miércoles, 25 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

Feliz Navidad, Feliz Navidad. Cada año se repite esta frase, cada año, se comete los mismos errores, cada año se olvida uno de lo importante, sin embargo, cada año tiene uno oportunidad de realizar acciones diferentes, que pudieran parecer nada.

Recuerdo hace unos 5 años, leí una historia que me llenó de emoción:

"este es un pequeño de 6 años, ya viene su cumpleaños, todos lo están preparando, todos hablan de él, le van a hacer su fiesta. El pequeño, vibra de emoción al pensar en el día de su cumpleaños, porque todos lo tienen presente todos lo recuerdan con cariño, con ternura, se compran regalos y es la fecha más esperada. Pasan las semanas y la fecha se acerca, el sentimiento es cada vez más ansioso  y con más preparativos y compras. El niño de 6 años sigue emocionado, piensa en sus regalos, comparte los preparativos. Sin embargo llega el día de la fiesta. Todos se abrazan: Feliz Navidad, toman asiento y charlan, ¿de qué? de cualquier cosa menos del niño de la fiesta. Todos se sientan a comer, ¿una oración? No. Es la reunión de Navidad. El pequeño busca su lugar en la mesa. Busca un lugar de paz, de armonía, de bendición. Pero no hay ninguno para él, el chico no tiene un lugar en ella. Se recarga en la pared y los mira comiendo, todos charlan, todos se miran y sonríen, pero sin acaso recordarlo, nadie menciona su nombre. Sus ojitos se ponen tristes, ¡Es su cumpleaños y nadie lo ha mencionado! Se va apartando lentamente de la mesa, nadie se ha dado cuenta de su presencia. Mira en el árbol, no hay un sólo regalo para él. ¿Qué no recuerdan que es mi cumpleaños? ¿Qué acaso no han estado preparando esta fiesta desde días atrás? Gruesas lágrimas corren por su rostro. Sale de la casa y se va con sus papás, quienes también esperaban compartir el  festejo de su hijo."

Este cuento me ha llenado de emoción y lágrimas, me ha mostrado entonces, la importancia de la NAVIDAD, el sentimiento que va ligado a esta fiesta. Con los años la sincronicidad me ha venido trayendo todo aquello que me permita hacerle una fiesta de verdad. En mi casa se acuesta al niño. Es una sencilla acción que reúne a la familia alrededor del nacimiento, se canta un villancico, se hace una oración, cada miembro de la familia besa al pequeño y una persona elegida por azar, lo acuesta en su pesebre. Después se hace la comida y los regalos, y todo lo demás, pero para mi es una forma de hacerle al niño Dios su fiesta.

Cuán importante ha sido encontrar símbolos que me muestren lo importante de la vida. En verdad es lindo cuando estas cosas aparecen y le dan el sentido correcto a los eventos. Reuniones familiares uno tiene a cada rato. Charlas soeces, divertidas, también. Pero esa fiesta familiar especial una vez al año, se debe de mostrar cómo hacerla más patente, más material. Cuando se deja todo en un símbolo etéreo, en un sentimiento, no es fácil festejarlo, hacer patente la razón de la fiesta. A  mi, personalmente, me ha encantado cómo se me ha mostrado esta señal. Le da a la Navidad un sentido diferente, especial, no es el llenarse de regalos y estres porque necesito comprar para 10 o 15 personas un regalo hermoso, que se ajuste al presupuesto. Es, a la hora de la fiesta, festejar como corresponde de una forma más mundana, pero sensible a cada miembro de la familia.

Es verdad que está la fiesta de la iglesia y la que cada quien festeja a su manera, pero yo creo que la forma en que Jesús puede entrar en cada corazón, es a traves de un festejo algo más práctico que hacer 100 rezos y mantenerse en silencio. Es la forma de hacer la fiesta en familia y no dejar de lado las tradiciones para las generaciones venideras. 

domingo, 22 de diciembre de 2013

El pudor un valor extinto

Es curioso la forma de funcionamiento del cerebro, para que tenga ideas y haga lo que uno quiere, es menester aceitarlo antes de intentar ponerlo a laburar fuertemente. Esto lo digo, porque cuando he intentado escribir algo preciso o específico, simplemente el cerebro no va. Claro que funciona en lo general. Puede leer, puede ver, puede comprender, sin embargo, esperar que invente algo creativo, eso no. No es sino, tras haber escrito ideas y asuntos sin fundamento ni relación, que las buenas ideas surgen, cuando he quitado todas las capas de ideas inútiles.  Lo mejor se encuentra en el centro. Es como tallar una figura de mármol. La piedra burda, no es hermosa, si es caprichosa y atractiva, pero solamente, tras usar el cincel y la lija, se podrá hallar el producto perfecto para presentar. Resultará en algo hermoso que valgo la pena mostrar.

Por eso es que me funciona este espacio. Son las capas de material rocoso que  cubre el trabajo definitivo.

Recuerdo una historia que he leído ayer. "Es un padre que le cuenta a su hija el valor del vestido. Venía la chica con poca ropa, muy veraniega, mostrando todo su cuerpo. El padre al verla se sienta a charlar y le pregunta "¿tú sabes dónde se encuentran los diamantes?" La hija se queda callada. "Pues en lo más profundo de una mina, tras escarbar y quitar piedra, allí es donde los vas a encontrar. ¿Y el oro? ¿Dónde se encuentra? A muchos metros bajo tierra, en la profundidad de una mina tras escarbar y sacar tierra. Por eso mismo, lo valioso no está a la vista, hay que cubrirlo para que se sepa que es valioso, para que quien lo quiera, labure un poco para conseguirlo". Me ha gustado el cuento porque le da una explicación al pudor. Hoy en día ése ya no existe. El pudor es la vergüenza a que me miren ciertas partes del cuerpo. Hoy en día, ese ya no lo vemos por ningún lado. No importa la edad de la mujer, ésta se ha de mostrar en todo su esplendor, con ropa discreta. Una remerita delgadita de tirantitos, con un gran escote en espalda y pecho, una mini-mini-mini- falda que con un poquito de viento, permite ver hasta la profundidad más estrecha de la entrepierna. Y claro la plataforma que muestre la escultura en su esplendor, los hermosos tacos de 20 cm. Ahí van las chicas, con su ropa discreta, caminando como burro espinado porque no saben usarlos, y no lucen con la hermosura que deben, ya que semejante taco requiere de un caminar especial. Para que un taco luzca, hay que estirar la rodilla, estirar la espalda, echar hombros hacia atrás, colocar el peso y el equilibrio en el centro del cuerpo, para que las rodillas puedan estirar cómodamente.

Esta postura requiere un poco de equilibrio emocional, un poco de centro, y una persona que va con ropa discreta, no tiene tiempo para hacer aquello que es menester de su cuerpo.

Me parece que el cuerpo humano es hermoso, la piel brilla con tal esplendor, los músculos se muestran como un mármol de Da Vinci, Pero es más hermoso aún cuando ese cuerpo va cubierto y mostrando solamente las partes necesarias. El oro y los diamantes, deben ir cubiertos como corresponde. Para que quien los quiera, labure bien y se esmere un poquito por conseguirlo.

Ahora comprendo la cultura árabe, que lleva a sus mujeres tapadas hasta la cara. Sin embargo aquí entro en una discrepancia. Al taparlas todas, diría uno que son valiosas para ellos, que las mujeres son de su familia y de su marido, y que nadie más puede verlas, sin embargo si así lo fueran, las tratarían con más honor. Cuando algo es valioso, uno lo trata como tal. En fin que los árabes hagan lo que se les plazca y que sean tan raros como discordantes, pero cumplen el objetivo de cubrir aquello que valoran, como una joya que va debajo.

Hoy mi cerebro, parece que ya se encendió y ya puedo empezar a sustraer oro y diamantes de él. 

sábado, 21 de diciembre de 2013

La premura del tiempo

En este momento, hay tantos asuntos que me aquejan, que no tengo por dónde comenzar. Debo corregir mi obra y la creatividad está en el piso, es menester terminar y entregar, pero la fiaca, no me lo permite, no tengo imaginación para continuar y por esa razón, estoy haciendo este ejercicio. Estoy intentando liberar mi mente de todo esto que me distrae, que me quita la atención de lo importante, y me obliga a sólamente a pensar en todo aquello que no es vital.

He enviado ese cuadro a poner un marco. Es una pequeña obra de óleo, que muestra una puerta cerrada   de una casa blanca rústica y junto una ventana abierta. Recuerdo que cuando lo compré, estudiaba algo de Víctor Frankl, y era un símbolo excelente para el tema que estábamos viendo" cuando una puerta se cierra, se abre una ventana". Durante años, se quedó colgado, luego un cuadro de mayor tamaño, ocupó su lugar hasta que un día, nuevamente intentando mover energía, lo volví a colocar sobre un pasillo. El cuadro me gusta. En ese pequeño lugar, luce hermoso, es todo blanco, con detalles en rojo y café, la puerta y ventanas son cafés, los escalones que suben a la casa tiene baldosas rojo. Los macetones de la entrada son rojos, con geranios también en ese tono. Un buen día, me decidí a enmarcarlo. Se vería lindo con una marialuisa grande blanca y se lo expliqué al hombre del taller. Me lo han entregado, con una marialuisa muy estrecha. Yo quería una grande, que dejara ver la amplitud del espacio, que no disimulara la magnificencia de una pequeña puerta con una ventana. Finalmente, ha llegado, está listo, y no me gusta. No hay amplitud. el hombre del taller no comprendió mi orden e hizo lo que para él era correcto, y no me gusta. No es la amplitud que esperaba. Sin embargo, no estoy con ánimo de ir a reclamar. Estoy tan ocupada con otras cosas más importantes, que no estoy en deseo de hacerlo. Lo tendré que hacer pero, hay otros asuntos más importantes que resolver. Tal vez mi desidia, esté en que me quieran volver a cobrar, porque ese material ya está cortado a la medida.

Estoy muy cansada. Yo suponía que este trabajo terminaría pronto, y no es así. Este trabajo me tiene tan ocupada que no le veo un final. En un principio iba yo muy animada, pero no sé cómo hacer para apresurar mi resultado y extender el tiempo. Pasan los días, y no encuentro el fin ni el cómo.

No puedo dejarlo para otro día, ni para otro momento, esto se debe hacer ahora, porque el tiempo corre y me está alcanzando, me está pisando los talones y  yo no le veo el final a esto. Por eso mi creatividad está dando tumbos, quisiera terminar pronto y me desespera no lograrlo.

Mi dedo mayor está lastimado. No se cómo, me he hecho una cortada. Sólo me recuerda el enojo que traigo con esas mujeres. Casualmente, el dedo que simboliza el enojo es el mayor, y es el que está lastimado  en la primer falange. Esto sólo me dice que les estoy haciendo la seña vulgar y estoy metiendo solo la puntita. Yo sé que eso es ridículo, pero tras observar y vivir el dolor todo el día de ayer, me doy cuenta que ese es el significado.

No tengo palabras para explicar la seña obsena, solo pienso que ayer me quedé elaborando una salida energética para resolver ésto, y cuando se cure, cuando ya no me moleste, es cuando habré resuelto, cabalmente, esto que me aqueja.

El tiempo siempre ha sido poco espléndido. Pasa tan rápido, no alcanza para terminar lo que uno desea, y sin embargo, quisiera estirarlo otro poco a mi favor. Esto es redundante, el tiempo es relativo, hay quien lo necesita más veloz, porque de tanto esperar, observa cada minuto correr muy lentamente, mientras que yo quisiera que se detuviera, que no pasara, para poder terminar sin apuros.

Mis ideas siguen cortadas, precipitadas, no quiero ceder al sueño, quiero seguir adelante, pero el resultado, no quiero que sea pobre. Eso es lo que me preocupa, la pobreza del resultado y la premura del tiempo. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

El malestar físico de la tristeza

Hoy la tristeza me ha levantado. No podía dormir del dolor de estómago, de el tapón de la nariz que no me permite respirar. Siento que me quiere invadir la gripe, incluso extrañé a mi Corazón.

Hace días que lo saqué de mis pensamientos. Al fin lo he logrado, lo he plasmado en algún escrito, y ahí se ha quedado, como impreso en un papel. Ya no vienen sus pensamientos a invadirme, ya no aparece de la nada, tras continuar con mi historia, sin embargo, lo extraño.

Parece masoquismo. Extraño el amor etéreo. Extraño la sensación de amor que me pone a volar. Extraño sentir el calor de una mano que me lleva. Lo extraño, pero es lo mejor. Pero lo mejor no es siempre lo más lindo, lo mejor suele doler. Recuerdo esa frase del libro "amar, comer y rezar" (o el orden que lleve) en que cuenta que debe dejar lugar al hoyo del corazón. Uno se desespera, porque el hoyo del corazón es un vacío que duele, es un vacío que desea estar con alguien, o en algo. Dice la historia que uno debe esperar con ese hoyo, a que venga algo mejor a llenarlo.  Sin embargo eso mejor no llega, eso mejor hace que el hoyo permanezca llenándose de aire sucio, de telarañas, de algo feo y desagradable, que no acierto a darle lugar.

Mi Corazón, sé que tampoco está bien. Pese a que diga que las cosas no podrían ir mejor, mis latidos me dan a una persona ausente, a una persona que quisiera ir más lejos, y no puede. Siempre, aquél que espera, desespera y no hay manera de hacer que el tiempo vaya más aprisa. Cuando uno espera, el tiempo lleva su propio ritmo y cada segundo se siente profundo y lento hasta crispar la paciencia.

Esas mujeres me traen podrida, no es posible que sean tan complicadas y desagradables, envidiosas y superficiales. Ya no sé qué más hacer para que las cosas vayan distintas. Mi intuición me indica que vaya con alguien, pero el resultado de ninguna me atrae. Ambas personas me llevan al vacío. Una me lleva a permanecer en el enojo, a vivir el final de ese personaje que acabo de matar. La otra, me lleva a un vacío que no le encuentro gran sentido. Habrá una tercera opción? Habrá alguien que me muestre otra alternativa que sea más viable? Son ellas las que me han despertado de tristeza. Son ellas las que han provocado un fuerte dolor de estómago y el tapón de la nariz. Uno cree que la gente adulta, eso es, y que sabrá comportarse como corresponde a su edad. Sin embargo no es así. Dice un filósofo que somos cada año que vivimos. Que aunque tengamos 100 años, seguimos siendo el niño de 8 que vivió cierta experiencia y el de 10 y el de 35 y así. No hemos superado nada. Sólo crecemos sin sentido, agregando kilos al cuerpo, pero no madurez a la vida. No agregamos resolver las malas experiencias de años atrás, y son ellas, las que hoy me pesan. Recuerdo la historia de mi madre, quien contaba que mi abuela le decía que ignorara todas las críticas de las otras chicas, y así crecí, levantando el hombro cada vez que alguien habla mal de mi. Sin embargo, cuando hablan mal de uno, no se lo dicen en la cara. Una habla y otra habla y una tercera observa y aumenta la información. Para cuando la persona criticada voltea, está sola, siendo observada por muchas que critican y dan información falsa de esa criticada. No hay manera de defenderse. Cuando la crítica es por la espalda, no haya uno a quien darle la espalda ni ante quien colgar los hombros. Es solo la sensación de sentir, de saber, de recibir un malestar, difícil de pelear.

Siento que la salida está próxima. Encuentro una puerta energética, que me puede ayudar a salir. Hay que permanecer con el hoyo en el corazón, así vacío, sin apegarse a nadie ni a nada, de esta forma, habrá de donde sostenerse mientras llega algo bueno. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Drifting

Esa noche al irse a dormir, Manuela tenía cierto desazón en el corazón. Estaba muy cansada, no tenía deseos de siquiera ponerse el pijama, ¿acaso quitarse el maquillaje? Había algo que le oprimía el pecho, algo que simplemente le cubría con un manto de cierto sentimiento. No era tarde, sólamente daban las 9 de la noche. Había sido una tarde templada de primavera, de ésas en que el sol no se ha decidido a calentar, y todavía invaden los vientos polares. El frío la cansaba. Sin embargo estaba bien cubierta logrando traer el calor al cuerpo.

Recordaba sus actividades, nada interesante, sólo gente superficial con la que había convivido, gente que no merecía su pensamiento o su atención. Sin embargo, pese a ser superficiales, tal vez sí merecieron aquello que ella no le quería dar. Estaba la mujer elegante, con su cutis hermoso y juvenil, simpática, cuya madurez se dejaba ver en sus palabras y en su dejo de actitud. Lo mismo el de la más joven. Esa chica precoz cuyos comentarios y risas notaban la madurez de una joven que había vivido mucho más años en actividades que en realidad, aquella cuya respuesta muestra una gran personalidad que no corresponde a la edad de esa chica tan joven. Como la chica de la película mexicana "Arráncame la vida", de  la autora chilena Angeles Mastretta. Esa joven esposa del político corrupto, cuyas respuestas y actitudes denotaban la madurez de una mujer de 50, más que una de treinta.

Todas ellas, sin importarles si estaba Manuela, si estaba contenta, si su vida  o no su vida.

Yo lo sé esto empieza muy interesante, pero mi paciencia no está aún lista. Mi mente va de aquí para ya, de un sentido a otro, sin anclar el pensamiento en lo que me importa. Este relato tendrá un final, cuando mi paciencia se asiente y mi cerebro encuentre un camino para escribir, de otra forma no será posible terminar algo así.

Me ha dado gusto encontrar a ese director de cine. Ciertamente tiene un aspecto lúgubre. Si yo lo encontrara en medio de la noche, si le temería. Sus lentes semi-oscuros, barba blanca sin afeitar, la chaqueta negra. Le ha llamado la atención mi cámara y el tripié. Yo no puedo presenciar un festival sin un tripié. Yo no imaginaba que fuera a venir a mirar mi cámara o a hacer un comentario de ella, pero claro que siendo director de cine le llamaría la atención. Me reconoció por algunos correos que intercambiamos. Su señora nos había presentado, yo había visto sus fotos, pero no lo conocía en persona. No cabe duda que los genios son extraños, su apariencia es poco amable. Pero así son los genios, despreocupados por su apariencia, saben que su personalidad es la representación misma de su trabajo.

Todos los chicos artistas. Todos felices presentando su obra. ¿Serían conscientes de lo que estaban haciendo con sus trabajos? ¿Vendiendolos en una subasta? Yo no sé si me ha gustado que vendieran esas obras, asumiendo que esos padres eran los donadores obligados de la escuela. Me quedó cierto sinsabor en la boca. Ellos pagan altas mensualidades por el material y las clases, y además ¿pagar por el trabajo de su hijo? No sé que he sentido. Tal vez cierto abuso de parte de la escuela.

Así ha terminado este día, un poco impresionada por ver a estos chicos, todavía sin un camino trazado y con la esperanza de que tal vez, sean los próximos pintoress del mundo. 

martes, 17 de diciembre de 2013

Las luces del pino de navidad

Luces verdes brillantes, me rodean esta mañana. Luces verdes que de pronto no se ven más. Una luz verde parpadeando que al mirarla de frente no lo hace más. Las luces de un pino de Navidad se miran a lo lejos. Son las luces de una pequeña casa perdida en las montañas, pese a la distancia en que ésta se encuentra, yo percibo sus luces que parpadean una después de la otra, una simultánea con la otra .

La Navidad que se acercaba solo mostraba el final de un nuevo ciclo, de un nuevo año cuyas expectativas se habían terminado. Ya no había el próximo mes para cerrar esta cuenta. La contabilidad cierra el último de año. Lo único que queda es la persona, la esperanza de saber, que si el regalo de la vida le pertenece, aunque pase otro diciembre, y uno más, él podrá seguir teniendo expectativas y mirar hacia adelante, hacia un año próximo que sí le permitirá lograr sus anhelos, llegar a su destino tan esperado.

Felizmente no somos  contables, no expiramos exactamente tal día. Me imagino la ansiedad de toda la gente sabiendo qué día llega su muerte. Como quién sabe que tiene un viaje programado, de igual forma, a esa hora y ese día expira. Imagino la presión de no saber qué pasará con los seres queridos, ellos seguirán su camino, pero yo terminaré el 31 de diciembre de cierto año. No creo que fuera lindo saberlo.

El Papa Juan Pablo II sabía que moriría un Domingo de Resurrección. No recuerdo la historia precisa, me parece que pidió el milagro. Así, cada año, esperar ¿será éste? No. ¿Será éste?. No.Y así año con año esperar un domingo de Resurrección que se lo llevara al cielo. Qué temple. Yo no soportaría aber el día de mi muerte. La ansiedad de dudar si preparé correctamente mi corazón, si mi familia está preparada, si todo aquello que yo esperaba está perfectamente cerrado y despedido, porque no sucederá.

Hay locuras que pasan por la mente, y hoy, un par de focos verdes me han llevado a vislumbrar un final un poco tétrico. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

En busca de un Corazón

Hay días en que el estrés no permite fluir, porque uno sabe que hay tanto por delante que es ridículo esperar que todo fluya cómodamente. Para esto es que hoy escribo. Mi objetivo es suponer que no hay estrés, confiar en que estoy a tiempo y que no hay de qué preocuparse. Yo sé que a veces "los sueños, eso son, pero soñar no cuesta nada".

Es curioso, ese tema que estoy escribiendo, lo inspiré en mi Corazón, mi intención , era la de ponerlo en su lugar, que mi mente dejara de creer que era un héreoe o un ser especial que me había perdido por tantos años y que al estar lejos de mi vida, me lo estaba perdiendo. El objetivo era quitarle sus cualidades y escribir los defectos que le conozco para así convencerme que no hay seres especiales, que no hay personas que en algún rincón del mundo, me ha faltado conocer y ahí estaba.

Mi objetivo no lo he logrado. Cada vez que reviso mi obra, me viene tal cual al pensamiento. Me viene con desesperación, me viene con ansia. Quiero verlo, y no lo lograré. Ya es un muerto. Ya no hay vuelta atrás. Sin embargo, cada vez que yo leo, lo revivo, lo plasmo con toda mi sensibilidad y lo extraño. Lo extraño como siempre, lo extraño como si fuera el primer día, como si no lo hubiera tratado y no me hubiera mostrado que es un ser simple y común, que es más bien vulgar y desagradable. No, no es desagradable, me ha gustado hablar, mirar, abrazar, besar. No me he equivocado, a mi me ha gustado como el primer día, pero aparentemente, su experiencia no ha sido igual conmigo.

Eso me llena de tristeza. Éramos unidos, yo era su proyección del ánima, no había hora en que no me buscara, no me asediara, y ahora, de pronto, soy tan simple como la jovencita que pasa frente a él, la desconocida que no solo inspira curiosidad.

Solo me doy cuenta, que fui ingenua, que mi corazón infantil siempre vivirá buscando aquél que lo conforte, que lo haga sentir en casa. Mi corazón infantil va mendigando una casa, un lugar dónde en verdad encuentre aquéllo que siempre ha buscado. Mi corazón infantil, vive esperanzado de no haberse equivocado, de que al poner sus ojos en ese Corazón, él al final recapacite y regrese a lo que era.

Yo se que eso no es posible. Siento la canción de José José "lo que un día fue, no será" tan presente. Ya no vuelvas a mi lado, no tengo nada que darte, de tu alpiste me cansé. Vete a volar a otros cielos deja abierta tu jaula y dale de comer.

Es mi deseo dejar aqui la sensación por ese Corazón ingrato, Corazón voluble, Corazón infiel, que también busca y no encuentra, que también desea que algún día su corazón infantil encuentre un puerto donde aparcar.