miércoles, 12 de noviembre de 2014

MALEFICA: EL PODER DE UNA CHICA

Cuántas veces pienso lo que se nos presenta en la vida y por qué nos hace impresionarnos. El otro día miraba la película de Maléfica. Que maravilla de película, esta actriz te envuelve con su actuación, con su ternura infantil; a través de la película, vas comprendiendo la razón de su comportamiento. En el cuento original, uno no comprende por qué el hada mala está enojada con los reyes, ni tampoco por qué no la han invitado al bautismo. Simplemente es Maléfica una persona detestable, que se opone a la felicidad de esos reyes, y como ser maligno de que está hecho, vive sembrando el mal, vive oponiéndose  a todo aquél que quiera ayudar a su más férreo enemigo, no permite que nadie apoye a ese rey, que por alguna razón ella ha decidido perjudicar. Por ejemplo cuando el príncipe Felipe va al castillo a buscar a la princesa, todas las pruebas que le pone y la gran ayuda  que recibe de las tres hadas madrinas.

Aquí encuentra uno la razón de ese enojo, una jovencita engañada, una chica ingenua, que pese a ser hada, tiene corazón humano y al igual que una adolescente de 16 años humana, se ilusiona con el primer beso y con los sentimientos que a éstos arroban. Aquí la jovencita, vive enojada porque el chico le ha abandonado, y después de adulta, traicionado. Es en ese momento de la traición, cuando ella espera el momento a poder vengarse y el tiempo se lo da, cuando el joven rey, tiene a su primogénita.

Es lindo ver cómo la pequeña princesa, con su encanto, conquista a la malvada, con su ternura infantil, hace que Maléfica la cuide, la proteja, la vuelve inmune a ella, su maldad no es la fuerza que era con la venganza, aquí es la inocencia infantil, que sólo depende de un adulto que lo cuide, una pequeña que con sus propias armas, doblega a la malvada y sus planes de terminar con ella.

Algo que me llama la atención, es quitarle la fuerza al hombre. El feminismo, ha hecho añicos al machismo. Esa fuerza poderosa que Disney le había aplicado a los príncipes, sobre que eran hombres rectos, firmes, decididos y honestos, se ha transformado en seres convenencieros, serviles, abusivos y las mujeres son las que tienen todos los dones que antes tuvo el príncipe. En la película de Valiente, Mérida es la fuerte y los príncipes unos chicos flacos, sin potencia.

En cada película que meten príncipes y princesas, muestran personalidades tan tristes, tan irreales. Es verdad que la desintegración familiar ha convertido a los chicos en seres más débiles, que no confían en los hombres porque son, en general los malvados que abusan de las mujeres. También es verdad que el machismo hizo añicos a la mujer y la dejó en el ultimo rincón del maltrato y la tristeza. Sin embargo, me parece que ahora el feminismo está haciendo lo mismo que hizo el machismo en su momento, intenta terminar con los hombres y su fuerza viril.

Yo en mi simple pensamiento, creo que no es justo lo que se hacen el machismo y el feminismo, que ninguno de los dos tiene razón. Cada uno en sus características, tiene cualidades irremplazables, que ni una mujer por más fuerte que sea, puede hacer trabajos físicos pesados, ni un hombre por más delicado,  puede entender el corazón de un niño lleno de ternura y bondad, de inconsciencia y creatividad. Hay cualidades, únicas en cada género, que ningún otro lo puede reemplazar. De nada sirve un hombre oprimido por una mujer, porque éste no se va a desarrollar como le corresponde a su carácter, ni tampoco una mujer maltratada por el hombre, abusando de su debilidad emocional.

Me ha gustado mucho Maléfica, sin embargo siento que es la antítesis de la Bella Durmiente, porque al igual que el uno santifica a los hombres, la otra lo hace con las mujeres, sin ponerle su cualidad intrínseca, característica de su género. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

FISICA CUÁNTICA Y ESTADO MAGALLANES

Al empezar cada día reviso mi persona, verifico si todo está como yo lo deseo, como a mi intuición le corresponde. Así recuerdo lo que el autor de "deja de ser tu" describe en su libro sobre el estado mental de cada quien. Dice que si uno hace bien la meditación y se acomoda de la forma correcta en el mundo, no habrá situación ambiental que haga que cambies ese estado mental.

La física cuántica en el ser humano dice que éste es sólo energía,  la cual se puede modificar de la forma que uno quiera.  He estado observando, en mi propia vida, nada que ver con los grandes meditadores occidentales, o los que tienen mucha experiencia en este campo, y lo que he notado es la sincronicidad de calma. Por supuesto que hay días en que el mundo exterior, me dice que me despierte, que hay un asunto importante por resolver, que hay una zancadilla que me quieren poner, ahí mi sincronicidad es todo desorden es todo desarmonía, ruido, no hay concentración capaz de meter a la vida. Sin embargo si no hay ningún problema ajeno a mí que resolver, todo es calma, la sincronicidad es de felicidad, de ayuda externa, la gente me ayuda, me acompaña. Es precioso cómo si uno ha conectado correctamente la energía, ésta funciona para uno, como uno desea.

Otra forma de comprobarlo, me ha llegado ahora que estuve en El crucero Austral. Es en definitiva toda una experiencia mística. Como no hay nada que hacer,  uno se desconecta completamente y entra en un estado de paz o de aburimiento según uno quiera, pero yo había decidido  estar tranquila. Todo empieza cuando uno aborda el barco, te avisan que durante cuatro días, no habrá teléfono, si, no hay señal telefónica, y qué hablar del wifi, eso es para el mundo, no para ese lugar apartado. Cuando uno entra al Estrecho de Magallanes, lo único que ve son montañas, algunas nevadas, algunas áridas, o alguna más con arbolitos pequeños, el clima de la tundra hace que la naturaleza crezca muy lentamente, que la naturaleza viva discreta a su paso, sin gran exuberancia. el agua va calma, como un ancho río con pasadizos y salidas  a través de la cadena montañosa que de pronto se corta. Así pasa una hora, y pasan dos, y pasan tres, y fuera de las actividades distractoras de almorzar, conferencia y dormir, no hay nada más que hacer. En algún momento, hay expedición de flora y fauna.  Wow! quien dijera todo lo que hay que aprender en un campo de hielo, que haya tanto que saber en un espacio donde alguna vez sólo había hielo y nada de agua, sólo había tierra y agua, cubierta por hielo y glaciares.

Toda la combinación de otra rutina diferente, sin tecnología, sin ciudades que conocer, con gente de otros países con la misma curiosidad de cultura general que uno tiene, en el barco, genera un estado de paz, un estado de desarrollar las células positivas, hacer conexión de los genes correctos para que la vida funcione con felicidad, sin estrés.

Dice el libro que uno al repetir rutinas negativas, tener pensamientos contradictorios y desagradables una y otra vez, refuerza que ciertos genes y células se conecten, estamos hablando de energía, de situación etérea, de aquello que no se ve ni se conoce, de aquello que sucede sin que nuestra vista o nuestra respiración se percate. Son las conexiones sutiles que van formando la personalidad de cada uno, y que al vivir el día a día van haciendo aquello que somos.

Yo iba abierta, con mis ejercicios y mi rutina claros sobre la calma y la felicidad, y el día de hoy, lo que vine a aprender fue que al haber estado en ese lugar y recordar los paisajes, mi estado de stress, desaparece, y puedo enfocarme en lo importante. El asunto aquí es que uno pueda desconectarse, logre entrar en ese mundo de nada, de no tecnología, de pingüinos, cormoranes y guanacos, y entonces  le ayude a desconectarse de aquello que a uno le agrede, de aquello que es nocivo para uno y que no lo sabe. Uno quiere vivir en la felicidad, y es algo imposible, el cerebro no lo permite, el cerebro necesita emociones y concentración, traducido en  lo que ya conoce  porque es lo que ya le enseñamos. El cerebro interpreta este estado de calma como de el que está enamorado, o drogado. Sin embargo, al final del día, cuando uno ha confrontado los deberes, y el estrés que esto conlleva, al dormir, nuevamente se conectan los genes positivos, las células de felicidad, y nuevamente uno medita, y refuerza lo positivo, lo hermoso, lo feliz lo que a uno le genera estabilidad. Acostumbrando al cerebro que la calma es emocionante, que la calma no es la droga excesiva de las endorfinas y xerotoninas en exceso, que eso no es malo, sino es lindo, éste va cambiando y se habitúa a no producir  aquello que nos hace enojar que son otras sustancias que contraponen las xerotoninas.

Yo he hecho un tótem, me encontré un paisaje parecido al de las montañas de Tierra del Fuego, le he colocado algunas fotos, y así, al verlo cada día, recuerdo ese hermoso momento y me transporto al estado Magallanes, al estado de calma que mi vida necesita. Este estado me sirve para estar alerta, para entender mi intuición, para funcionar en mi día a día, en mi rutina y mis obligaciones. No estoy tirada, ni sentada en flor de loto mirando árboles, estoy viviendo, con la presteza y la certeza de quien no se equivoca. 

jueves, 30 de octubre de 2014

ESTADO MAGALLANES.

En este día la vida me sonríe, en este día la calma es mi guía. Todavía vivo de subida, todavía permanezco en ese crucero en Tierra del Fuego, mirando montañas, mirando picos nevados, glaciares y naturaleza incipiente. Vivo con la felicidad de quien tiene todo resuelto, de quien confía en que Dios está con ella y no tiene nada que lo preocupe. Es ese estado que uno no quiere dejar más, que uno quisiera que permaneciera por siempre, como un activo fijo, sí es posibe lograrlo, pero ¿a qué precio?

Es entonces cuando siento tu mirada, cuando en mi loco deseo busco algo que me acerque a ti, algo que mi mente consiga para que tu persona esté mas cercana a mi., quiero acercarme a tu persona quiero permanecer cerca de ella, pese a que se que no estás, pese a que se que estás muy lejos, en tu espacio vital, en el espacio en que nada te hiere, que no te encontrás expuesto, allí donde hay que acercarse.  Quisiera vivir allí, en todo el tiempo, en cada momento, pero me percato, que es inútil y fútil mi intento, porque mientras más me acerco, más te proteges, no se trata de mi, se trata de vos, se trata de un lugar de seguridad donde te encuentres a salvo, donde no tengas que agobiarte y que tu conciencia, así tranquila permanezca, aunque tu deseo y tu cuerpo vibren en otro sentido. Ya he sufrido con tu ausencia, ya he sufrido con tu lejanía, y no tiene sentido traerla a mi. Yo sé que lo conseguiría, mas ¿por cuánto tiempo? ¿Cuanta energía me robarías al hacerlo? No tiene sentido, te dejo ir, dejo tu energía para que sola, sin esfuerzo, sin oponerse a tu voluntad, sin intentarlo con todas mis fuerzas, sólo se de. Sin esmerarme a que estés aquí, te suelto, sabiendo que  no estás, sabiendo que  te mantendrás en tu espacio aislado para tu seguridad para tu vida que nunca cede, que nunca se acerca que lejos permanece.
Así es como quiero permanecer, así en ese estado de ingravidez, en ese sentido de quien vive encantada y perdida, donde nada me puede dañar, ni nada me puede dejar expuesta porque el estrés trae reacciones desagradables para mi, reacciones que me recuerdan que ya no estoy en ese hermoso y relajado lugar, sino que estoy en mi rutina, en mi diario vivir, donde aquél pensamiento ya no va.

Dicen los neurólogos que el cerebro va archivando todo lo pasado, aquello que alguna vez fue hermoso y delicado, aquello que alguna vez nos consternó los sentidos, se queda en el pasado, en aquél espacio que no es presente, que igualmente no sube la xerotonina, ni la  oxitocina. Todo lo presente hermoso, se queda en el pasado, aunque yo no lo quiera, aunque yo me esmere en que sea diferente, mi cerebro manda a todo el cuerpo. Mi corazón, por más que tenga decisiones, no puede contra el mazo del cerebro que  sabe lo que es mejor para todo el cuerpo, para mi bienestar.

Así, doy un paso al pasado, y  un escalón arriba me separa de él. Por más que yo quiera y me esfuerce por permanecer, allí, donde mi menta flota ligera, donde mi felicidad respira controlando todo el terreno, mi presente me dice que no es posible. Yo intento, con todas mis fuerzas, con todo mi ser, comerme ese paisaje relajante, ese estado para que permanezca en mi día a día, para que aún viviendo en mi vida rutinaria, pueda controlar el estado de ánimo que me  pone mal y que en otro momento me fue muy agradable. Yo en mi rutina diaria, intento permanecer en estado Magallanes, en estado relajante metida en un crucero en una porción ínfima del mapa terrestre.

sábado, 11 de octubre de 2014

SANTIAGO DE CHILE: UNA FUERTE EXPERIENCIA

Finalmente en Chile, aquí mirando la cordillera, en tres horizontes, aquello que limita y no permite ningún cambio, la modernidad de los edificios  que resumen a toda la población en un espacio reducido, y algunos árboles que intentan dejar algo del origen de lo que fue este lugar. Intentan dejar algo de frescura y área verde donde sólo debería haber  edificios, mayor ganancia para algunos. Sin embargo los límites de su cordillera, les recuerdan sus orígenes, su influencia germana que se refiere al orden y a la armonía, la incapacidad de hacer algo correctamente  sin necesidad de salirse de los límites latinos. Es todo en uno, es una ventana abierta, mostrando la primavera, el calor de un clima que se espera ardiente, y la cerrazón de aquello que no se puede cambiar, de aquello que debe aceptarse, porque así fue decidido.

Yo he llegado distraída, con la predisposición que me dieron:  "cuando vas de viaje,  hay que tomar pastillas de energía, para que  esté uno despierta, que esté una al tiro sin que alguien te vea la cara". Así, en cuanto me he instalado en el hotel, y notar mis deficiencias, me he recordado mis células chilenas, y de habla inglesa, todo aquello que me hiciera funcionar correctamente como local, en el ambiente a que he sido llamada; es tan importante que tus movimientos sean como del lugar. Sin embargo, me ha sucedido lo que nunca: me han robado la cartera. Un carterista especializado, me ha dado una nalgada, yo pensaba que era mi bolso que al movimiento me había golpeado, mi guardia baja no me permitió mirar más allá de lo que era mi imaginación. Sin embargo al intentar pagar, me he descubierto despojada de aquello que hacía unas horas, yo tenía en mi poder. Cuanta tristeza, yo siempre tan segura por la vida, siempre imperturbable, todo controlado, al recibir genes chilenos, me robaron. En el shopping, los guardias y la gente a la que preguntaba, todos ponían cara sin expresión, tal vez sea algo común, pero me hicieron creer que no lo es, su expresión era parca, simple, seria, como quien intenta dar tranquilidad a su interlocutor, o sea yo. Sólo me pregunto ¿qué tan común es que a una chilena le quiten la cartera de su bolso? ¿Estaría yo tan distraída que me vi presa fácil? Tal vez al atraer la seguridad de un local, mi persona guardó las antenas que un extranjero  lleva en cualquier lugar. El de mirar alrededor, y estar alerta. Sin embargo, yo no estoy acostumbrada a estar rodeada de gente, de salir en grupo, cambiando de un lugar a otro, esperando darle gusto a todos. Tal vez el hecho de estar en un espacio al que no estoy acostumbrada, me haya bajado las antenas. No es el adquirir seguridad de local, es el estar en un ambiente ajeno a mi seguridad. Mi seguridad es ir sola o con mi familia, yo estar al pendiente y que estén al pendiente de mi, un intercambio de miradas, que aquí no había, porque eran todos extraños a este lugar. Tal vez fuera yo la más segura, pero su compañía e incertidumbre bajaron mis antenas.

De pronto tengo que ir al baño, la manifestación más simple del miedo me tomó, y lo más básico de control se relajó. No pudo guardar lo que debe, lo que acostumbra, lo que le da seguridad. Mi cuerpo ha quedado expuesto, ante lo inevitable, el saber que la incertidumbre de un líder distraído, se me ha pegado, me ha traído la mala suerte de verme vulnerable y más simple víctima.

El ladrón respeta a los hombres viejos, pero no a las mujeres, piensa que un anciano es para cuidarse, y que  la chica que está con él, está tranquila porque se siente protegida por él, y por default la siente y la sabe vulnerable. No es el grupo lo que me bajó la guardia, es la visión del ladrón, que sabe que si el líder abuelo, no está al pendiente, le pasa la incertidumbre al ente más vulnerable del grupo, aquél que el menos respeta. Era un hombre joven  que está molesto con su madre a quien le tiene mucho enojo y a quien está acostumbrado a sacar la plata.  Un joven introvertido y observador quien su abuelo ha sido una figura importante, y a quien respeta, por lo que son las mujeres que lo acompañan, quien merecen su atraco.

Mis historias creativas solo sirven para darme tranquilidad, para mostrarme que siempre hay alguien adelante de mi, que aunque yo esté segura, tengo que compartir aquello que me sobra, aquello que tengo para mi. Aquello que he perdido debí regalarlo con desapego, desear que esa plata que se me ha hurtado,  se le haya dado un buen uso, y que yo no me quedo más pobre, sólo me da la oportunidad de encontrar el motivo de mi desvelo, para seguir adelante, compartiendo lo poco o mucho que pueda tener. Tal vez, sea un recuerdo de mi año 8, el año de recoger frutos, de compartir los frutos remunerados de mi ciclo de laburo que está por terminar. El año 8 es sólo de recibir plata, y efectivamente, la he recibido, y es para mi bien, compartirla, aunque sea obligada.

martes, 30 de septiembre de 2014

EL MOLINO DE VOLENDAM

Esta mañana ha sido especialmente difícil, me estoy acostumbrando a  sentirme sin un apoyo o sin mirar un camino directo. Así la reacción más lógica es la de sencillamente es ir enojada por la ruta, aventando el auto y solicitando el paso porque las cosas no son como uno espera, porque por más que uno se esmere, no hay vuelta para ningún lado, no hay camino opcional hacia otro sentido. ¿Por qué? ¿por qué por más que intento cambiar la ruta, el final tiene la misma cara?

La sincronicidad no se dejó esperar, de pronto me encontré con un accidente, dos mujeres detenían el tránsito, sus autos habían impactado y la una, desesperada le exigía, le demandaba a la otra la razón de su mal manejo, la razón que la había hecho que se accidentaran. Finalmente el enojo se dispersaba, pero más sincronicidad me mostraba el mundo que estaba atrayendo hacia mi, más mujeres enojadas, que manejando en sentido argumentativo, iban por la ruta, resaltando y llamando la atención de la policía. Ahí he comprendido la importancia de la sincronicidad. Cuando me he levantado molesta, enojada, colérica, he visto mi actitud proyectada en la sociedad que me rodea. He visto que tristemente, nadie gana al uno salir colérico al laburo, al uno poner un pie enojado en el mundo, el mundo sólo regresa lo que uno siembra, y por un sólo minuto o un par de horas, me ha mostrado aquello que he sembrado.

Yo sé que es complicado que alguien que me lea, comprenda a qué me refiero, porque no ha estado en mi auto conduciendo conmigo, ni tampoco ha visto con mis ojos, ni ha comprendido con mi cerebro aquello de lo que hablo.

Cuando el mundo vive en armonía conmigo, es sencillo que lo único que yo vea y lo único que detenga mi caminar y mi certeza en mi camino, sea solo como una película que me acompaña poniendo ejemplos de cada cosa que voy viviendo. El mundo alrededor, sólo me muestra lo que sucede cuando voy en cierto estado de ánimo. He visto, como en una película, aquello que he provocado.

Cuán distinto es cuando salgo feliz, salgo tranquila, salgo contenta, cuando el frío de la primavera me muestra que sólo en constante movimiento, conseguiré llegar salva a mi destino. Yo sé que esto es uno de tantos clichés, pero si todos los días sumo una sonrisa, el día que vea una lágrima, me disgustará de tal forma, que me llevará a buscar nuevamente la sonrisa.

Sin embargo, a veces esa sonrisa puede ser falsa. Porque aunque el sol brille, aunque mi sonrisa me ayude a caminar con mayor tranquilidad, y calma, eso no esconderá la triste realidad que me ha hecho amanecer enojada, molesta, angustiada. Esa realidad no me ha amanecido, no me ha seguido. No he visto una mujer llorando desconsolada, tampoco un hombre molesto porque no ha cerrado el negocio que esperaba, nada de esto ha sucedido. La sincronicidad sólo me ha llevado a la agresión, que es sólo el disfraz de la impotencia, de la tristeza de caminar sin conseguir, que aquéllo con lo que más lucho cada día, se mueva. Mi punto es el siguiente, mi actitud es la que ha hecho sincronicidad, más no mi realidad. Aquella realidad que cada día me acecha, no aparece en sincronicidad, el laburo diario, la carga diaria, ésa no se manifiesta. ¿Será que es sólo un camino? ¿Será que el destino final es muy diferente a lo que veo en la diapositiva que el día de hoy me está mostrando?

Esto es serio. La sincronicidad siempre me muestra una película, un camino de mi realidad, sin embargo hoy no la veo con esa claridad. Tal vez sea sólo una estación en el camino, o una razón, algo que tengo que aprender, pero no es real,  por eso no se muestra como tal. Quisiera saber cuánto tiempo durará esta batalla.

Cuenta la historia de un molino de viento, era Volendam, Holanda, aquellas hermosas planicies soleadas, ventosas, aquellos espacios eternamente planos, llenos de esa simple vegetación tan acuática. Volendam y el molino vivían juntos, el molino sacaba el agua que inundaba la ciudad. Las lluvias constantes, subían el nivel de las aguas del mar, de los mantos acuíferos y la única forma de mantener la ciudad seca y funcional, era usando un molino como éstos. Sin embargo, no todo era felicidad para el molino, éste envejecía: el tiempo y las temperaturas diversas, lo mermaban, primero las partes metálicas, no hay salvación para éllas con el viento salado del mar, con frecuencia se lo daba mantenimiento, los rulemanes seguían girando, dando lugar a que el trabajo se realizara. El molino se acababa, ahora ya no sólo eran las partes metálicas, ahora era también su sostén. Era un viejo molino de aquellos construidos con el nacimiento de Holanda. Sin embargo su trabajo no moriría. Ahora se había descubierto que su fuerza podría generar electricidad eólica e hidráulica, ahora su trabajo no era sólo de salvamento, su laburo era de apoyo y ayuda. Fue cambiado el viejo molino, fue construido uno en imitación a este hermoso y antiguo un emblema conmemorativo, pero en su lugar, fue suplantado por uno moderno y fuerte; por uno actualizado que hacía el laburo de tres de estos antiguos, así, la ciudad de Volendam podría seguir produciendo la subsistencia para todo el país. Todos ellos dependerían de la fuerza energética que esta ciudad proporcionara. De ese molino viejo por funcionar correctamente, por ser el motor para un desarrollo sustentable, que le dio iniciativas a muchas otras ideas a partir de la idea de un antiguo habitante que buscaba el bien para su ciudad.

Es una vida.

martes, 16 de septiembre de 2014

PREPOTENCIA: LA LEY DE HERODES

Hoy me descubro triste, un día más en que no  puedo disimular que la tristeza me está llevando. Al observar la razón, veo que no hay más que la falta de escribir. Vivir en un año 8 no me inspira para escribir, sólo me dan ganas de hacer otras cosas, de crecer de otras formas, pero no me da deseo, o tengo estímulo para escribir. Sin embargo es muy difícil no hacerlo, el escribir le da alas a mi espíritu, le da emoción a mi vida, le da placer a mi existencia. Ha tantas cosas que la imaginación y el autocontrol consiguen, tantas otras que la autoprogramación realizan, es el ver que hay motores muy poderosos que el cerebro enciende, y sin embargo, no me llenan de felicidad como el plasmar mis pensamientos en un papel.

Pero ¿Qué me está provocando esta tristeza? La prepotencia. De pronto me enoja ver cómo un presidente cambia las reglas, se enriquece con los impuestos, y el pueblo acostumbrado a recibir cosas lindas de su propio trabajo, de su gran esfuerzo, de pronto, ve mermado todo eso que se había logrado. Me recuerda una película mexicana, "La Ley de Herodes" que estuvo mucho tiempo prohibida en ese país. Habla de un presidente municipal que llega a un pueblo perdido en algún estado. Es un lugar abandonado, tanto por sus habitantes, como por sus gobernantes. Él viene a querer hacer cosas, pero nadie lo apoya, pide dinero, y nadie da nada. Finalmente decide poner en prácica la constitución, viene a poner orden según las leyes del país. Empieza a cobrar coimas e impuestos extra a cada ciudadano.  El resultado es que en vez de que el dinero se aplique en beneficio de la ciudad, de mejorar el estado de abandono del pueblo, el hombre se enriquece  más y más. Hace negocios con algunos importantes, mata a los que quieren justicia.

Cuando él había llegado a este pueblo, él venía con una esposa que lo apoyaba, que estaba con él en todo momento. Él como persona, era noble, amable con la gente y de carácter gentil y generoso. Al final de la película, el hombre se vuelve prepotente, abusa del poder, se burla de los buenos y bien pensados. Su esposa, por otro lado, encuentra un amante, ya no lo respeta ni lo apoya. El pueblo donde él rige, sigue abandonado, pero él muy rico con todo el dinero del pueblo.

Yo me encuentro del lado del pueblo abusado, del lado de quien, haciendo lo que debe, no encuentra justicia social, ni apoyo moral. Quien no encuentra razón para luchar por una vida mejor, sabiendo que ese gobernante prepotente se llevará todo, sabiendo que aquello que consiga y por lo que luche, sólo se irá a la basura porque alguien más se beneficiará de ello. Mi tristeza tiene razón de ser, mi tristeza tiene una vigencia. Sin embargo pienso ¿qué sentido tiene salir de ella, si al lograr estar feliz, me encontraré en este régimen abusivo? Tal vez a este presidente abusivo le de una enfermedad letal, tal vez le de cáncer, o tal vez le dé un síncope que lo deje idiota, pero su prepotencia prevalece, su preptotencia hace que yo no tenga deseos de lograr algo mejor para mi futuro, mi supervivencia y mi superación. Si yo consigo uno o diez pesos, con mucho o poco esfuerzo, mejor consigo uno sin esfuerzo, pero yo sé que esta falta de esfuerzo, mañana me perjudicará, mañana no me proveerá mi sustento, y si tengo diez, que mañana me ayudarán a ello, hoy se los llevará la prepotencia de un presidente que sólo piensa en cómo arruinar al pueblo para su beneficio personal. Vivir en la tristeza sólo me afecta a mi, pero vivir en la alegría  hace que el prepotente presidencte que dirige mi país, se quede con aquello que estoy laburando, con aquello que mi propio esfuerzo me ha dado.

Ya me siento más feliz, por lo menos estas líneas me quitarán la gripe en la que he caído, y el desánimo que maneja mi diario vivir. 

martes, 9 de septiembre de 2014

MEMORIAS DE UNA GEISHA

Acabo de terminar un libro nuevo para mi, "memorias de una Geisha" es uno muy antigüo, yo diría ya es un clásico, porque pese a que es una historia de la segunda guerra mundial, todavía sigue vivo, aún habemos mujeres interesadas en leerlo. Tristemente lo he terminado, y me quedo abrumada, porque nuevamente el personaje me ha conquistado, me ha introducido hasta toda su intimidad y, ahora que ya no está en mi día a día, de pronto extraño toda la historia, toda la emoción que ésta me despertaba. La curiosidad diaria de pensar en qué seguiría la historia y cómo resolvería la japonesita la situación en que me había quedado.

Debo confesar que  la razón que lo inicié, fue por curiosidad cultural. En el mundo occidental no veo la razón de que una geisha venga a entretener a los maridos. No me da ningún razonamiento lógico el que una mujer muy suave y delicada, pueda tener el don de bailar, tocar música, y además servir sake con tal delicadeza que pudiera ser más importante que la esposa. Por supuesto que siempre hay quien se encuentra su amante que le proporcione estos favores, pero no existe esta cultura de aceptar a otra mujer que venga a hacer las veces de animadora, de algún marido aburrido en casa.

El autor, conviene en que la persona que le dictó el libro, le pidió que antes de publicarlo, pasaran algunos años, para dar tiempo a que murieran todos los nombrados en el libro. Tras leer toda la historia y en la última página, al final de éste dice que los personajes no existen, y que todos lo ha inventado él, que no hay tal geisha Sayuri y que sólamente su amiga japonesa geisha, le ha ayudado a escribir la forma correcta de mirar a una geisha.

Sin embargo, yo no estoy de acuerdo ni le creo nada, yo, tras leer el libro y meterme en él, creo que la japonesa le ha dictado el libro y algunas partes, él las interpreta en su forma occidental, y las acomoda en la forma novelesca. El libro tiene tantos adjetivos tan creativos y femeninos, que me parece casi imposible que un hombre pueda describir con tal precisión atractiva. La cultura japonesa, tiene el don y la paciencia de colocar los adjetivos correctos y pertinentes a la frase que desea expresar, porque ellos son así. Los orientales, tienen la paciencia de observar una flor del cerezo día tras día, hasta que éste florece. Tienen la paciencia de caminar en silencio con parsimonia tal, que a cualquier occidental nos puede enervar.

El uso de adjetivos es tan delicada y deliciosa como la que sigue: "yo nací en Yoroido, en una casita de puntitas. Estaba casi por caerse del risco, toda inclinada como asomándose, esperando que alguna ráfaga de viento la empujara y le quitara el equilibrio". Todo su trabajo es una metáfora tras otra,  metiendo toda la emoción en la explicación de cada suceso.
Mi interpretación del libro es la siguiente: El Sr. Arthur Golden vivía en Nueva York, y un día conoció a Nitta Sayuri. La mujer japonesa, llevaba un kimono. Ella esperaba en una esquina a la misma hora en que él todos los días pasaba por allí. Un buen día el destino lo llevó a hablarle, y fue así como ella lo invitó a su casa de thé. Ella, hacía varios años había venido desde Japón a Nueva York, con la emoción de poner una casa de thé como las que ella conocía y atendía en Japón, pero que las circunstancias la alejaron de ella. Fue así como la curiosidad lo llevó al autor a la casa de thé, donde él encantando encontró no sólo a Sayuri, sino a otras muchas geishas sirviendo thé, sake y algunos platos japoneses. Las admiraba bailar sus bailes tristes, al sonido del shamisen; la forma delicada de mover su cuerpo y manos. Todas ellas, bellas y como muñecas delicadas, atendiendo y contando historias para su diversión. Fue tras varios años, de conocerla que él viajó a Japón, buscó Gion como se lo habría contado Sayuri, y para su tristeza, no era lo que él se había imaginado tras las historias de ésta. Sin embargo, él no podía quedarse con esas historias en la mente, era menester ponerlas en movimiento y fue así como Sayuri le dictara el libro. Ella con su imaginación siempre infantil, le describía todos los hechos con lujo de detalles, con aquellos que a él sublimaban y transportaban a Gion.

Es maravilloso, cómo describe  ella las cosas, "su padre era un hombre mayor, y su madre estaba agonizando desde hacía algunos meses. Ella iba y venía desde su casa en el risco hasta el pueblo que quedaba a algunas millas de distancia, pese a ello, ella, como pequeña de 7 años, no le quedaba más remedio que hacer ese trabajo. Había una fábrica que envasaba la pesca de Yoroido, y cuenta que había un señor Tanaka que a ella le llamaba mucho la atención. Tal vez era su caminar, o sus cejas levantadas, pero a ella le gustaba mirar a ese hombre cada vez que podía. Un día éste, señor Tanaka, la encuentra en mal estado, y la lleva a la pescadería a revisar, allí la conoce y la descubre inteligente y divertida; su forma de hablar, de describir su casa y de mostrar la forma en que ella veía la vida, lo conquistan y lo hace pensar que él puede ayudarle a esta pequeña a encontrar una forma de vida más feliz que la de un simple pueblo pesquero en Japón. Él le explica que cuando su mamá muera y su papá después, nadie podrá cuidar de ella, y le hace pensar que él la adoptará, a ella y a su hermana. Sayuri, que entonces se llamaba Chiyo, confiada, acepta todo lo que proviene de ese hombre maravilloso llamado Señor Tanaka. Una noche él las invita a dormir a ella y a su hermana, pero con la intención de hacerlas revisar por una buscadora de geishas. Sayuri observa con desagrado a la mujer cómo mira a su hermana, cómo la revisa y cómo al pellizcarle la entrepierna, le hace "sacar un río de agua". Hace lo mismo con ella, la revisa y tras hacerlo le dice que se vista. Sayuri perpleja se pregunta "¿cómo podría yo vestirme con ese río de agua que salía de mi?".

Cuenta que su hermana, era un poco mayor que ella, pero más fea, no se parecían, ya que Sayuri tenía los ojos azules y la hermana oscuros, la hermana era simple, incluso tonta, no sabía hacer thé, mientras que ella era muy lista y atractiva con esos ojos claros como agua. Ella, es llevada a una casa de geishas, llamada Okiya, mientras que su hermana es transportada a otra zona, de simples prostitutas. La mujer había pagado por ambas niñas  sabiendo que sólo una sería aceptada como geisha. Aquí me detengo a pensar ¿Qué le pudo decir el señor Tanaka al padre de las niñas que lo convenciera de venderlas?  "¿Quien cuidará de tus hijas cuando ambos mueran?" ¿Acaso el padre sabía al lugar que las estaba mandando? ¿Cómo un padre se deshace de sus hijas aún antes de que la madre haya muerto, antes de que ellas se puedan despedir formalmente de su madre moribunda, de él mismo, que aunque viejo, era su padre? Yo sé que es una novela, pero seguramente retrata con precisión una cultura obediente, que le da importancia a la persona que la ve más letrada que ella, porque el papá de Sayuri era un pescador, mientras que el Sr. Tanaka era todo un empresario envasador de pescado. Si yo lo tradujera al punto de vista occidental, diría que  "es una cultura que piensa que es un honor enviar a su hija a hacerse geisha, suponiendo que esa vida es hermosa o por lo menos más elegante, que la de un pueblo pesquero. Es como darle más clase a la pobre vida a la que estaría destinada en ese pequeño pueblo".

Ella nunca lo dice abiertamente, pero entre líneas uno entiende que toda su vida le guarda rencor al Sr. Tanaka por engañarla sin explicarle que sería enviada a Kyoto y nunca más vería a sus padres, o a su hermana. No le perdona la obsesión de engañarla y no permitirle cerrar el círculo familiar que corresponde a una niña de 7 años.  Por otro lado, ser geisha nace desde la más tierna infancia, se respira y se vive para que ella sea en verdad una geisha atractiva,  y si esperaba a que fuera más grande, tal vez el objetivo de hacerla "geisha de nacimiento" y la "mejor geisha de Japón" se perdería si se inicara a una edad mayor.

Continuando con la historia "Es  maravilloso adentrarse en el kimono, en las diferentes capas que lleva debajo y las diferentes partes de que está compuesto. Los imágenes que lleva la tela y los diferentes motivos que en ellos aplican. El significado de los colores, que si es aprendiz lleva un simple kimono negro y el pelo de cierta forma, y si es su hermana mayor, o sea una geisha "graduada" describe el tipo de kimono y mientras más elaborado, se ve mucho más fino y elegante".

Una parte divertida es cuando presenta a su hermana mayor, Mameha. Esta geisha es hermosa, tiene una cara de óvalo perfecta lo que aparentemente en la belleza japonesa es especial, lo demás no lo describe como hermoso, ni los ojos, ni las cejas, ni la voz. Ella es sumamente inteligente, le da tips para que se cotice alto, para llamar la atención de lo hombres, incluso para controlar a su peor enemiga, la geisha mayor que vive en su misma okiya y que la ve como una rival funesta. Mameha, le dice cómo controlarse contra la geisha enemiga; también cómo hacerla cotizada para que la dueña del okiya la adopte como hija y heredera de la casa y del negocio que ésta dirige.  Uno piensa que ellas son sólamente animadoras de los hombres, pero Mameha muestra cómo puede ella elegir al danna o amante, que la mantenga. Ella le aconseja cómo comportarse con cierto caballero que pretende conquistarla y que a ella, a Sayuri le disgusta. Aparentemente, las más cotizadas, son invitadas constantemente a las diferentes casas de thé cada noche. La gente que las alquila, les paga a las diferentes representantes de la geisha, pero nunca a la geisha directamente. Ella es como una muñeca, no sabe de finanzas, ni de compras, si va a una tienda, ella elige y la tienda envía la nota al okiya para que se le salde. Es un mundo de misterio, detrás de esa máscara de maquillaje blanco, debajo de ese peinado complicado.

La única parte que me parece novela, pero con ciertas dudas, es la parte romántica. Ella, siendo muy joven y todavía sirvienta del okiya,  conoce a un hombre que todos nombran como el presidente. Éste la trata con tanta amabilidad, que ella quiere hacerse geisha sólo para conocerlo y animarlo como le corresponde a una geisha. A través de la novela te da la idea de que el presidente la ignora, que no le interesa más que cualquier otra geisha. Él en efecto se cruza con ella porque Mameha , la hermana mayor de Sayuri, los presenta. Él en ningún momento parece interesado en ella ni como mujer, ni como animadora, sólamente la trata con la cortesía que un caballero trata a una hermosa dama. Ella lo describe como "ese hombre con la tez suave, con cutis terso y aroma de talco". En ningún momento puede acercarse a él, porque otro hombre de la compañía donde éste trabaja, y a quien el presidente le debe mucho, la busca mucho y ella no le queda más remedio que ignorar a su amor y atender al otro, un tal Sr. Nobu, quien se siente inferior porque pese a que es un héroe de guerra, ha quedado físicamente maltrecho: le falta un brazo y tiene la piel manchada por unas quemaduras; no se siente digno de ser danna o amante de una chica tan linda y cotizada como Sayuri. Toda la novela te muestra a una Sayuri que no quiere a Nobu como su danna, y parece que el destino se lo tiene reservado. Sin embargo entra la occidentalización de la obra y Sayuri lo traiciona, como lo haría cualquier occidental. Me dejó perpleja que ella, tan oriental y seguidora de esas costumbres, escapara una y ora vez de confrontar la realidad y decir abiertamente que él no le gustaba para danna.  Al final el amor que ella quería se la lleva a Nueva York donde ella pone su casa de the, al estilo Gion y se queda a vivir con su danna el presidente.

Asumo que Sayuri llego a Nueva York con otro danna que no era el presidente, pero para darle el final feliz que todas las novelas tienen, el autor le cambia al danna que la lleva a su destino lejos de Japón.

Me ha costado trabajo publicar esta crítica, porque es involucrarme con una obra importante en su género, con un autor desconocido por mi, pero tal vez importante en su época. Sin embargo me ha llamado la atención la doble personalidad de ésta, mi curiosidad intuitiva ha querido saber la verdadera historia detrás de esta afamada obra. Finalmente tras elaborarla, sea cierta o no, a mi me deja satisfecha. Tal vez en algún escrito posterior alguien haya explicado lo que a mi me atrae, pero como no la conozco ni la he leído es que me atrevo a presentar esto.