viernes, 22 de agosto de 2014

EL OFICIAL ARROLLADO

¿Qué es para mi la autoridad? Veo a un policía dirigiendo el tráfico. Recuerdo aquella vez que habiendo una manifestación, estaba la Av.Libertador detenida, no había manera de circular. Extrañamente, ese día tenía auto, lo saqué porque tenía fiaca de tomar el colectivo e ir hasta Pueyrredón. De pronto la circulación se detuvo, yo debía dar vuelta en U para después tomar la ruta correcta.  Había en mi carril, un policía en una esquin, me pareció muy simple pasar por ese carril y después subir por Esmeralda o alguna que me permitiera hacer mi maniobra; aunque vi al policía, como buena mujer, no supe calcular el espacio en donde estaba él y por donde pasaría mi auto. Cuando me di cuenta el policía había sido arrollado por mi espejo lateral. Yo me quedé pálida tragué saliva y me tuve que detener, sin embargo para mi suerte, el carril caminó y seguí de frente. Cuando me doy cuenta estaba el policía detrás mío enojadísimo en su motocicleta. ¡Qué susto! ¿Qué podría hacer yo, sola e indefensa, recién llegada a Buenos Aires?  Finalmente el oficial me alcanzó y muy enojado me pidió que bajara la ventanilla. Yo no sabía qué cara poner, entre la angustia, el dolor, la preocupación, todos los sentimientos se me juntaron en un instante que el oficial me miraba con su gesto.... ¡Qué gesto! No enojado FRENETICO. ME pidió los papeles y enojado me dijo que se llevaría mi auto detenido por arrollar a la autoridad. Yo no estaba dispuesta a soltar mi auto en una ciudad desconocida, con otra cultura desconocida a la mía.  Con mi cara de susto, miré al oficial que con sus ojos argentinos y su sonrisa hecha un témpano, me hablaba. Yo lo miré con cuidado, y lo encontré muy buen mozo. Esa autoridad y disciplina colocada en su rostro, el uniforme apretado en todo el cuerpo, y así calladita lo miraba a los ojos, con mi carita de cachorrito indefenso, admiraba su personalidad esperando clemencia del apuesto oficial. Al cabo de unos segundos, al descubrirse admirado por mi nada discreta mirada, se ablandó, miró mis ojos y escuchó mi voz extranjera. Seguramente me encontró también linda porque su enojo redujo la gran cantidad de tensión en su cuerpo. Así con el hombre apuesto que yo tenía enfrente, ya era posible conversar, parecía que no le interesaba tanto mi auto, sino mi propia carrocería. Entonces ya me preocupé, una sencilla arrollada implicaría presentar mi carrocería? Era una coima demasiado alta. Yo seguía temblando, me imaginaba en esa situación complicada en la que ya no hay una salida más que pagar, y, eso no se me antojaba. Así que saqué mi monedero. Afortunadamente nunca llevo mucha plata conmigo, o por lo menos no que se descubra aparente, y así le ofrecí una pequeña coima de 30 pesos. El oficial me miró enojado "¿30 pesos? Amerita tan poco el haber arrollado a la autoridad y escapar?" Nuevamente ciñó el ceño y se puso tieso, al recordar mi grave falta. Nuevamente me encontraba perdida, y regresábamos al punto inicial. Ya no valdría el flirt que habíamos tenido, ya mi carrocería no era más hermosa. Así llegamos a un acuerdo, me dejó con sólamente 10 pesos en el bolso, y se llevó todo lo que yo llevaba conmigo. Sin embargo, salvé mi auto y mi carrocería.

¿Es toda la autorida una coima? Si. No hay autoridad laxa como la latina. Nuestra cultura tan amable, siempre piensa en la persona, más que en cumplir la ley. Siempre hay un arreglo antes que hacer pasar al autorizado, un mal rato. 

lunes, 18 de agosto de 2014

EL PASADO REINCIDENTE

Esta mañana una vez más regreso al pasado, ése que no se puede apartar porque se ha quedado suspendido en un hilo, como el péndulo de un reloj que se mueve de un lado al otro sin sentir, sin saber el por qué, simplemente por esa razón porque para eso fue hecho. Es ese pasado que se ha quedado bloqueado,  encerrado porque dolía, porque el simple pensamiento le daba alas a una persona que yo no quería darle. Sin embargo  una y otra vez ese pasado regresa a mi puerta, golpea y se queda esperando, por ver si ahora sí abro. Sin embargo todavía dudo si conviene abrir. Porque yo sé que si abro, demasiadas emociones regresarán, y eso no quiero.

Dicen los neurólogos que al cerebro no le gusta el estado de drogadicción. El recibir estimulantes, lo hace trabajar mas fuerte para deshacerse de ellos, y por eso los drogadictos, buscan dosis más altas para seguir sintiendo ese placer de vivir en las nubes. El cerebro cada vez con más fuerza se deshace de ese estado que le han provocado los enervantes. Por increíble que parezca, el cerebro enamorado le sucede lo mismo que al cerebro drogado, está lleno de endorfinas y Xerotoninas y el cerebro no puede lidiar con tantas sustancias tan emotivas. el cerebro requiere estabilidad, justicia, como si le molestara que una sustancia estuviera más alta que la otra, y en busca de equilibrio metiera las otras que nos ponen a llorar. Así, el corazón enamorado, de pronto se encuentra llorando sin comprender por qué ahora, ya no tiene esa sensación deliciosa de vivir en el aire. El cerebro ha rechazado esa sensación de placer y trae al cuerpo a la tierra nuevamente para sentirse con la triste realidad que intentaba evadir, que intentaba ponerlo flotando de amor por esa persona dueña de sus pensamientos.

Esa sensación tan amorosa es aquella del pasado que tanto quiero evadir, pero que necesito tan urgentemente, que, al igual que un drogadicto, miro y observo, con deseo de recaer en esa sensación maravillosa, pero unos instantes después algo sucede, que me encuentro haciendo algo más provechoso que llenar mi cerebro de endorfinas, que llenar mi cabeza de pensamientos amorosos y regreso nuevamente a anhelar el sentimiento de extrañeza. Es como una rueda de la fortuna, que regresa una y otra vez a su estado inicial, al estado que me hacía llevar aquella sensación maravillosa para después sacarla y olvidar esa intención. Por más que quiero comprender y extraño ese amor etéreo, ya no lo quiero, ya no me transporto hasta ese espacio en que mi mente flota, sin embargo sólo extraño una cosa: saber si todo aquello que di, que comprendí, fue verdad; si llegó a la persona indicada, o simplemente se fue volando por el viento, perdido como una moneda que aparece en el piso y uno la levanta contento sintiendose afortunado por haberla encontrado.  Pienso tanto, revuelvo tanto esos pensamientos perdidos, aquellos que nunca tuvieron una respuesta confortable, sensata, feliz. Aquellos, son los únicos que me quedan en la mente enamorada, son aquellos en los que me transporto, cada vez que cualquier símbolo, ya sea en forma de música, de olor, de imagen, me viene a atacar la mente del deseo y del recuerdo. Con añoranza y tristeza, deseo que esto alguna vez me sea respondido, alguna vez tenga una respuesta real, que no sea sólo la intuición la que me responde y me dice que esas monedas, de amor, de buenos deseos fueron levantadas, por no sabemos quien, sino que efectivamente fueron un fruto de todo ese trabajo que alguna vez hice y que llegaron a la persona indicada. Creo que eso es lo que más dolor me provoca, la incertidumbre de ese fin fatal, de ese fin que no quiero aceptar porque es muy triste, porque no me gusta, y deseo pensar como alguien, como mi amigo poeta me dijera alguna vez "eso que deseas sí existe". 

viernes, 18 de julio de 2014

BUSCANDO UN HEROE

Cuán rápido pasa el tiempo, cuán rápido sucede lo esperado para después verlo lejano y perdido en el tiempo. Así como el mundial de fútbol, lo esperábamos en los comerciales de los medios, y de pronto, ya  terminó. Al hablar de este tema me viene al recuerdo el   deseo de buscar héroes. Todo un país, vive atento a un equipo de sólament 22 jugadores que según su preparación, astucia y juego, avanzarán en el camino para recibir el tan anhelado premio de la copa de fútbol. Todo un país detiene sus actividades, y hace planes para ver jugar a su equipo de héroes que al menos en esta materia le mostrará que la vida tiene sentido, que no hay por qué agobiarse por todo lo demás, si por lo menos los 22 jugadores o los 11 en la cancha, llegan al triunfo que nosotros no. Yo vi este mundial con otros ojos. Vi a países africanos llegar lejos como nunca antes, a latinoamericanos dar la sorpresa. Ellos son los que más deseaban que su equipo tuviera un juego de semifinal, ellos, más que los ganadores de siempre se apoyaban en su equipo esperando el héroe que no existe en su país.

Si el país de uno está lleno de corrupción, ver ganar al equipo de fútbol, le hace olvidarla, observar, que por lo menos una pequeña sección de éste si está progresando, que por lo menos en el deporte sí funcionan las personas.
Si el  negocio va muy mal, si el laburo o el jefe son horribles, por lo menos este héroe deportista, me hace olvidar toda esta situación personal.
Son tantos los pretextos que nos hacen ver a aquellos que han triunfado como héroes, que los jugadores que pierden, se sienten doblemente mal: porque han sido eliminados de la competencia y porque han defraudado a cada uno de los habitantes de su país.  Se sentirán avergonzados, porque en esa conferencia de prensa, habrá que declarar algo que no importando qué se diga, bueno o malo, o razonado, nunca será la respuesta que el público deseaba.

Buscar héroes. Qué sencillo y qué trillado suena esta situación. Cada frase que escuchamos de cada uno de nuestros amigos es: "Vos sos tu héroe", "no dependas de nadie para ser feliz", y así me miro a mi mismo, miro mi situación personal en cada una de mis circunstancias, y mejor doy vuelta a la hoja Nada me complace en mi, por eso prefiero mirar al héroe promisorio que ha llegado hasta el otro lado del mundo para, por lo menos, aparecer en la TV. Es verdad que el héroe está en cada uno de nosotros, esas frases trilladas tienen razón, no hay mejor héroe que yo mismo, nada mejor que aquello que yo quiero forjar. Sin embargo yo creo que el héroe sólo se formará si tengo paciencia.

Cuenta la historia de un joven estresado. Vivía apurado cada día. Cada mañana al despertar, no tenía tiempo ni de mirarse en un espejo, sólo era levantarse, vestirse comer cualquier cosa e irse a vivir. ¿En qué laburaba? Que más dá.Tal vez fuera carpintero o ejecutivo, tal vez obrero o fuera desempleado. No importaba su condición, él, sólo salía a toda velocidad sin mirar qué había al lado, o quién lo había mirado a él. No sabía tampoco que tenía las horas contadas, que llevaba en su piel un polvo que se tiraba a la mayor velocidad que él caminara. Un día cuando su polvo de vida estaba muy mermado, finalmente se sentó en la acera, enojado, molesto porque no podía hacer nada, porque su condición de vivir apurado no se estaba cumpliendo. Sentado en la acera, miró a otros jóvenes, que como él, también iban a toda velocidad en pos de "algo". Había un viejo sentado en una banca frente a la acera en que se encontraba el joven. El abuelo lo llamó. El chico, cansado y desconfiado, al principio lo ignoró, pero al notar la insistencia con que lo llamaba, picó su curiosidad, y se levantó a su encuentro. -"¿Qué pasa con vos, joven? ¿Por qué no corrés como los demás de tu edad?" -"No lo sé", contestó el joven "de pronto me he quedado sin energía" -"¿Por que pensás que esto te ha sucedido?" -"No lo sé", volvió a responder el joven, esta vez molesto y enfurecido por la insistencia del abuelo. -"Mostrame tu mano" le dijo el abuelo. El chico altanero, se la mostró. Tras un rato de mirar su mano de uno y otro lado, tras observar su cara y sus ojos cansados, finalmente le explicó el abuelo "hijo, temo informarte que estás a punto de morir". El joven impresionado quedó sin respiración y confundido lo miró fijamente -"¿Qué decís? ¿Por qué me voy a morir? ¿Acaso mi mano tiene una inscripción?" El abuelo lo miró en silencio, sabía que no estaba preparado para esta noticia ni tampoco para recibir la explicación. el joven insistente volvió a preguntar iracundo, y la respuesta del abuelo fue la misma, el silencio. El joven aturdido, intentó levantarse, aquella información seguramente era falsa, el abuelo solamente quería gastarle una mala broma. Como no tenía energía para ponerse de pie, ni para enojarse más, se quedó ahí sentado. Cuando el abuelo, observó que su estado ya era el correcto,procedió a explicarle; vos estás hecho de polvo, y como vas tan apurado, has ido tirando el polvo a toda velocidad, y no te ha dado tiempo de recolectar más polvo para continuar viviendo. La paciencia, será la que te devuela la vida, mirar a quien tenés al lado, ayudar al prójimo, hará que tu piel vuelva a tener el olvo que necesita para vivir, de otra forma morirás cuando menos lo esperes. La paciencia, te ayudará a descubir los mejores días que te ayuden a observar tu mejor circunstancia y tu mejor situación para que cultives, la mejor parte que hay en vos.  Aquellos días en que quieras apurar porque tu desesperación juvenil así te o solicita, hazlo, pero los otros días , tomate el tiempo de mirar aa tu prójimo, para que sepas el tipo de héroe en que podés convertirte. 

jueves, 19 de junio de 2014

EL BOSQUE

S. K´s en esta templada mañana los pájaros cantan me cuentan historias armónicas, sus cantos calman mi desbocado pensamiento, me centran en un terreno que debiera ser fructífero y de desarrollo. Me voy al bosque respiro el aire puro, y los diviso cantando . Entre las ramas obbservo algunos que brincan, cantan, guardan silencio y vuelan en otro sentido. Nunca hay algo que los detenga, cada día en su rutina de cantar y saltar de rama en rama. Son simples canarios, no sé de pájaros, ni de nombres, sólo son aquellos parditos, cafés, grisáceos, que al aparecerse de la nada pueden parecer roedores pequeños, que al igual que ellos, son los habitantes principales del bosque. Estos pájaros pardos son los pobres de la familia de los pájaros. En cada sociedad hay un pobre, un rico, un listo, un aguzado. Los ricos son los pavorreales, los aguzados, las águilas, y los pobres, estos chiquitos, que son muchos, los ve uno volando para uno y otro lado, sin saber si aquél era éste o es uno más de su especie que se ha venido a presentar.

Recuerdo aquella época en que esperaba el autobús de la escuela, miraba algunos pequeños, que habían nacido en la primavera, al cabo de unos meses ya no se distinguían de los demás, porque estos pequeños ya habían crecido, ya laburaban y buscaban alimento con los otros, ya no eran más los pequeños que aprendían a volar.

Esto tan natural ¿a dónde me lleva? a mi dolor de cuello, al exceso de trabajo que el pobre cuello debe realizar, a que tal vez me he apoyado demasiado de ese lado al hacer ejercicio, y ahora vive contracturado. Yo quiero deshacerme de ese dolor, y me voy nuevamente a mi casa intuitiva, aquella en el campo de flores violetas, con aroma a viejo, con aroma a casa de la nona, aquellas lavandas hermosas. Este aroma renovado, me transporta a mi camino que me relaja, donde suelto mis tensiones en forma de árbol, me dejo ir con el agua  que fluye deliciosa entre mis manos, y el viento que entra a mi sistema respiratorio, limpiando toda la tensión que mi cuello tiene. Allí en el camino me encuentro a un personaje del cuento de las ninfas, aquél joven cómodo que prefería quedarse a la sombra de un árbol  distrayendo a las ninfas de su diaria labor. Mi personaje que no ha cambiado mucho, allí permanece, ya no está más bajo el árbol, he conseguido que se levante y haga algo por si mismo, pero está detenido en el tiempo todavía es invierno, un año ya ha pasado y mi personaje, sigue, vestido de invierno, mirando las ninfas de colores. Cómo adoro a mis personajes, se convierten en parte de mi, de mi escencia, de mi distracción. Sigo mi camino y me encuentro a Gene Hackmann, con su personalidad tramposa, siempre buscando a quien estafar. Me pregunto si este personaje que acaba de aparecer, es la representación de un estafador, tal vez mi joven personaje, sea en verdad un estafador, a quien no he terminado de conocer.

Podría pasarme horas encontrando el significado de Gene Hackmann en mi vida, pero, lo dejo pasar, no puede un estafador ser parte de mi mundo, yo llego a mi campo de flores, encuentro mi casa de piedra francesa, y me encuentro a mi maestra de siempre, aquella que me ha decepcionado, y a mi amor de siempre, a mi Corazón tan olvidado, a mi corazón que siempre, en traje de gala llenará mi alma, mi sonrisa, mis ojos de lagrimas,mi corazón de alegría, aunque ya no sea más un activo en mi vida, sólo un recuerdo de aquello que fué. Así en mi hermosa e iluminada casa, yo me quedo, disfrutando de las lavandas en flor perenne, como una fotografía que así, congelada la imagen, donde no hay estaciones sólo aroma y verano cálido de lavandas en flor. 

viernes, 13 de junio de 2014

UN RINCÓN EN EL TIEMPO

Veo una esquina, un rincón donde se juntan dos líneas. Todo empieza en una paralela, que termina en un giro, un giro que de quedare allí, no hallaré mayor salida, allí me quedaré sentada esperando a que algo vuelva a abrir ese paso. Queda poco tiempo y debo dar ese paso antes de que la esquina se cierre. Sin embargo la esquina es tan maleable como yo quiera, pero no. Es un laberinto que me ha llevado al camino equivocado y ahora debo buscar otro.

Hay una canción que dice "los caminos de la vida, no son lo que yo pensaba, no son lo que imaginaba" y no recuerdo más. Son aquelllas opciones que se nos presentan, que no sabemos la razón, pero allí están. Quiero saber la razón de mi cansancio excesivo. Leía en el libro de Dispenza, que al meditar uno puede entrar en el terreno zeta, o delta del sueño profundo si uno hace el suficiente esfuerzo, en este lugar ya no hay tiempo ni espacio, uno simplemente crea. Pero tal vez el cansancio excesivo sea sólo el resultado de crear demasiado, extenuar el cerebro y la creatividad, para lograr algo impresionante y bello. Cuando uno entra en este espacio, ya no hay tiempo, uno es parte de este juego, de este espacio y uno queda indefinidamente introducido en esto, hasta que algo te saca, algo te mueve a salir y a no poder continuar. Veo ese cuadro de Van Gogh, que son solo rayas horizontales, como olas del viento en color verde menta. Yo en cierto momento, mientras veo este cuadro, la ilusión óptica, me lleva a meterme en él. Asumo que esto le sucedió a Van Gogh al pintarlo, él simplemente se introudjo por una de las líneas, era como parte del viento, sus células quánticas se volvieron parte del mismo cuadro, y por esa razón es algo tan maravilloso. Por eso tenía la capacidad de pintar surrealismo, porque podía introducirse en su obra pintar desde dentro. Esa abstracción lo hacía cometer locuras, como cortarse la oreja. Tal vez no cabía en un cuadro y al intentar meterse, es que decidió cortarse; la oreja sobresalía demasiado y estorbaba para la creación del uno, de la obra total como tal.

Sin embargo, el volverse un quanto en el espacio, lo lleva a uno a crear, no a perderse en el tiempo y a drenarse formando parte de la ineficiencia, de la inacción y de no hacer nada al final. Pienso que el sueño de esa noche quiso comprender cómo ser parte del tiempo y  espacio, y esa fue la manifestación. El tiempo no corría, yo dormía como parte del espacio, intentando comprender una idea tan creativa como retadora de realizar. 

jueves, 5 de junio de 2014

CORTEZA PREFRONTAL: DÉFICIT DE ATENCIÓN

Cuando hablamos del cerebro nos imaginamos una gran masa llena de cavernas y túneles, de caminos sinuosos que nos llevan a alguna parte, pero no sabemos dónde. Cada pieza, al igual que el resto del cuerpo tiene su propia función. Así como tenemos cabeza, manos y pies, el cerebro así de concreto y sintetizado maneja sus funciones en cada espacio.

La corteza prefrontal es la parte inteligente de nuestra cabeza. Está en medio al frente. La función de esta parte es: todo lo que conforma nuestra inteligencia. Con ella pensamos, planeamos, recordamos. Su función es muy importante porque cuando ella no funciona correctamente, somos como un papalote en el viento. Cuántas veces amanecemos con el cerebro dormido, damos vueltas y vueltas porque no hemos podido planear qué necesitamos para el día y regresamos al mismo punto una y otra vez.

Cuando hay displacia cortical en la corteza prefrontal, aunque sea leve, provoca el llamado Trastorno por Déficit de Atención (TDA o ADD en inglés). Como las neuronas no están bien armadas, no hacen las sinapsis correctas, y así la persona tendrá problemas de concentración.Tal vez la química como endorfinas, orexinas, provoquen este defecto.  La concentración no tiene nada que ver con la inteligencia, Einstein tenía ADD y éste no le privó de descubrir la materia, su fórmula y aquella parte científica que nos explica qué somos y qué es el mundo que nos rodea.

Podría decirse que viven en una especie de autismo, arman su mundo a su manera. Aquello que atrae su atención, los absorbe, puede ser una mosca volando y al observarla de cerca mirará sus alas y su pequeño cuerpo. Entonces con la tapa de una birome en su dedo, imaginará que es como la mosca que se posa donde quiere. Al mirar la tapa, con su forma puntiaguda, y las alas de mosca, observará que en verdad es un cohete o una ametralladora y jugará con esa pequeña tapa como si fuera un artículo grande, real. Esta gente metida en su mundo, es la que más molesta en la escuela, que la maestra no le pregunte de qué está hablando porque entre la mosca, las alas y el cohete, la ametralladora y todo lo que le sigue, no habrá comprendido nada de lo explicado. El pobre chico vivirá en un mundo triste, de críticas, la maestra desesperada de observar al pequeño que no ha puesto atención, lo tildará de tonto y sus compañeros lo aislarán por la misma razón, porque la maestra les ha mostrado cómo se trata a un chico desobediente y juguetón.

Dicen que a estos chicos hay que administrarles ansiolíticos que les ayuden a conservar su atención y concentración en lo que corresponde. En efecto el chico vivirá callado, mirando a la docente explicar la lección, pero su concentración estará dividida entre la lección y la mosca y el efecto será el mismo. Tal vez esté en silencio, pero sus grados no serán los mejores porque no le interesa. Una persona con TDA requiere motivación, porque todo es aburrido, pierde su emoción con la velocidad de un rayo. La motivación que genera un ser vivo como una mosca, puede hacer que la persona se concentre y funcione como lo requiere el salón de clases.

El problema en su corteza cerebral, lo hará inteligentísimo, y algún día hará un nuevo computador, o un suplente de electricidad, una forma de comunicación que no dependa del wi-fi, o algo especial que su mente creativa le ayude a construir.

UN CUENTO CUÁNTICO

Esta mañana fría, silenciosa, lejos del bullicio de una gran ciudad, aquí encerrada en este hermoso jardín, las ideas no surgen, los pensamientos de desahogo simplemente, viven en otro lado, no tengo mayor razón que el vivir día a día.

Estoy leyendo un libro llamado "DEJA DE SER TU" de Joe Dispenza. Este libro me atrajo por alguna razón intuitiva. Hace años que intento resolver un enigma, y vivo buscando una respuesta que me diga que aquello que veo no es de mi imaginación y que lo que digo no lo estoy inventando, sino que es real, que está fundamentado en algo que todavía no se ve, pero que existe.

Este señor habla de la física cuántica. Rompe la idea de Newton sobre que un protón gira alrededor de un núcleo. Aquí habla de que cada célula está llena de quantos, los protones pueden estar formados por miles de ellos, y no giran alrededor del núcleo, simplemente están, allí y se mueven a voluntad y energía. Yo haría un cuento de quantos como sigue:

Cuenta la historia de un ser tan diminuto, que nadie lo podía ver, el no sabía que nadie lo veía, el suponía que por el hecho de ser, de estar, y de moverse, todos sabían de su ínfima existencia. Era un ser minúsculo rebelde, sin reglas, sin condiciones. Su energía era simple, iba en forma de ondas, y cuando la energía se le terminaba, desaparecía en la nada, y aparecía en otro mundo a través de un túnel propio, que él se había inventado para seguir adelante. No había nada que lo detuviera, no había obstáculos. ¿Qué obstáculo tiene la energía? Ninguno. La energía va y se posesiona de los objetos, y allí en donde posa, se queda para hacer de ese objeto un algo. El ser diminuto, llamado quanto, ahora se había transformado en árbol, lo había hecho crecer, lo había vuelto un ser vivo fuerte y grandioso. Pero ahora seguía su camino en el espacio de la nada, ahora una persona había tocado el árbol y el quanto formaba parte de esa persona, la escencia del árbol era ya una pieza de esa persona que había pasado y entrado en contacto con el árbol. Era el momento de ésta de llevar una vida diferente, su espacio había alcanzado su estación. 

Este quanto, conformaba parte de la energía junto con los otros miles de millones de quantos que conformaban a esta persona. Ella ahora estaba feliz, se había llegado la hora de vivir una nueva etapa gracias al movimiento de los quantos." 

Las personas somos lo que pensamos y los quantos forman ese pensamiento, esa energía, en algún momento, si pensamos y encontramos el camino correcto con los pensamientos nuevos y diferentes, nos sucederá como la persona del cuento, su momento de vivir algo nuevo se lo dio el llegar al árbol. Los pensamientos del pasado, los que vivimos y sufrimos. los que conforman nuestra existencia, allí es donde nos estancan, pero los que superamos y olvidamos, nos sirven como una experiencia para poder crecer, construir el alma, a la persona maravillosa que vinimos a crear, al habitar este mundo.

Esto es un resumen práctico, simple de lo que la física quántica, según Joe Dispenza hace por nosotros. Nos convierte en aquello que queremos ser porque nuestros pensamientos energéticos allí es donde nos llevan.

Todavía sigo esperando encontrar la llave que me abra la puerta que estoy buscando, pero intuyo que estoy en el camino correcto.