad atraía a todo aquél que él necesitaba para apoyarse. El no tenía la voluntad de salir adelante por si mismo, por eso buscaba a alguien.

En su emoción el joven apuró el paso, al mirar que las ninfas azul y verde iban delante. Amablemente las llamó. La ninfa azul, no pudo evitar turbarse al escuchar su dulce voz. Se detuvo y giró hacia el lugar en que provenía ese hermoso sonido. Miró al joven distraído. Se parecía tanto a otro que alguna vez había pasado por su lado. El joven tomó de la cintura a la ninfa azul, separandola un poco de su amiga, la ninfa verde, la quería para él, no deseaba compartirla con nadie. El joven de carnes suaves, no tenía la voluntad de hacer nada por sí mismo, así, instruyó a la ninfa que lo sacara del bosque, que su destino estaba en otro lado.

Su amiga, la ninfa verde, sintió envidia, el joven de carnes suaves le agradaba, los siguió de cerca y así le arrebató al joven. Él, sin mirar a la ninfa azul, abrazó a la ninfa verde y se dejó guiar, donde ella decidió. Ella con la dulzura de una ninfa, con la juventud eterna de quien no envejece, abrazaba y adoraba al joven,  quien plácidamente disfrutaba de los placeres que la ninfa de clorofila le profería. La ninfa azul, la de la energía de la piedra, seguía su camino. El joven de carnes suaves no le había gustado, le había molestado su órden de sacarlo de allí. Sin embargo, de refilón, de una mirada discreta observó a su amiga, la ninfa verde, disfrutando de gran placer con el joven huésped, sintió envidia y decidió regresar y acercarse a ellos. Ella también podría disfrutar de este festín, había suficiente para todos. Así, él con su hermosa voz la seducía y ellas con sus texturas ninfales, con sus cánticos naturales, dominaban al joven.

Él no podía quedarse allí. Rompía la naturaleza. Su presencia hermosa corrompía la armonía siempre celestial de este frío bosque. Era necesario continuar el camino, pero el joven de carnes suaves, las tenía a ambas y no parecía querer moverse de ese cómodo lugar. Su idea inicial de salir de ese bosque, estaba olvidada, él de pronto se sintió parte del bosque, pero metía su energía pesada, su energía inmóvil. La ninfa azul debía irse con su amiga la ninfa del agua, requería humectar su piel, ya seca por el tiempo que llevaba en tierra. Lo mismo le sucedía a la ninfa verde, su clorofila se secaba, su piel ardía y el joven, no parecía tener intenciones de moverse.

Para este momento, el bosque había despertado, las ninfas verdes, azules y amarillas parloteaban por el bosque y se maravillaban de la hermosa armonía que armaban el joven con las dos ninfas. La ninfa azul volteó a mirar a sus amigas ninfas que miraban y pasaban de largo, como si aquello que miraban era lo más natural. Había una ninfa roja, ella bajaba a veces de las montañas, ella volaba, y podía transportarse a mayor velocidad. Miró con cuidado aquél trío y con fuerza rompió esa armonía. Ella miraba cómo sus ninfas se transformaban en su elemento. El joven de carnes suaves, las disfrutaba, las seducía, y ellas, secándose, se tornaban en piedra y en árbol. Ya no eran más las hermosas jóvenes frágiles, límpidas. Ya no eran las ninfas gráciles que día a día seguían su necesitado camino para llegar al agua. ¿Qué hacer? ¿Cómo romper aquél delicioso placer que las estaba perturbando? El elemento externo las estaba lastimando, pero ellas no parecía molestarles. Ellas daban su esencia con tal de recibir las bondades de el joven de carnes suaves.

La ninfa roja era justa, era consciente, ella también quería festín, pero también amaba a sus compañeras ninfas.  Su justo pensamiento férreo como las montañas que eran dueñas de su espíritu, sus acciones altas como lo es subir una montaña, su personalidad musculosa, se decidió a atacar: "Joven de carnes suaves" se acercó a su oído con voz trémula, necesitamos agua, queremos que nos acompañes hasta el lago, donde todas nosotras podamos hidratarnos y darle a nuestra hermosa piel la felicidad que ella necesita. Vamos acompáñanos a las tres al lago." El joven de carnes suaves rojo de emoción se puso de pie. Sus pies temblaban, la pasión que las ninfas le habían dado no le permitían ponerse en pie. Lo intentó nuevamente, pero sus músculos suaves, no tenían la voluntad de llevarlo donde ellas, sus ninfas seductoras, pudieran sobrevivir. "Inténtalo nuevamente", le dijo la ninfa colorada "cárgalas hasta el agua, donde ellas puedan revivir". El joven lo intentó. Al no poderlo hacer, se dejó acariciar por la ninfa azul, cuya piel rasposa, le hizo brincar. "¡Quítate, mujer de piedra!, ¡me haces daño!" gimió el joven con voz déspota. Todo el bosque se volteó en su contra, sus ninfas amigas estaban muriendo por su causa, y él era incapaz de sacrificar algo por ellas, más aún, las criticaba por su misma esencia.

La ninfa del agua acudió en su ayuda, inhundó el bosque para permitir que sus amigas pudieran vivir. El joven sintió miedo, su único apoyo era ahora su enemigo. El no había mostrado humanidad al criticarlas por su misma esencia, el había sido un ente frío invasor, un ente amargo, egoísta. Él un ente distraído que el azahar lo había llevado hacia ese hermoso paraje, se miraba un ser disminuído, frágil, un ser cuya presencia deshacía lo existente. No era aquél que aportaba para beneficio de todos, era un ser dependiente, sin carácter ni voluntad, un ser a quien el miedo lo había hecho una sanguijuela que lo hacía terminar con aquello que tenía enfrente. Él un hombre fuerte, bien parecido, con hermosos dones, no era más que un ente destructor de la armonía.

File:Nymphes dansant (painting).jpgLas ninfas humedecidad por la ninfa del agua, disfrutando de la inhundación del bosque, se incorporaron, descubrieron el miedo, conocieron el temor de morir por nada, y se aferraron a la vida. Abandonaron al joven a su suerte. Otras ninfas se acercaban, pero la ninfa colorada, guardaba el lugar, no permitía que nadie se acercara, ya conocían al joven de carnes suaves, que no hacía nada por sí mismo, que comía ninfas y en ellas se apoyaba. Sabían que el joven no se movería a buscar su propia vida, se quedaría esperando a que alguien viniera a rescatarlo....

Ninfas danzantes